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Luchas Sociales: A qué le tiras mexicano

Luchas Sociales: A qué le tiras mexicano

May 15, 2018

Por Mónica Ortiz //

Entre debates, encuestas y percepción social, tenemos este proceso electoral 2018 lleno de claro obscuros entre la necesidad y la obligación de representar o gobernar, pues ninguna de las herramientas de medición electoral concuerdan entre ellas con los resultados, un debate marca la experiencia política y una encuesta mide el sentir del momento electoral, pero tampoco se contraponen a la percepción social, es decir existe una diversificación del pensamiento político-social del cómo y cuándo el ciudadano considera y aprecia tanto a los candidatos, los partidos y a la novedosa figura independentista.

En este contexto, siempre será importante razonar que cada herramienta de medición o de participación social y electoral entorno a este proceso 2018, forma parte de la cultura democratizadora en la competencia electoral del país, tiene como base y objetivo claro ganar el voto del ciudadano, manteniendo en gran medida el interés del ciudadano a la participación cívica por el debate político electoral y las encuestas de percepción, lo cual evidentemente recae en el esfuerzo de los candidatos, partidos políticos e independientes en el tema de su propia concientización de la crisis y el hartazgo en que la sociedad basa su forma de discernir actualmente la política.

Sin embargo, los fenómenos observados por especialistas políticos y analistas experimentados, no indican que en este momento de transición política y gubernamental del país, sea la que nos arroje resultados de lo deseado ni de las necesidades de la sociedad con respecto a gobierno y política, parece que el fondo no lo hemos tocado, no aprendemos porque no sabemos ni lo básicamente elemental de nuestro sistema de gobierno, sólo anhelamos cambios y alimentamos esperanza en personajes que son el reflejo de nuestra cultura y sociedad.

No nos basta aprovechar y percibir los mecanismos actuales, la tecnología su velocidad y utilidad, los derechos humanos y fundamentales de los que desconocemos su naturaleza, la amplia participación ciudadana de las organizaciones civiles terminamos politizándola, la rendición de cuentas no sabemos hacerla efectiva, la transparencia y el acceso a la información pública no es parte de nuestra forma de socializar un gobierno y así un sin número de herramientas, política públicas, garantías y derechos, los cuales tenemos a la mano pero los excluimos debiendo ser parte del día a día de la sociedad, para que no nos puedan vender que es una elección la que traerá el verdadero cambio, sí el cambio está frente a nosotros somos nosotros.

Por lo tanto, este proceso electoral 2018, sólo arrojará material de análisis e investigación en ciencias políticas y sociología, difícilmente nos acercaremos a que ésta sea una elección que nos deje satisfechos o nos genere esos diversos sentimientos que las campañas nos adjudican, bastante caros por ciertos, seamos honestos cuando vemos un debate o leemos una encuesta para formar nuestro criterio de percepción política y electoral.

Resultará anunciado y previsible, que no obtendremos lo que buscamos, estabilidad económica, desarrollo estatal y federal, oportunidades generales alejadas de la discriminación de los círculos de poder, disminución de la pobreza, calidad educativa, competencia económica nacional e internacional, empleo y condiciones dignas, instituciones de salud dignas y abastecidas, combate efectivo a la delincuencia, justicia, legalidad y dignificación de la instituciones públicas, ausencia absoluta de corrupción e impunidad, paz, armonía, convivencia social y gubernamental.

Todo un sueño mexicano, el cual por lógica y según las posiciones de esta elección no alcanzaremos durante los próximos tres y seis años, nuestro desconocimiento y cultura política no permitirá entender que no es un cambio prometido en esperanza, motivado por el odio con el sonido de la rebelión social, usando como contrapeso el deseo constante de los sectores más vulnerables de cambiar su situación política, económica y social a través del voto a la izquierda evidentemente comercial y radical de López Obrador, lo que requiere México y todos sus estados, no es un grito y mano dura, es educación, cultura y sentido común, para tener en debate y encuesta, políticos prometiendo calidad y eficiencia gubernamental, representación política efectiva, propuestas de políticas públicas, en cambio tenemos mesías políticos que saben manejar la ilusión y el anhelo de progreso del mexicano y bien lo cuestionaba Chava Flores ¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?

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