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LUCHAS SOCIALES: Jalisco sin seguridad

LUCHAS SOCIALES: Jalisco sin seguridad

Mar 4, 2017

Por Mónica Ortiz

Entre chisme de pasillo y reflector mediático que tienen el Ayuntamiento de Guadalajara y la Fiscalía del Estado de Jalisco, sale una verdad, tenemos al sector predominante de la clase política, es decir aquellos que tienen de hecho la potestad del poder y de la administración gubernamental, conferido de forma temporal mediante la voluntad de la sociedad otorgada en el pasado proceso electoral, sin embargo poseemos un grave problema de egocentrismo en nuestros políticos en funciones de gobernabilidad, los cuales gustan de dar gala de retóricas sin mayor relevancia en contra de sus oposiciones, en el absurdo alegato de reclamarse cualidades morales, actos y responsabilidades, con fundamentos tan absurdos que tocan la línea delgada de lo increíblemente irrelevante.

En ese contexto frecuentemente nos encontramos enfrascados en peticiones de renuncia de cargos, señalamientos y una serie de situaciones manejadas en medios y redes sociales, mismos deberán dejarnos la duda sostenible e irrefutable de que las obligaciones legales y las responsabilidades adquiridas por las administraciones municipales y estatales, en materias delicadas y de gran responsabilidad social comúnmente pasan a segundo plano, como la seguridad de los ciudadanos en el Estado de Jalisco.

¿Por qué conscientemente, hemos olvidado quienes nos deben brindar seguridad? ¿Cómo fue, que socialmente entendemos el índice de inseguridad, como irreparable? Nos han dejado de importar o considerar de nuestra incumbencia, el asunto de la seguridad ciudadana, la prevención del delito y la correcta aplicación de la justicia, en las esferas en la que convivimos habitualmente, somos insensibles a los actos y hechos delictivos, aunque la distancia sea de colonia a colonia, de conocido profesional a vecino; caímos en la incapacidad de razonamiento de quienes son inexcusables y en qué momento de un episodio de inseguridad, es responsable una u otra autoridad o nivel de gobierno, hasta el grado de creer que, si es incontrolable de manera generalizada en el país, entonces es un imposible.

En este triste y lamentable sentido de lo perdido e irrecuperable, encontramos la comodidad de las esferas de gobierno involucradas en el tema de brindar y garantizar la seguridad en las calles, los espacios públicos, la convivencia entre los ciudadanos como la parte preventiva de la seguridad pública, hasta la persecución, indagatorias y disposición ante la autoridad de aquellos que incurran en delitos, para concluir con la aplicación de la justicia.

Todo ese proceso fundamental para nuestra sociedad en materia de seguridad, está en manos de quienes nosotros ciudadanos, elegimos por mayoría para gobernar, con el anhelo de que respondieran con su compromiso de oficio y con prioridad, los gobiernos municipales por medio de su comisaría policía, encargados de la parte preventiva de la seguridad pública, la más sensible, la cual lleva una oportuna respuesta para evitar la comisión de los delitos, contribuyendo al orden público y general de los ciudadanos; en el mismo sentido al Gobierno del Estado por medio de la Fiscalía General del Estado, la responsable de la Seguridad Pública y Procuración de Justicia, según lo que establece el artículo 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; a cargo de la institución del Ministerio Público y de conducir las funciones de la investigación de los delitos, de la seguridad pública, así como para mantener el orden y la paz pública.

Sin embargo, actualmente entre las notas policiales y las notas de reflector farandulero de guerra de declaraciones en las redes sociales, hackeos, fotos, manotazos y la recurrida calidad moral que tanto advierten en su holgada simulación de gobernanza efectiva, seguiremos en el cosmos de los políticos que gustan el reflector y la sesión de fotos, mientras en Jalisco no existe lugar seguro.