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LUCHAS SOCIALES: Ambulantes contra establecidos

LUCHAS SOCIALES: Ambulantes contra establecidos

Dic 7, 2013

Por Mónica Ortiz —-

“La costumbre con la costumbre se vence”.

Thomas De Kempis

En Guadalajara el comercio establecido se encuentra a la ofensiva con los ambulantes y el Ayuntamiento tapatío, y a este último le toca el papel regulador en calidad de autoridad municipal le da la investidura y la obligación de poner cartas en el asunto, pero… ¿cuánto puede tener de político mediático este suceso?

Si regresamos a la parte en que la ex regidora Elisa Ayón fue señalada de tener participación en los permisos, cobros y cuotas a los comerciantes de la Zona Centro, podríamos observar que es la consecuencia del destape y desenlace de tan bochornoso conflicto político.

Es por eso que el ruido es bastante fuerte en dos tiempos: Uno diseñado para aprovechar que la figura de autoridad del Alcalde está sacudida en funciones y acciones y que no podría dar apoyo desmedido a los ambulantes ni omitir las peticiones de los establecidos, porque correría el riesgo de que saliera más de lo que ya se sabe sobre los cobros y cuotas a este tipo de comerciantes.

Y dos: Enfriar y arrinconar a quienes durante mucho tiempo en cuestión de ambulantaje le daban vida al poder desmedido de funcionarios públicos, pues las consecuencias políticas no se han enfriado.

Sin embargo el golpe mediático no ha llegado y sigue siendo el preámbulo que ha generado la percepción de actuación u omisión del Gobierno municipal de Guadalajara, pero sin contar a los que en el fondo orquestan y asesoran a estos grupos del comercio, tanto establecido como de banqueta en el Centro, quizás algún tipo de financiamiento político o moral mientras la oposición es quien señala y observa detalladamente.

La lógica ciudadana para quienes prestamos atención a este problema entre los comerciantes establecidos contra los ambulantes, debería basarse en que los primeros son a quienes les asiste la razón jurídica, que cuentan con derecho de exigir calles limpias de comercio ambulante, con respeto a las normativas para ejercer comercio, legalidad y transparencia en este ramo.

En esa parte, a los ciudadanos no nos desagradaría un Centro Histórico atractivo para el paseante y el visitante local o bien nacional, que nos permitiera trabajar y al mismo tiempo admirar su majestuosidad en el marco de una sana administración municipal y un marco legal de las partes en conflicto.

Cierto es que la reflexión en todos los ámbitos los asiste y encontraron en la temporada navideña la mejor presión para defenderse.

En el punto de los ambulantes, podríamos concluir que tienen familias y hogares que mantener, que poseen por costumbre esta forma de trabajo, tradicional y honesta en el país, pues la informalidad no es delito, pero no en el mismo orden que los establecidos.

Es decir, el juicio de este conflicto contiene premisas de validez para ambos en términos sociales, pero el ambulantaje tiene un punto menos, ya que se sitúa fuera de la seriedad de las formas de comercio al no respaldar la seguridad ni la calidad de productos al consumidor, ni pagar impuestos. Por tal motivo, no existe la manera de obligarlos a cumplir con los derechos que tenemos los consumidores y así hacerlos valer, agregándole que hoy sabemos que se mantienen en lugares públicos por medio de cuotas que no generan el dinero o la economía que nos otorgue a los ciudadanos beneficios en materia pública, sino que sólo engordan cuentas y carteras de inspectores y políticos con patrón.

Se deberá dar solución al conflicto sin políticas, ni colores, ausentes de los acuerdos o cabildeos, buscando la mejor manera de dar a todas las partes una justa resolución, con repercusión en lo social y no en lo político.