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Luchas Sociales: El orden social

Luchas Sociales: El orden social

Sep 23, 2017

Por Mónica Ortiz // 

México sumergido entre la tragedia y la solidaridad, el 19 de septiembre un temblor de 7.1 grados, nos convirtió en una sola comunidad, la sociedad cerró filas de nueva cuenta como en el año 1985; 32 años después, aquellos niños que no lograron comprender con madurez el suceso, crecieron durante estas tres décadas y así aprendimos que el mexicano es de genética social solidaria, el apoyo en situaciones de contingencia o desastres está siempre presente, somos ejemplo a nivel internacional de unión, es una sensación indescriptible estar en el país en estas situaciones imputables a la naturaleza en las que el hombre interviene para el rescate y la asistencia, el pulso se acelera y la conciencia se alimenta de patriotismo, sí somos mexicanos, gente noble.

Han sido admirables estos días, sin embargo tenemos que entender que las situaciones comienzan a tener procesos, en los cuales definitivamente los sucesos se vuelven cambiantes al raciocinio y al posible aprovechamiento de las circunstancias, los niveles de adrenalina que mueven el efecto de solidaridad colectiva, emprende su descenso, la pasión y la sensibilidad de las personas inician su declive, es cuando se hace necesario ver las realidades de cada circunstancia o hecho.

En este sentido, habrá que observar las distintas etapas de emoción humana y la adrenalina que está sociedad experimenta de manera colectiva, al paso de este proceso de asimilación de una dolorosa tragedia nacional, en una generación distinta, donde la información tiene una velocidad considerable y la comunicación es inmediata, con un país más estable económicamente que en 1985, así mismo una política y un gobierno diversificado, actualmente se cuenta con instituciones creadas para otorgar certeza y legalidad bajo el concepto de la democracia.

En este contexto y en este momento el hartazgo que le tenemos a la clase política que en el país, se manifiesta de manera constante y de numerosas formas, hizo su efecto al originar en el ciudadano un enérgico señalamiento con respecto del presupuesto con el que los partidos políticos en México realizan sus actividades proselitistas para el desarrollo de la contienda electoral, exigiendo que se desprendan del presupuesto otorgado por el Instituto Nacional Electoral, para este periodo electoral 2018; en un afán por expresar su molestia por la deteriorada figura de los partidos políticos y su clase, la sociedad en un lenguaje sencillo, busca posicionarse y empoderarse de su papel de participación ciudadana, ejerciendo presión a la clase política, ésa que regularmente deja al ciudadano una sensación de insatisfacción.

Los presupuestos que ejercen los partidos políticos y los fondos nacionales e internacionales para desastres, son de inicio asuntos distintos, pero para la sociedad no existe diferencia, si de dinero se trata y de tragedia se habla, no es que se esté equivocando todo un país que volcó su molestia en los partidos y a manera de recriminación, buscan el castigo y el amague, usando el poder que tienen en las boletas electores del 2018; los ciudadanos vuelven una vez más de forma enérgica a mandar un mensaje contundente a la vida política en el país y expresan manotazo, aunque en el fondo sea una forma colectiva derivada de este sentimiento de impotencia y frustrado paternalismo a la política en el país, por lo tanto es un fenómeno social interesante y digno de estudio.

Sin la necesidad, ni la evaluación de lo que se requiere o hasta donde los fondos del país pueden solventar por obligación de subsidiar este desastre natural, se vuelve sólo una presión traducida en observar el comportamiento de la clase política y su sensibilidad al tema, lo que nos orilla a preguntarnos ¿quién podría negarse, cuestionarlo o desobedecer? La respuesta fue evidente, ningún partido político, poder o gobierno, se hubiera arriesgado a contrariar a un colectivo manifiesto social, en el que anímicamente se requiere el respaldo general y el respeto sobre todo de aquellos que cada periodo electoral, llegan a prometer utopías sociales y realidades fantasiosas, quizás en las formas y fondos legales, jurídicos, jurisdiccionales y de competencia, resultaba complicado generar un desmarque del dinero destinado a partidos, tal vez los fondos y la economía del país puede hacerle frente a este sismo del 19 de septiembre del 2017, pero “dónde manda capitán, no gobierna marinero”.