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LUCHAS SOCIALES | El sistema nacional anticorrupción

LUCHAS SOCIALES | El sistema nacional anticorrupción

Jul 23, 2016

El Sistema Nacional Anticorrupción, recién promulgado y conocido como la Ley 3 de 3, marca el primer paso en el avance del deber entre la sociedad y el gobierno, la necesidad imperiosa en la vida pública y política de nuestro país, más que ineludible es de vital jerarquía para garantizar, por lo menos, la digna pulcritud de servidores públicos, gobernantes y empresarios; como sociedad la constante presencia de la opacidad tradicional en la clase política, causan en el país daños que descansan en el conformismo cultural, impuesto por las prácticas de corrupción e impunidad como un modus vivendi político gubernamental.

Es cierto que en medio de críticas y desacreditación, el paso se dio, proporcionando una nueva forma de atacar y combatir los excesos de quienes con poder económico y político arriban a esferas de alto nivel gubernamental, mermando la confianza y sembrando la constante desilusión de los ciudadanos, hoy contamos con las herramientas quizás básicas, pero necesarias para poner el dedo en la llaga, cuando de corrupción se hable en el país ya no será solo el señalamiento mediático, vendrá con las consecuencias de ley, que nos den la certeza de que funcionamos como democracia, dando sustento a una nueva clase de política y gobernantes con la responsabilidad y la obligación de satisfacer las demandas ciudadanas y no las propias.

Tal vez nos costará una década de posicionamiento ciudadano, para lograr percibir que son derechos y van de la mano con el Sistema Nacional de Corrupción, la Transparencia gubernamental y la rendición de cuentas, quizás nos mostraremos indiferentes a este primer paso, pero al tiempo, alcanzaremos a entender que estábamos inmersos en las prácticas de malos gobiernos, partidos políticos y servidores públicos, que por el simple hecho de creerse poderosos, intocables, reyes de lo público, nos fueron llevando por el camino de la impunidad y lo toleramos, dejando que el poder político sobrepasara al social, convirtiéndonos en permisivos como sociedad.

Habría que poner suma atención en el discurso de Eduardo Bohórquez (Transparencia Mexicana), quien no se equivoca en decir retando «Que no quede duda: Vamos por más», como mensaje de las organizaciones civiles, durante la promulgación Sistema Nacional Anticorrupción, evidenciando que han llegado los tiempos del empoderamiento de organizaciones civiles en la formación y estructura de una sociedad abierta, participativa y obligatoriamente exigente, convertidos en guardianes férreos de las causas forzosas que contrarresten ese estilo de vida mexicano deplorable en el que hemos cohabitado con un sistema político, colmado de descarado y excesivo abuso al ciudadano; es el mensaje que contiene un cambio de papeles, en donde se pretende dejar de ser esclavos de los poderosos para ser los dueños de lo nuestro.

Eduardo Bohórquez argumentó que como sociedad nos «negamos a que corrupción e impunidad sean vistas como atributo de nuestra comunidad; estamos aquí porque no queremos que la corrupción sea vista como parte de nuestra cultura o nuestros valores; estamos aquí para que estos lastres ya no dicten nuestro estilo de vida». El Sistema Nacional Anticorrupción es el primer escalón del ascenso en la construcción de una cultura ciudadana de imposición, basado en las leyes, la transparencia y una potencial rendición de cuentas, es, en resumen, la lleve que abre la puerta al poder social de respeto representativo y cierra la del poder político gubernamental».

Tenemos frente a nosotros el mecanismo efectivo y progresivo para autogarantizarnos un país superior, un estilo de vida no subyugado a unos cuantos, contamos con las herramientas para derribar las murallas en los que hemos arrendado en nuestra historia, llenas de corrupción e impunidad, sin embargo nada funciona si no se utiliza, se conoce y se conciencia con el efectivo valor indispensable que tiene el poder de exigir con el derecho, la obligación va en práctica y no en teoría; todo aquel que tiene a su alcance presupuesto público y poder adquirido de la confianza de los ciudadanos, nos debe fundar el ejercer nuestro papel de sociedad democrática informada, es un reto pero no para gobernantes, sino para ciudadanos de acción y participación ciudadana.

monicaortizg@hotmail.com