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LUCHAS SOCIALES | Clases sociales

LUCHAS SOCIALES | Clases sociales

Oct 17, 2015

Suponiendo, sin conceder, que estamos todos al tanto del soberbio y descomunal pleito mediático legal entre los empresarios Jorge Vergara y Angélica Fuentes y nos está haciendo a todos los lectores de noticias y acontecimientos cotidianos unos expertos en derecho penal, civil, mercantil y familiar.

Hagamos un breve recuento de los eventos que están originando hoy los daños, la historia la resumiremos así: Jorge Vergara es dueño desde el año 2000 de la empresa de Omnilife, compañía que desarrolla, produce y distribuye productos multivitamínicos, suplementos alimenticios y productos de línea de belleza. En el 2002 adquirió el 87% de la propiedad del Club Deportivo Guadalajara, en 2007 Jorge Vergara Madrigal contrata a Angélica Fuentes Téllez para que dirigiera su empresa con el cargo de Directora Ejecutiva, empresaria de amplia experiencia en el sector del gas natural en el norte del país; en el 2008 los empresarios se casan, se hicieron socios en todos los ámbitos de la vida.

Hoy la historia de estos dos empresarios poderosos es diferente, se encuentran en el punto más álgido de una batalla campal que incluye diversas materias del derecho. Cada uno intenta salvaguardar sus derechos y sus patrimonios en medio de una separación legal, sin embargo, aunque pareciera ser un asunto común no lo es del todo, «el diablo está en los detalles». Lo que lograron mancomunadamente durante 7 años de sociedad está en plena disputa, en casi siete meses de pleito, existen ya alrededor de 50 juicios por la propiedad de Grupo Omnilife y Grupo Chivas.

Así las cosas, entre acusaciones, dimes y diretes, Jorge Vergara acusa a su esposa del desvío de 72 millones de dólares y se defiende con una ofensiva legal que implica hasta la materia penal para tratar de no perder la mitad de sus empresas, mientras que Angélica Fuentes lo acusa de presión mediática y de no querer entregarle lo que dice le corresponde: el 49% de Omnilife y el 50% de Chivas, pues afirma le debe regresar lo que invirtió y lo que por derecho le pertenece.

Sin embargo, en el mundo terrenal de la sociedad común, las cosas no suceden de esa manera. Salvaguardar sus derechos o exigirlos ante una autoridad implica la erogación de un gasto excesivo y la mayoría de las veces fuera de alcance, así como la elección de un profesionista del derecho acorde al presupuesto de cada quien, que la mayoría de las veces no cumple con los estándares académicos, éticos y morales. Terminamos contratando al amigo del hijo del vecino, que dice le sabe y nos enfrasca en un peregrinar de juzgados y autoridades, en donde concluimos que la justicia es hermana del poder y el dinero, nos hace creer que en México sólo los ricos tienen a la mano un sistema de justicia y procuración de la misma a su disposición.

En consecuencia, este pleitazo de millonarios nos ha expuesto la realidad de nuestro Poder Judicial, nos está encarando con la ética profesional y su alto costo, nos deja en la lona cuando logremos evaluar que estamos expuestos a la clara y evidente diferenciación de clases sociales en donde se puede utilizar toda clase de recursos y suertes legales, medios de comunicación, firmas de abogados de prestigio, que resguardará o restituirá nuestros derechos y obligaciones, de forma expedita mas no gratuita, mientras que el ciudadano común lee el periódico para enterarse que por orden judicial y una fianza Angélica Fuentes regresa a su cargo en las empresas; mientras recuerda hablarle a su abogado para ver cómo va su asunto y sabe que le pedirá 2000 pesos para las copias certificadas, y así suceden la cosas de las clases sociales en el país.

monicaortizg@hotmail.com