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LUCHAS SOCIALES | Desequilibrio y crimen

LUCHAS SOCIALES | Desequilibrio y crimen

Sep 17, 2016

El lamentable ataque dentro del edificio de la Fiscalía del Estado de Jalisco, nos debe llevar a la reflexión amplia desde el punto personal hasta el gubernamental, en este asunto no cabe la política de irrupción y desacreditación, sin importar quién tiene el poder político en el Estado ni los titulares de las dependencias gubernamentales, en este terrible acontecimiento, corresponde de primera intención el respeto por las víctimas y la solidaridad con sus círculos sociales.

Para entender un acto de tan complicada naturaleza, como lo fue la evidente pérdida de control de una persona con indudable y comprobable historial de desequilibrio mental, como se señala en el caso del agresor Luis Homero Águila, habría que conocer algo sobre psiquiatría y sus diagnósticos, así como entender el punto exacto donde la situación lo llevó a planear una agresión con esa magnitud.

En este contexto tenemos que no es una cuestión ni situación que pueda encuadrarse en política, no había manera de que se evitara un escenario distinto, para que un ataque planeado se llevara a cabo por Homero Águila, podía haber sucedido en la calle, en horas de entrada y salida o bien a una considerable distancia de las instalaciones de la Fiscalía, pues hablamos de un personaje, con trastornos mentales graves y entrenamiento militar, una combinación que hoy sabemos es delicada.

En esta sociedad deshumanizada y egoísta, como en la que hoy vivimos frecuentemente descuidamos el valor del cuidado personal y la seguridad propia, aquella que debe ser nuestro primer filtro y no debería quedar siempre en manos de terceros, en este lamentable hecho, existieron alertas de los comportamientos psicópatas del agresor y en su momento fueron desestimados, por lo tanto la reflexión es de fondo y no de forma, sobre la innegable importancia de tomar siempre medidas en lo personal, para poder detectar cuando estamos en contacto con personas que evidentemente tienen problemas de conducta que van más allá de lo estereotipado y que en algún minuto pueden perder el control causando daño.

Es aterrador sólo imaginarse la cantidad de personas con problemáticas psíquicas, que han sido entrenadas por el Ejército Mexicano, quizás en tiempos donde los requisitos eran mínimos y el estado mental no era motivo de impedimento, no se tenían medios de control sobre dichos temas; hoy nos debe acercar a la preocupación, la cantidad de militares que décadas atrás fueron dados de baja o desertaron de la milicia, por problemas como los del agresor de la Fiscalía y que por obviedad tenemos en las calles y no obstante de estar realmente enfermos, cuentan con las herramientas, tácticas y los conocimientos necesarios en armas para llegar al punto de una agresión, similar a la de la Fiscalía.

Más allá de la indignación sobre la forma en la que se tiene acceso a las instalaciones públicas o sobre las medidas de seguridad en las que el gobierno debe poner especial cuidado para garantizar la seguridad de todos, se encuentra el punto ciego de tan lamentable hecho, no se logró prevenir, porque nunca se anticipó la consumación de un hecho que para muchos, tal vez solo eran demencias, nadie dentro del perímetro social del agresor le tomó la importancia a quien con destreza, en segundos dio en sus objetivos, los cuales eran servidores públicos, profesionistas y seres humanos, antes de que pudieran abatirlo, lo cual nos deja como sociedad una sensación de inseguridad y pérdida irreparable.

monicaortizg@hotmail.com