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LUCHAS SOCIALES | La opacidad de Tlaquepaque

LUCHAS SOCIALES | La opacidad de Tlaquepaque

Ene 9, 2016

«Se llama aplomo a la capacidad de enfrentarse a la guillotina sin perder la cabeza»
Marco Aurelio Almazán

Los enérgicos señalamientos que se han hecho durante los últimos días contra la accidentada administración de María Elena Limón García en el Ayuntamiento de Tlaquepaque, tiene puntos de obligación y responsabilidad importantes que recaerán dentro de esferas políticas, gubernamentales y sociales.

Un punto que requiere absoluta atención está en la actual situación de la Unidad de Transparencia del Ayuntamiento de Tlaquepaque, pues parece estar destrozando en tres meses el trabajo realizado durante 6 años. Y no tiene nada que ver con los colores de los partidos, ni con las promesas de campaña, sino con entender que la transparencia y la rendición de cuentas municipal no se rigen por la política, requiere de un especial proyecto de capacidad y especialización.

Durante las últimas administraciones del Ayuntamiento de Tlaquepaque concretó resultados en la materia, se posicionó siempre entre los demás ayuntamientos, en una clara competencia por mantener y elevar cualquier tipo de evaluación, pudiendo medir su capacidad de compromiso en el tema como derecho y obligación en materia de Transparencia Municipal, a través de las mediciones, los premios y los lugares que avanzó, basándonos en las asociaciones especializadas dedicadas a evaluar con cierta temporalidad, distintos rubros del ejercicio de rendición de cuentas y transparencia.

La falta de capacidad de los responsables de mantener o superar el trabajo de la Unidad de Transparencia, aunado a los bandazos justificados en la circunstancia política que dice la alcaldesa María Elena Limón, generan la percepción de ir dando tumbos en su recién nacida administración.

El problema es que la transparencia es un punto medular que da certeza y confianza a las administraciones municipales, no existe circunstancia mediática que justifique la total falta de atención al derecho a la información y la obligación de otorgarla.

Caer en la victimización mediática como argumenta la alcaldesa del Ayuntamiento de Tlaquepaque, es caer en un discurso político patético, cuando se refiere a las solicitudes de información: «Simplemente nos llegan 700 peticiones por día, creemos que hay una mala intención en todo esto, de no dejarnos trabajar, de estarnos distrayendo de nuestras ocupaciones, pero la directora de Transparencia ha estado dando una puntual atención a todos los recursos que nos han llegado, a todas las preguntas que nos hacen a diario».

Replicar que atender las solicitudes de transparencia la distrae de su trabajo, denota la enorme falta de conocimiento y capacidad en el tema.

Sólo queda hacer un atento llamado al Instituto de Transparencia e Información Pública de Jalisco (ITEI) para que ejerza su función, sin que se pueda percibir algún tipo de consideración basada en el color de la camiseta política, pues la cantidad de recursos de revisión que en tres meses ha generado el Municipio de Tlaquepaque es de 300 recursos, mientras que el promedio de recursos de revisión al año en las anteriores administraciones era de siete.

Con el antecedente de la severidad con la que ha tratado el ITEI a otros sujetos obligados en el tema de las multas, los arrestos administrativos y las denuncias penales, no debe existir motivo alguno que impida que el Ayuntamiento de Tlaquepaque sea tratado con igualdad de condiciones que los demás.

Deberemos estar atentos a las evaluaciones de la asociaciones dedicadas a medir la transparencia en cuestión de municipios, para comparar los avances o retrocesos en el Municipio de Tlaquepaque, pues la lógica de las declaraciones de la alcaldesa María Elena Limón advierten un estado fallido de la transparencia y un foco rojo, que de ser cierto deberá reflejarse en el ITEI y las casas evaluadoras, de no ser así alguien está siendo suficientemente opaco.

monicaortizg@hotmail.com