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LOS PELOTEROS | Aurelio Rodríguez, un felino de la antesala

LOS PELOTEROS | Aurelio Rodríguez, un felino de la antesala

Ago 29, 2015

En la posición de tercera base jugó como profesional Aurelio Rodríguez Ituarte, en tres ligas distintas. En México jugó Liga de Verano (LMB) y Pacífico (LMP). En Estados Unidos, en Grandes Ligas (MLB). Fue un maestro del fildeo, profesional dentro del terreno de juego, caballero en el diamante y fuera de él e icono de algunas franelas.

Al antesalista se le recuerda como un felino de la tercera almohadilla, además de por defender a los Tigres mexicanos y estadounidenses. Aurelio Rodríguez vio su primera luz en la ciudad del cobre, Cananea, Sonora, el 28 de diciembre de 1947 y dejó de existir el 23 de septiembre del año 2000 en Detroit, Michigan.

Como pelotero tenía un guante privilegiado, un brazo potente y educado. Sus ganas de triunfo, su compañerismo, su actitud ante el aficionado lo llevaron a alturas insospechadas. Su trayectoria en la pelota de paga arrancó en la Liga Mexicana de Verano jugando para los Charros de Jalisco. De ahí pasó a Tigres de México, entonces equipo de la Ciudad de México. Más tarde a Saraperos de Saltillo, Sultanes de Monterrey, destacando con el madero en 1987 con .371 de porcentaje.

Posteriormente fue vendido a las Ligas Mayores en donde recorrió la legua y defendió las franelas de California Angels (1969–70), Washington Senators (1970), Detroit Tigers (1971–79),  San Diego Padres (1980), New York Yankees (1980–81), Chicago White Sox (1982, 1983) y Baltimore  Orioles (1983). En las Ligas Mayores, jugó por 17 años. Bateó 1,570 hits y 124 cuadrangulares y 648 carreras producidas.

Su temporada más productiva fue la de 1970, cuando fijó sus números máximos en cuanto a home runs (19), producidas (83), anotadas (70) y bases robadas (15) todavía jugando para Washington.

En la década de los años setenta del siglo XX, el pelotero sonorense fue considerado entre los mejores antesalistas del beisbol, por los expertos en Estados Unidos.  Con la novena de Detroit, ganó el Guante de Oro como tercera base de la Liga Americana en la temporada 1976. A lo largo de su carrera jugó 1,983 partidos en esa posición, décimo segundo en la historia de Grandes Ligas. Fue líder dos veces por asistencia y en una oportunidad por outs realizados. Bateó 1,570 hits y 124 cuadrangulares.

Su presentación en MLB, dicen los anaqueles deportivos y los libros de historia, que ocurrió el viernes 1 de septiembre de 1967 con la escuadra de California Angels, en un duelo contra Cleveland Indians y que finalizó con pizarra de 4–3 favor de los californianos. Esa tarde, en el Anaheim Stadium y con una asistencia en las gradas de 12,710 aficionados, el joven mexicano bateó de 3–1, con un hit, una carrera anotada, recibió una base por bola y se ponchó una ocasión.

En la Liga Mexicana del Pacífico jugó con los Yaquis de Ciudad Obregón y con los Cañeros de Los Mochis. Lo hizo por 18 temporadas y sus números ahí dicen que se paró en el pentágono 4,407 veces, conectó 1,205 hits, 208 dobles, 11 triples y 129 vuelacercas; anotó en 583 ocasiones, remolcó 641 carreras, se robó 101 bases y recibió 392 bases por bolas.

Rodríguez Ituarte representó a México en dos Series del Caribe, en 1978 en Mazatlán, Sinaloa, con los Tomateros y en 1984 con el equipo de Los Mochis en San Juan, Puerto Rico, donde dejó constancia de su calidad en el diamante, siendo elegido para el equipo de las estrellas.

Por su gran trayectoria en la pelota nacional y MLB, fue puesto en los altares del Salón de la Fama mexicano en la Clase de 1995. Comparte honores con Rodolfo «Mulo» Alvarado, William Berzunza y Arnoldo «Kiko» Castro. Hoy día y al paso de los años Rodríguez es considerado una leyenda del beisbol, gracias a que fue uno de los mejores fildeadores de todos los tiempos. Por el brillo que tuvo en las Grandes Ligas y en la Liga Mexicana de Beisbol.

El 23 de septiembre del 2000, perdió la vida de manera trágica al ser atropellado por una señora que se infartó al volante e impactó al legendario pelotero cuando aguardaba en una esquina en Detroit, ciudad testigo de sus grandes logros, después de salir de un partido de los Tigers y donde firmaba autógrafos para los fans del equipo.