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LUCHAS SOCIALES | Alfaro: ¿autoridad o arbitrariedad?

LUCHAS SOCIALES | Alfaro: ¿autoridad o arbitrariedad?

Nov 26, 2016

Otra vez sucedió, fue desalojado otro sector de comerciantes calificado como «Informal» ahora el turno fue para los comerciantes de la Feria del Calzado, que se ubicaba al oriente de la ciudad en Guadalajara, pareciera que es una acción cíclica y planeada, para no generar en la memoria del ciudadano una imagen de arbitrariedad en el actuar del Gobierno de Guadalajara del alcalde Enrique Alfaro.

Es cierto, la obligación de un gobierno municipal es, entre muchas otras, regular la actividad comercial en el municipio, así como la organización estratégica de esta y otras actividades en las calles del municipio de Guadalajara, con el fin de mantener ordenanza, que como consecuencia de dicha obligación gubernamental, nos permita transitar por las calles, zonas estratégicas y lugar de reunión social, con la certeza de que quien gobierna cumple con sus responsabilidades y además cubre las necesidades de esta sociedad idealista de las políticas públicas.

En este contexto, los ciudadanos volvimos a observar los fondos y formas de la política aplicada a los comerciantes y debemos razonar las muestras de poder, que sistemáticamente aplica el Ayuntamiento de Guadalajara bajo el fundamento de su proyecto de reordenamiento de una ciudad caóticamente tradicional; siendo estas situaciones propias y complejas de las democracias en convivencia política y social, nos sitúa en un razonamiento diverso del ciudadano, siempre crédulos de las ideologías y los intereses colocados desde el enfoque que nos convenga.

Entre lo correcto y lo necesario, habría que señalar que ningún gobierno puede o debe, para conseguir sus metas políticas, hacernos constatar que es capaz de crear y participar en una situación en la que demuestre autoridad y poder mediante la fuerza, menos aún dejar claro que no es lo mismo ciudadano que comerciante de banqueta, no obstante de hacernos sentir su poder, tenga la osadía de subestimar a ciertos sectores sociales, por considerar que gobernar es sinónimo de monarquía con todo y su corte real; pues si como sociedad activa de los gobiernos, la política y la participación ciudadana, nos volvemos insensibles e incapaces de diferenciar entre arbitrariedad y autoridad, entonces llegará un momento en el que esa actitud social desinteresada y fría nos alcance, con ese mismo gobierno, como les sucedió a los comerciantes que votaron por ellos y hoy no tienen idea de cómo cambiará su día a día y su forma de percibir la política.

Sin embargo, en este asunto de gobiernos y autoridades municipales, de altas expectativas para seguir representándonos a nivel ejecutivo y claros objetivos de crear una sensación de mandato con autoridad, en ciertos sectores sociales a costa de otros, se le está olvidando algo crucial, para que se pueda generar en el ciudadano la percepción de gobierno implacable, deberán también no tocar la línea delgada de la desigualdad, generada por la arbitrariedad y el ego político, tendrán que mostrar que les importan las personas, no los objetivos de percepción, pero sobre todo tendrán que dejar de creer que gobernar es tener la autoridad de pasar por encima de las personas, descarada y públicamente.

Esta participativa sociedad nunca debe perder la sensibilidad en actos y acciones que evidentemente y ante nuestros ojos, sobrepasan la calidad humana de las personas, volvernos indiferentes con la justificación de orden y gobernanza, también lleva implícito un precio caro, qué quizás no podremos percibir hasta que las cosas imposibles que creíamos no nos pasarían, lleguen a nuestra casa, fuente de trabajo o colonia; deberíamos comenzar por preguntarnos de manera seria, cómo nos causa desinterés después de convertirse en una práctica recurrente, los constantes desalojos violentos, sin planeación o propuesta a estos comerciantes, cuando en realidad valorar las prioridades de nuestros municipios y gobiernos debe estar en la seguridad en las calles de nuestras colonias, pues si no logramos jerarquizar las obligaciones de los gobiernos municipales, en la prevención de la delincuencia y la seguridad pública que sabemos deben brindar, como una preferencia y no obstante de ver que no existe cambio en el tema, nos importan muy poco los excesos contra los comerciantes, entonces ¿qué somos, víctimas o victimarios?

monicaortizg@hotmail.com