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LUCHAS SOCIALES | El auditor Godoy

LUCHAS SOCIALES | El auditor Godoy

Ago 13, 2016

¡Válgame Dios, se colgaron hasta el molcajete! En cuestión de reflectores con tintes partidistas, el objetivo claro es que el ciudadano quede convencido sobre las luchas y acciones sociales o políticas que se enfrentan y realizan a favor de los actores políticos en Jalisco, son verdaderamente absurdas e irrisorias, no existe tema que no conviertan en bandera partidista, sin importar el fondo menos la certeza de conseguir los fines.

Así tenemos los madruguetes de todo aquello que pueda generar un «de aquí soy», así pasó con el debatible tema del auditor superior Alonso Godoy, quien todavía no se va y ya los tiene a todos brincando y levantando la mano para intentar que la ciudadanía se los tome a cuenta, mientras los percibe como héroes de la vida política, al más puro estilo cazarrecompensas; los partidos y políticos buscan la medalla al mérito que por obviedad y desconocimiento de la sociedad podría posicionarlos en los cercanos tiempos electorales.

Pero no, no es el punto trascendente del tema de Alonso Godoy, el asunto del auditor debería de más que sólo las intenciones de no tenerlo de vuelta por una improbable y mal planteada reelección, habría que hacerle frente a la leyenda del Auditor Superior durante su periodo de 12 años en la Auditoría Superior del Estado de Jalisco, se tendría que comprobar todas y cada una de las acusaciones que durante más de una década de funciones de Alonso Godoy han sido rotuladas de impunidad, corrupción y opacidad, para no dejar a la sociedad con la sensación de que lo importante es que se vaya y no regrese, sino que permita marcar el precedente de que nadie se va sin pagar cuentas pendientes con la ciudadanía, asumiendo las consecuencias de los actos comprobados.

Sin embargo, para abonarle a la decepción de nuestra forma de vida política  partidista, siempre basada en posicionamientos, donde nadie busca esclarecer, evidenciar circunstancias y acciones deshonestas, para concretar responsabilidades, sino que todos los actores políticos del Estado viven y se alimentan de «las caiditas» para ganarse el voto nuestro de cada día.

Aunque para la sociedad los menesteres políticos mediáticos, regularmente son el cuento de nunca acabar y de siempre lo mismo, nuestros actores políticos no acaban de entender que colgarse de los temas por estricta y llana oportunidad, no es la forma correcta en la que la confianza del ciudadano se consigue.

Habría que considerar que el grueso de la sociedad entiende poco de las funciones de la Auditoría Superior perteneciente al Poder Legislativo, de sus atribuciones como ente fiscalizador de las cuentas públicas, así como la relevancia que debería tener la Auditoría Superior del Estado y no la figura de un auditor, razón suficiente para entonces intentar generar la socialización sobre la fiscalización gubernamental buscando ampararla de la opacidad e impunidad, con el brazo de la transparencia y la rendición de cuentas, antes de hacer mediáticos los temas que por obviedad política giran en torno a la figura de un incómodo Auditor y su terminación de periodo.

Ni acercar al ciudadano al proceso de elección de nuevo auditor, ni prometer en discurso que nunca regresará Alonso Godoy, son los puntos medulares de este penoso destape de músculo político, es importante que la clase política logre advertir que un «no vuelve a pasar» o «mejoraremos de la mano de la sociedad», no es precisamente la señal que se requiere para asimilar un mensaje sobre democracia y transparencia gubernamental, sino aquel acto en el que un poder como el Legislativo inicie y concluya adecuadamente, a la luz pública, la investigación y proceso respectivo legal en contra del mito y secreto a voces del auditor Alonso Godoy, concluyendo con el veredicto sobre las acusaciones de corrupción e impunidad, si eso no se puede hacer entonces «favor de no prometer», mejor será asegurar que impune no se va.