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LOS HOMBRES DEL PODER: ¡Qué oso, Dios mío!

LOS HOMBRES DEL PODER: ¡Qué oso, Dios mío!

Jun 23, 2012

Por Gabriel Ibarra Bourjac *

LA FALSA DETENCIÓN DEL HIJO DEL “CHAPO” GUZMÁN EN ZAPOPAN, COMO LO PUBLICITÓ EL GOBIERNO FEDERAL, FUE UNA ACCIÓN ELECTORERA Y QUE MUESTRA LA FALTA DE INTELIGENCIA Y EXCESO DE TORPEZA EN LA LUCHA CONTRA LA CRIMINALIDAD Y QUE HA GENERADO LA PÉRDIDA DE CIENTOS O MILES DE VIDAS, DE VÍCTIMAS INOCENTES, PERO QUE SON VISTOS COMO SIMPLES Y FRÍAS ESTADÍSTICAS DE UN GOBIERNO INSENSIBLE.

Hace algunos años me tocó defender de una injusticia a una familia cercana a cuyo padre-esposo lo habían detenido agentes de la Policía Judicial del Estado –así se llamaba entonces–, quienes estuvieron a punto de quitarle la vida a una persona inocente que ni la debía ni la temía.

A petición de la esposa se da mi intervención. Mi amigo había sido herido con arma de fuego por parte de estos trogloditas con charola, porque le pidieron que se detuviera, no lo hizo porque les vio la cara y la finta de delincuentes, y le dispararon. Fue a dar en calidad de detenido al Hospital Civil. De milagro se salvó.

Me reúno con el entonces procurador de Justicia, con el subprocurador y el director de averiguaciones previas. Como dicen en mi pueblo, tenía la película completa del suceso. Les demostré que se trataba de una terrible confusión que pudo haber terminado en un resultado funesto. Lamenté que en México y en Jalisco en particular, se detuviera para investigar y no se investigara para detener.

“Lo más terrible de todo esto –le expresé a los funcionarios de la procuración de justicia– es que se estuvo a punto de quitarle la vida a una persona inocente”.

De este suceso han transcurrido poco más de dos décadas. En ese lapso, poco ha cambiado la forma de procurar e impartir justicia en Jalisco y en México. El que exista la auténtica justicia, sigue como anhelo. Vemos que en este país bananero los derechos humanos, derechos jurídicos y el respeto a la ley únicamente existen en los discursos de los políticos, los cuales son atropellados todos los días con total impunidad.

PAÍS BANANERO

Todos nos podemos equivocar, todos alguna vez nos hemos equivocado. No hay gente perfecta, pero que lo hagan nuestras autoridades procuradoras de justicia y den por ciertos hechos sin tener los elementos previos que así lo acrediten, es el colmo, como acaba de suceder con la supuesta detención del hijo del “Chapo” Guzmán, una acción de la justicia impulsada y orientada por un móvil electorero que debió de ser palomeado desde Los Pinos.

Todos los medios de comunicación a pie juntillas dieron como cierta la información de la Procuraduría General de la República de que había sido detenido el hijo del “Chapo”, de nombre Alfredo Guzmán Salazar y que según la Marina, estaba tomando el control de las operaciones del Cártel de Sinaloa.

El Gobierno de los Estados Unidos había felicitado por este gran golpe a la criminalidad al Presidente Felipe Calderón, que había actuado –así se dijo– en consecuencia por la información de inteligencia que la DEA les había proporcionado.

Pero para atrás los fielders. Detuvieron a la persona equivocada. No se trataba del hijo del “Chapo”. Por supuesto que en la captura no existió orden de aprehensión y se hizo en forma arbitraria.

No es la primera ocasión que esto sucede. Lamentablemente la PGR es el garrote del Presidente de México en turno, cometiéndose graves excesos, que muestran la ausencia de respeto al estado de derecho. Dios nos libre convertirnos en enemigos de los poderosos monarcas sexenales, lo mismo de un color que de otro, porque allí hasta la vida va de por medio. ¿Cuántos de los periodistas asesinados o desaparecidos han sido incómodos al poder?

Y lo “pior” –que alguien escribió que es peor que lo peor– es la impunidad. Si tienes el poder, puedes difamar, calumniar, atropellar, secuestrar y hasta asesinar y no pasa nada.

PASOS EN FALSOS

Lo que sucedió la tarde del pasado jueves 21 de junio, en la colonia Jardines de la Patria, en Zapopan –la semana previa a las elecciones– es una muestra clara de los palos de ciego que ha caracterizado al gobierno calderonista y que ha terminado en un verdadero desastre de esta guerra que Felipe Calderón emprendió desde su primer mes como presidente, sin contar con un plan estratégico: el uso de la fuerza del Estado con poca inteligencia, que ha llenado de sangre y tumbas el territorio nacional para llevar a México a formar parte de los 15 países más violentos del mundo.

He criticado y lamentado que Felipe Calderón más que Presidente de los mexicanos se ha convertido en el presidente del PAN –como lo hacían los presidentes del PRI– y con esa concepción torcida del poder dio al traste de lo que pudo haber sido un buen gobierno.

Por ese tipo de acciones está desacreditada la justicia en México, cuando la política electorera la conduce. Sucedió con el Michoacanazo, el Hankazo y ahora el frustrado Chapazo, la última pifia de un gobierno oportunista que le falló a los mexicanos muy feo.

Correo: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com

Twitter: bourjack