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Luchas Sociales: Autoritarismo, una forma de gobierno

Luchas Sociales: Autoritarismo, una forma de gobierno

Jun 11, 2017

Por Mónica Ortiz //

En Jalisco como en el resto del país la política nos trae una serie de situaciones sorprendentes, solo propias de nuestra cultura, una de ellas es la contrariedad de la sociedad cuando las expectativas que depositamos en la clase políticas nos derrumban los anhelos de vivir mejor y en condiciones de seguridad, oportunidades y servicios públicos dignos, mientras desarrollamos nuestra vida cotidiana de manera muy particular, regularmente sucede después de votar.

Otra situación la vivimos cuando observamos y escuchamos a políticos que con una cámara y un micrófono, nos muestran las alertas de sus falsas realidades y nos venden verdades absurdas de confianza en que ellos y sólo ellos, harán gobiernos nunca antes vistos, se gritan necesarios y portadores de las verdades sociales, al tiempo insultan a quienes de entrada no sean compatibles con sus ideas o los critiquen.

Así tenemos y deberíamos temerles a las izquierdas transformadas que tienen como usanza hacer un hueco en la psicología del ciudadano y entre líneas intentan responsabilizarnos de no entender su manera dura de hacer la política y terminan llamando imbécil o tarugo a cualquiera que no comulgue, estos seres superiores conocidos como políticos de la gente y para la gente, materializados en forma de jefes insuperables que con autoridad y el látigo de sus argumentos, se muestran únicos capaces de convertir a este país, un estado o un municipio en lo que siempre hemos anhelado los ciudadanos; ese discurso de golpeteo a la capacidad analítica de las personas mostrándolas vulnerables, necesitadas de una mano dura e incapaces de defenderse, con la imposición de un líder mandamás, es un absurdo completamente contrario a la esencia natural y al espíritu teórico universal de la política gubernamental, no los elegimos para servirles sino para que nos sirvan y representen.

El asunto del autoritarismo en las figuras políticas, es un punto que habrá que obligarse a tratar y observar con cuidado, la política y el poder no cambian personalidades sino por el contario las endurecen y la historia nos podrá recordar a mayor o menor escala, personajes que sumergidos en su autoafirmación de ser magníficos líderes, perdieron algunos el piso y otros la razón. En este contexto, no debemos  perder de vista los detalles sin filtros de todos aquellos que independientemente de su ideal político, se asuman intensos y grandiosos, completamente capaces de salvar y mudar de aires, sin que sea sólo un discurso sino la evidencia de un problema.

El ciudadano mexicano de forma cultural y como herencia generacional, lleva por su idiosincrasia la nobleza y despreocupación con respecto a nuestra política y forma de gobierno, los responsabiliza y se lava las manos cuando es necesario, pero se apasiona con elegir un ideal político solo cuando le será conveniente en lo particular, somos medio agachones, estamos divididos en clases sociales según nos quede mejor y nunca hemos sido interesados en nuestros derechos y obligaciones cívicas, regularmente las interpretamos por conveniencia; pero siempre nos toman el pelo, nos roban, nos ignoran, nos matan personas, somos un tanto cuanto superficiales y desligados, después terminamos vociferando cuando las cosas suceden y nos dolemos engañados, buscamos culpables en los que piensan o votan distinto y les llama ignorantes, estamos tan divididos como sociedad que difícilmente algo cambiará.

Sin ir a lo nacional en casa tenemos un caso para analizar sin miramientos, el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, quien en una demostración de lo que se ha señalado durante mucho tiempo sobre su personalidad intolerante y sus excesos autoritarios, en un arranque de frustración política, se autoafirmó mostrando su irá contra lo que calificó como basura los medios de comunicación, se dio el lujo sin pena de mostrar ignorancia al confundir las funciones y obligaciones de los gobiernos con el papel de los medios y la libre expresión e ideas de prensa, en un comparativo infértil sobre qué ha hecho uno y qué el otro por la sociedad, en este concierto de soberbia política disfrutamos al que contenderá en el próximo proceso electoral para gobernador y su fijación de ser superior a todos los que le rodean desde lo personal, lo profesional y lo político y que la historia nos lo recuerde de la mejor manera.