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LUCHAS SOCIALES | La mala representación pública

LUCHAS SOCIALES | La mala representación pública

Dec 3, 2016

En tiempos de cinismo e impunidad gubernamental, donde usando la vía de la astucia política muchos han llegado a cargos en los que han dado cátedra del alto grado mezquino de su forma de ejercer la política, tenemos en el país ejemplos tan increíbles y descarados, por lo tanto debemos ser conscientes, sabedores de que en Jalisco no cantamos mal las rancheras, casos como las denuncias contra el exgobernador Emilio González Márquez, el expresidente del Poder Judicial, Luis Carlos Vega Pámanes, los señalamientos al auditor Alonso Godoy Pelayo y el magistrado incómodo Alberto Barba Gómez, del Tribunal Administrativo del Estado de Jalisco (TAE).

Podría dar sentido a nuestra actual política exponer que la sociedad, representada constitucionalmente mediante los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, no pasa por el mejor momento en materia político-gubernamental; no existe forma congruente de poder asimilar que la teoría sobre democracia y lo mucho que se habla de partidos políticos y tendencias ideológicas, no son más que un simulado campo fértil, en el que han descansado millones de argumentos justificativos de partidos y políticos, utilizados como la ruta y medio para llegar al poder, evidentemente en nuestro país lo que tenemos de sobra es demagogia con corrupción.

En el caso particular del Poder Ejecutivo tenemos al exgobernador Emilio González Márquez, administración de la que sabemos perfectamente la existencia de probables anomalías, actos y hechos que podrían encuadrar con las insolentes condiciones de la corrupción, que por consecuencia en materia política y de gobierno regularmente carecen de responsables, dando por resultado impunidad.

En el mismo sentido, tenemos una lamentable crisis de credibilidad en torno al Poder Judicial del Estado de Jalisco, como consecuencia de la revelación del perfil inadecuado de Luis Carlos Vega Pámanes, quien nos dejó la muestra clara de cómo llegan a estos cargos personajes que no cubren las necesidades sociales, pero sí las de sus grupos políticos, para que marquen o conserven intereses de círculos poderosos.

Así nos recuerdan y marcan la lógica deteriorada y simuladora de conservar poderío y supervivencia en la política jalisciense, sin el real interés por la sociedad o por las responsabilidades que se adquieren, sólo les ampara la potestad de luchar por lugares estratégicos.

Siguiendo con el contexto del Poder Judicial, habría que señalar de igual manera al Tribunal Administrativo del Estado (TAE), quien como Tribunal se supone tiene «el imperativo moral y jurídico de la justicia, reordenando la prudente relación entre el ciudadano y las autoridades basados en los principios de legalidad y certeza». Sin embargo, en la realidad de la sociedad, tenemos constantes señalamientos hacia algunos de sus magistrados, con respecto a los intereses que también generan y guardan celosamente, con empresarios y autoridades según sea el caso que les otorgue conveniencia particular, han convertido al TAE en un instrumento para obligar a la autoridad a ceder o viceversa, en resumen equilibra pero el poder político contra el empresarial, dependiendo de cuál sea el mejor postor.

En el mismo sentido tenemos al Poder Legislativo en el Estado de Jalisco, del que también podríamos encontrar una lista considerable sobre los detallitos que tienen más referencia a la política y el poder que al ejercicio legislativo y las consecuencias de mantener un Estado de Derecho en la materia, acorde con las realidades y la actualidad de nuestra sociedad.

Tampoco en este sitio podemos encontrar voluntad política con línea a nuestra sociedad, en este tono encontramos al casi eterno auditor Alfonso Godoy Pelayo, autor de una figura temida y aparentemente inamovible pero cuestionada, todo gracias a los grupos políticos que crearon interés con este personaje y que por rebote les originó protección, en ese mundo alterno del Poder Legislativo estatal en el que la sociedad es el medio para llegar pero no es el objetivo.

Una vez expuesto lo anterior, que ejemplifica nuestra representación gubernamental y política, nos queda esperar como ciudadanos sin conceder desde nuestra aquiescencia social, el nombramiento del nuevo presidente del Poder Judicial y el del nuevo auditor del Poder Legislativo, la investigación de la Contraloría del Estado en torno a la administración de Emilio González Márquez, la reestructura del TAE, pero para que todo esto suceda con la congruencia de perfiles, misiones y objetivos para su sociedad otorgante de poder, que nos permita dejar de abonarle a la descomposición política, social, de justicia e inseguridad en la que estamos sumergidos, luego entonces nace una pregunta ¿será que nos salvará la aplicación del Sistema Estatal Anticorrupción?

monicaortizg@hotmail.com