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LUCHAS SOCIALES | Ambiente de incertidumbre

LUCHAS SOCIALES | Ambiente de incertidumbre

Ene 7, 2017

Nos desestabilizó un anuncio gubernamental que no pudimos entender ni queremos asumir, así en la negación completa del cambio en el precio de las gasolinas en el país, la sociedad y los distintos actores y sectores nos sorprendimos del hecho, por cierto irreversible; habrá que tener siempre claro que las responsabilidades de los gobiernos y de la sociedad en todos sus sectores son dependientes y corresponsables uno del otro, el cargo de presidente de México y la sociedad mexicana, son por lógica de ley irrenunciables y conllevan deberes tanto gubernamentales como cívicos, ambas posiciones en el país son coexistentes responsables de un clima de estabilidad y armonía de la sociedad mexicana.

Sin embargo, el país vive un pesado ambiente de incertidumbre, desinformación, criterios fuera de realidad, análisis difusos en el manejo de esta crisis política y social, así como una marcada desproporción de los hechos reales y de lo que es cierto; sin pecar de ignorancia, conscientes estamos que fueron diversos factores los que originan este panorama, el retiro del subsidio a la gasolina, la falta de refinerías en el país y la depreciación de la moneda mexicana, permitieron probablemente que este momento se perciba como desestabilidad económica o trance, lo que nos mantienen en un riesgo constante de vulnerabilidad y desconcierto social, momento ideal en el que todos aquellos que ven la oportunidad política o social a favor, trabajen a marchas forzadas para aprovechar la vulnerabilidad de los sectores ciudadanos, contando con todas las herramientas y conocimiento de circunstancias necesarias, para creer falsas situaciones y manejar la simulación del interés en la sociedad.

En ese contexto, el crimen organizado, los delincuentes de ocasión y la gente de choque usada comúnmente para la infiltración y quiebre de ciertas situaciones (así llamada en otros tiempos estudiantiles) también están en el instante preciso, con las circunstancias favorables a sus respectivas actividades.

Después encontramos a una hiperinformada ciudadanía activa y participativa de las democracias ejerciendo su derecho de libre expresión, pero visiblemente carente de las tablas de conocimiento e información en torno a un tema que debe llevar de fondo un básico conocimiento constitucional; por lo que esta actual sociedad, en el afán de ser parte de la colectividad, mediante las redes sociales viéndose partícipes ciudadanos patrióticos y cívicos, comparten información sin corroborar la fuente, sin tregua reparten cuanta publicación se encuentran a su paso en las redes sociales, terminan por causar cierta sensación de caos social e inseguridad, si bien es cierto la información es un derecho, también lleva implícita la responsabilidad de la difusión, nosotros los adultos con calidad y obligación de ciudadanos, tenemos el compromiso de transmitir y forjar generaciones empapadas de cultura, conocimiento y capacidades para participar de las democracias. En este sentido la situación política económica del incremento del precio de la gasolina, nos puso a prueba y parece que vamos reprobando, no estamos mostrando el interés por concepciones de ciudadanos analíticos y críticos de sus entornos, sino pareciera que queremos y buscamos formar sociedades en estrés, ignorancia y amargura, sometidos al paternalismo partidista y gubernamental.

En el mismo sentido tenemos a los partidos políticos de oposición, quienes también encontraron las opciones perfectas de afrontar el anuncio del gasolinazo, pero en la prisa por ser vistos, escuchados e idolatrados, nos permiten ver lo que realmente les interesa, pegar políticamente y es válido, es la oportunidad perfecta, también nos hacen notar que son capaces de descuidar sus cargos e invertir en campañas en medios comunicación y redes sociales para captar la mayor cantidad posible de desilusionados ciudadanos, les importa poco que se advierta con cierto cinismo que hasta trabajan tiempo extra, que abandonan sus obligaciones cuando son servidores públicos o funcionarios, para opinar y esparcir mensajes en las redes sociales y medios de comunicación, en realidad no es un problema, es una vergüenza que abonen a la desinformación y el alarmismo, sin propuesta clara, ni plan de acción, se cortan las venas por esta sociedad lastimada por nuestras propias carencias y mínimas capacidades para discernir y analizar.

Razón suficiente para entender, porque tenemos esta clase política, estos gobiernos simuladores todos, nos debe quedar claro que no tomamos las situaciones como adultos responsables de nuestras representaciones, ni de nuestras obligaciones como sociedad, parecemos adolescente sociedad en rebeldía, quizás cuando alcancemos el estado de madurez ciudadana, que merecen nuestros hijos, la sociedad pueda tomar y afrontar las situaciones adversas con la seriedad y con la capacidad de una sociedad madura, con clases políticas y gobiernos responsables de sus actos, quizás algún día en otra época.