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Luchas Sociales: El Zapotillo

Luchas Sociales: El Zapotillo

Jul 1, 2017

Por Mónica Ortiz //

Las decisiones de gobierno son responsabilidad ineludible de aquellos que mediante el voto fueron elegidos por los ciudadanos para crear condiciones de calidad en beneficio del desarrollo de esta sociedad. En este sentido el tema sobre la presa el Zapotillo y la inundación de los poblados Acasico, Palmarejo y Temacapulín, del cual hoy sabemos su destino, al conocer el resultado del estudio de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) en conjunto con la participación de ONU Medio Ambiente, en el que la conclusión es la misma desde hace años, para garantizar el agua en Jalisco habrá que construir una cortina con la altura que hará inundar a estas comunidades.

Sin embargo, aunque el tema se ha añejado con los años se conserva en el ojo del huracán político, manteniéndolo en la continua disputa mediática, lo cual es posible por su complejidad entre lo justo y lo necesario, utilizar el tema y su discusión como bandera para acreditar interés en aquellos que se pudieran percibir vulnerables, sin dejar de lado la necesidad de abastecer de agua a Jalisco, como otra causa necesaria, práctica y obligatoria, le da al problema la suficiente susceptibilidad para hacer víctimas y victimarios, mayorías vs minorías a consecuencia de posibles gobiernos tiranos.

La complejidad del asunto de la presa El Zapotillo radica en poder discernir el papel del gobierno respecto a las mayorías y sus necesidades, tomando en cuenta a las oposiciones y su forma mediática de encontrar la querella oportuna al proporcionar de forma presuntiva el apoyo a quienes les pueden otorgar percepción política y reflector, sí a esto le agregamos el toque precario con el que revestimos todo lo relacionado con acciones de gobierno, encontramos la resistencia de unos y la aprobación de otros, en el contexto de los derechos de las minorías vs las mayorías y sus equilibrios justos.

El discurso del gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, sobre el resultado que le origina una decisión difícil, no de realizar sino de transmitir, por ser un asunto susceptible y propicio para convertirse en el instrumento perfecto para manipular, desinformar grupos y sectores sociales con la seguridad que da el argumento cierto y conmovedor que implica desaparecer e inundar pueblos, aunque no es de menor importancia habrá que estimar la justificación de dicho proyecto y el beneficio que tendrá el Estado con respecto al abastecimiento de agua lo cual también es correcto.

En este sentido, sin entrar al debate jurídico y social de la potestad que pudieran tener o no tener las mayorías sobre las minorías y hasta donde es viable una contra otra, debemos contemplar en este panorama desolador en algunos y de provecho para el Estado a futuro inmediato que entre los derechos de las minorías y las mayorías, dependerá de cual forja obligación en base al desarrollo, la sustentabilidad y la proyección futura del derecho al agua también como un derecho humano dentro de la colectividad de las sociedades.

En el asunto ya denominado desde su lado social Temacapulín, después de tanto desgaste en lo gubernamental, político y social, es necesario tomar en estos tres sectores los hechos con madurez para lograr discernir entre la utilidad de un proyecto de abastecimiento de agua a Jalisco y la forma en la que se le tiene que dar una salida digna y decorosa a los pobladores que quedaron atrapados entre su pasado y su futuro, ellos que al final de este tiempo parece que solo son víctimas de asociaciones civiles, grupos políticos que en su nombre y con falsas esperanzas, mantienen conectados a una máquina de respirar con el nombre de “Lucha”.