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LUCHAS SOCIALES | El conflicto Caro-Vega Pámanes

LUCHAS SOCIALES | El conflicto Caro-Vega Pámanes

Nov 5, 2016

Esto parece el cuento de nunca acabar, resulta que en Jalisco durante las últimas semanas, dos personajes políticos locales decidieron literalmente trenzarse públicamente y pareciera que la encomienda era de tipo duelo a muerte del viejo oeste: Salvador Caro y Luis Carlos Vega Pámanes.

Recordemos que este conflicto inició sin que se percibieran los alcances a los que podría llegar el enfrentamiento, el cual ha tomado magnitudes tan pusilánimes y absurdas de cuestiones políticas, acercándose más a un programa que concluía la narración con un «Aunque Usted, no lo crea».

Sin embargo, aquí tenemos un claro ejemplo de los conflictos políticos y las politiquerías, si de neutralizar y mostrar músculo se trata. Hace aproximadamente una década atrás, estas luchas feroces no eran visibles para la ciudadanía, pero en esta época son expuestos en prensa y redes sociales; los hechos y actos se convierten en comprobables y confrontables con datos e información, recordemos que el acceso a la información y la transparencia han permitido que los asuntos se socialicen y politicen, generando intereses legítimos al conocer sobre los argumentos de nuestros gobiernos y clase política, concibiendo así en la ciudadanía la exclamación constante de «no tienen vergüenza».

¿Que el magistrado presidente del Poder Judicial no era apto, ni probo? ¿Qué teníamos a un magistrado presidente, sin la calidad y categoría de la investidura del Poder Judicial? ¿Que tenemos un comisario de Guadalajara, con el constante señalamiento de no ser competente? ¿Que nos acreditó su experiencia en seguridad pública, con discursos de campaña?

El asunto de Luis Carlos Vega es efectivamente la más grande de las vergüenzas en el Estado, pero es también la lección para políticos y gobernantes en turno, sobre éstos los nuevos tiempos de fluida y poderosas tecnología, información pública, prensa libre e independiente y ciudadanos empoderados; donde la vieja escuela partidista de políticas protectoras de intereses, conocidos y grupos cerrados de poder, no están dando resultados en ninguna materia y en ningún puesto ni cargo gubernamental.

La simulación es nuestro peor enemigo, en asuntos públicos y políticos; el mexicano por naturaleza y cultura, en su entorno social es confiado y negativo en cuestión de exigencias, tenemos deficiencia en la cultura de la prevención en todos los aspectos, recordando que la mayoría de las situaciones políticas y sociales, se pueden prevenir en tiempo prudente y razonamiento lógico, en este conflicto y en otros tantos, no habría decepciones ni vergüenzas. Si la sociedad asumiera el deber de elegir gobiernos y partidos políticos con responsabilidad y sin apegos sociológicos, así como la clase política se diera el lujo de mantener un estándar de ética y congruencia, entonces no habría lugar para la simulación de perfiles, capacidades y aptitudes.

En este contexto, debemos como sociedad no permitirnos ninguna distracción en el papel elemental de la forma y fondo de este atípico, pero clásico conflicto del que la coherencia debiera ser, la renuncia de los implicados, dejando claro que son insostenibles en sus cargos, sin licencias ni defensas sobre exámenes de confianza (reprobado-aprobado), dejando de lado el disimulo político, para no seguir subestimando la capacidad que tiene la sociedad, para distinguir entre ventajas políticas, gubernamentales y sociales.

La forma de hacer y ejercer política está cambiando; el ciudadano comienza a percibir de manera distinta la política en el Estado, así como de participar en ella, las estructuras político-sociales llevan transformaciones que debe tomarse con seriedad. Aquí en Jalisco ya no es posible colocar personajes por situaciones distintas al bien común, que el Estado tiene la obligación de brindar porque terminan cayendo de manera poco elegantes y obvias, dejando como consecuencia un sentimiento social que coloquialmente podríamos traducirlo en «hipócritas y mequetrefes».

monicaortizg@hotmail.com