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LUCHAS SOCIALES | Gobiernos chatos

LUCHAS SOCIALES | Gobiernos chatos

Dic 17, 2016

Estamos a punto de cerrar el año en Jalisco hablando del tema político-gubernamental, podremos encontrar que entre tan grande expectativa y esperanza ciudadana, la realidad no sufrió cambio, nada pasó, fue un año en el que los poderes de gobierno, las fuerzas políticas y los ayuntamientos del estado no conquistaron precisamente el asombro y beneplácito de sus representados y gobernados.

Podríamos hacer un breve repaso por los sucesos importantes del 2016 y concluiríamos que no existe un motivo real y sustentable para calificar a nuestros gobiernos en Jalisco a ningún nivel y de ningún color, como una administración gubernamental de calidad notoria y cumplimiento cabal a favor de la ciudadanía; de la misma manera encontraremos que ni la prevención del delito ni la impartición de justicia encierran el enfoque deseado, después de escuchar a todos los actores políticos usar el tema de la seguridad pública y la certeza jurídica como bandera política y bastón de apoyo, solo cuando de convencer se trataba.

No existe en el Poder Legislativo razón alguna para evaluarlo como un fenómeno, aun con su esperanzadora mayoría del Partido Movimiento Ciudadano, en el recinto legislativo no se logró concebir ningún posible y prometido cambio, sin embargo hoy sabemos que la forma y modus operandi de las cuestiones políticas no superó ninguna ilusa expectativa y menos aún se abandonó la práctica del cabildeo y los intereses de las líneas políticas, para dar un tan necesario paso a las insuficiencias de la sociedad en materia legislativa y administrativa de las obligaciones del Legislativo, tan es así que se trabó el proceso para elegir un nuevo auditor, la razón es general y común en el Legislativo, no existió un punto de acuerdo entre las fuerzas políticas y posiblemente se canjeó por esperar la elección del presidente del Poder Judicial, Ricardo Suro Esteves.

Del Poder Judicial, ni hablar, de plano con el caso Vega Pámanes los partidos todos y sus actores nos dejaron claro que en el mundo del poder político y de los grupos no importa ni cómo ni quién, lo importante es que se identifiquen con los intereses no con los ideales, ni bueno, así nos vimos en el punto de pensar —Poder Judicial del Estado de Jalisco, no, no escuchado sobre él ni lo conozco— admitiendo como sociedad democrática que es producto de estas mafias simuladoras, que abundan convirtiendo lo que tocan en impunidad, opacidad y corrupción, habitan ejerciendo en todos los estados del país, en muchos de los casos producen un sentimiento social de pena, también llamados comúnmente la clase poderosa del país, conocida comercialmente como partido político.

Regresando al balance de 12 meses en el actuar de los gobiernos de forma general, pero obvia, en materia municipal tenemos el mismo panorama, es un reporte sin novedad, quizás en este punto la desilusión es más significativa para los que en la elección pasada votaron por un cambio radical que les regresaría la dignidad y la esperanza en los gobiernos de primer contacto, pero en realidad en esta época les provoca frustración, como ejemplo están los cientos de comerciantes que dejaron su actividad tradicional de la venta de banqueta, quienes quizás cargan con un inmenso sentimiento de decepción; así también podemos enumerar entre municipios y flamantes alcaldes de sonrisas fingidas que en servicios y obras municipales no existe tampoco, de manera general, algo que nos haga creer que son una maravilla hecha realidad las nuevas administraciones de todos los ayuntamientos municipales.

En este contexto, también podemos y debemos encontrar la gravedad de situaciones, sobre todo en materia de prevención y seguridad pública de los municipios metropolitanos, es el punto más recurrido y sensible de los discursos y poses políticas de quienes ejercen los cargos más importantes en esta materia, misma que se convierte en una incongruencia al momento de tratar de ejercer la práctica de la seguridad pública, terminamos con estadísticas obtenidas de la propia vivencia del ciudadano sobre la inseguridad y la delincuencia, sin forma de prevenirla ni controlarla, es tan lastimoso y absurdo, en dos sentidos, el primero como ciudadanos no tengamos la conciencia de exigir y en segundo término no nos preocupe, por ese falso autoconvencimiento de que los políticos y sus partidos llegan al poder y trabajan en ello, dejándonos convencer de que existe la voluntad política, el trabajo por y para el ciudadano, los combates a la corrupción y a la simulación, así como Santa Claus al que no le llegan cartas, sino boletas de elección y nunca trae lo que le pedimos.

monicaortizg@hotmail.com