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LUCHAS SOCIALES I Nuestra debilidad

LUCHAS SOCIALES I Nuestra debilidad

Ene 28, 2017

Por Mónica Ortiz.

“Cuando un pueblo se ha vuelto incapaz de gobernarse a sí mismo y está en condiciones para someterse a un amo, poco importa de dónde procede éste”: George Washington.

Se cumplió el plazo, el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica en cuestión de horas nos ha convertido por momentos en un país unido y patriótico, también nos ha generado incertidumbre, enojo y hasta orgullo, las declaraciones viscerales, autoritarias y carentes de diplomacia, siguen ocasionando la reacción y participación de amplios sectores en México.

Sin embargo, existen aspectos sociales, políticos y gubernamentales que van más allá de las opiniones o de la aprobación que la sociedad mexicana, pueda experimentar al sentir confort o alivio al ego, cuando considera que la jactancia envalentonada nos hace fuertes, como si a codazos y con un coloquial ¡a huevo!, pudiera ser lo más acertado al contestar, comentar o mandar saludar al presidente Donald Trump.

México experimenta innegablemente, una etapa de crisis política y gubernamental, este se origina quizás del principio de máxima publicidad, transparencia y rendición de cuentas, así como el derecho al acceso de la información pública y los derechos humanos, la inserción de estos diversos pero relacionados conceptos de orden estándar internacional, son también necesarios para el desarrollo y la evolución de las sociedades, han venido a cambiar nuestros esquemas políticos, sociales y culturales, en estos temas vitales no tenemos panorama amplio de comprensión, pero si considerables consecuencias.

Contamos en la actualidad con la más baja y decepcionante imagen de nuestra clase política, dudamos la mayoría de las veces y con la razón de nuestro lado, de sus fines, sus logros dirigidos y hasta sus intereses anunciados bajo toda una escenografía con característica de captador; en México, no son tiempos de afrontar los embates del exterior, como los retos de Trump para saber si vence o negocia, preparados no estamos somos un constante “Aquí no pasa nada y si pasa, yo no vi nada”.

La especulación, la información con excesivo amarillismo, las fuentes sin sustento seguro y la falta de discernimiento de la sociedad mexicana, podrían ocasionar una sensación de psicosis innecesaria sobre los temas de esta relación vecinal y comercial, pero nuestro sistema de gobierno es sólido ante el panorama externo o internacional, aunque al interior tenemos un pleito justificado con la impunidad y la corrupción de nuestros políticos y partidos, en consecuencia nos alimentan el sentimiento de hartazgo y fiasco, de nosotros como nación no tenemos en realidad mucho de qué preocuparse, pero mucho de que ofenderse, eso sí.

En este contexto, la respuesta al incómodo vecino pronto innombrable presidente Donald Trump, hubiera sido diferente, contando con estabilidad económica, política y gubernamental y ésta gestionara en México, pero no hemos logrado la armonía, quizás a causa de que nunca hemos estado lo suficientemente preparados para afrontar nuestra idiosincrasia, con ese típico desentendido sentido de la ética y los valores en muchos aspectos del entorno político y social, en conclusión no somos un país preparado para manejar una situación de extrema tensión, ante los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo que deberá pasar desde ahora, es tratar de ser responsables de la información que llega y que compartimos pues la desinformación, como la que circuló durante la semana, sobre los rechazos y los “bueno como gustes” de los Poderes Ejecutivos de los Estados Unidos y México,  se debe tomar con la seriedad de cualquier entorno delicado, como donde al tratar con una persona de serios problemas de percepción de la realidad y la fantasía, podemos en algún momento estar en peligro, por lo tanto siempre con la camisa de fuerza escondida en la espalda y con el patriotismo necesario

Para hacer frente a esta bochornosa situación diplomática y comercial con los Estados Unidos, deberemos ser conscientes de nuestros desórdenes y crisis internas, para tener las respuestas y acciones congruentes dentro de una misma realidad, no debemos dejar de reflexionar que la mayor debilidad está en nuestra propia sociedad, misma que es vulnerable e inestable; para no caer en lo que hoy nos indigna, habremos de recordar la frase del primer presidente de los Estados Unidos que se lee: “Cuando un pueblo se ha vuelto incapaz de gobernarse a sí mismo y está en condiciones para someterse a un amo, poco importa de dónde procede éste” George Washington.