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LUCHAS SOCIALES | Los Lores del Legislativo

LUCHAS SOCIALES | Los Lores del Legislativo

Jun 18, 2016

Entre la clase política en Jalisco, contamos con una enorme lista de dedicados políticos, posicionados en la simulación de actos y discursos de tonos claroscuros, defienden supuestas posiciones ideológicas que en la práctica no llevan a cabo, buscan la aprobación ciudadana, con la firme creencia de que el poder y el puesto les da por default la razón y así llegamos a tener una clase política nefasta, fuera de las verdaderas realidades sociales.

Es así que el Congreso del Estado, durante varias legislaturas ha albergado a un sinfín de políticos, que cuando sienten cómoda su respectiva curul, pierden el diámetro de la realidad básica de una función legislativa, pareciera que ese noble y efectivo espacio para servir a la sociedad les da calidad de corte tipo realeza y comienzan a emitir sentencias y veredictos, para cortar cabezas o quemar en la hoguera a todos aquellos herejes opositores, llegando a convertirse en Lores políticos y no en legisladores, abonándole a la figura desacreditada de los diputados en el estado.

En el Congreso de Estado tenemos al diputado Augusto Valencia, del Partido Movimiento Ciudadano, quien se autodefine como rebelde e independiente, pero con compromisos políticos, mismos que no son hacia la ciudadanía sino a otros políticos, del partido naranja que lo llevó a ser diputado.

Para Augusto Valencia el mundo de la política es un ring con reflectores que le puede originar mantenerse en el medio y le ha dado para acomodarse en la política.

Sin embargo, es un personaje de casualidades y oportunidades, recordemos que fue el primer presidente del órgano garante de transparencia ITEI, su llegada a ese lugar fue una casualidad, originada por oposiciones políticas, su salida fue tortuosa, aferrado a la silla presidencial de la naciente transparencia en el Estado de Jalisco, sin que existiera poder humano que lo convenciera de abandonar las instalaciones, invocó todos los recursos para quedarse en vías legales, mientras su sucesor esperaba en la puerta, la hora en la que el berrinche pasara.

Para Augusto Valencia, la dualidad y la soberbia son puntos claves para custodiar su status político, durante las tomas de protesta de las alcaldías de Tlajomulco de Zúñiga y Guadalajara de Enrique Alfaro y Aristóteles Sandoval, respectivamente, Valencia presentó proyecto sobre ser el zar anticorrupción, fundamentado en su experiencia como presidente consejero del órgano garante, sin embargo se vendió al mejor postor, se fue con quien le ofreciera mejor ingreso monetario.

Así llegó a la oficina anticorrupción con la figura de «zar», antes de ejercer como el zar anticorrupción del municipio de Guadalajara, se dio a la tarea de orquestar la caída de todo lo que llevará el nombre de transparencia en el Ayuntamiento, que pudiera opacar su nueva tarea, utilizando la fuerza pública, desalojó las instalaciones del Consejo Ciudadano de Transparencia y Ética Pública, precedido en ese tiempo por Jesús Gómez Fregoso, padre «Chuchín», el primer consejo en su tipo, no solo en el municipio de Guadalajara sino a nivel nacional, originando la primera crisis del nuevo ayuntamiento.

Pero el escándalo lo alcanzó en poco tiempo, cuando en prensa se cuestionaba el cobro de sus quincenas, sin haber iniciado funciones, el señalamiento no permitió que su proyecto se consolidara, estaba siendo señalado de corrupto, el zar anticorrupción.

Hoy tenemos como diputado a Augusto Valencia, personaje controvertido al hacer de los temas que le convengan una lucha, que no es social, sino política de reflector y prensa, sin concretar usualmente en ninguna de sus discusiones alcanza argumento sólido de una verdad o necesidad legislativa, enemigo de la prensa y de los comunicadores, suele enfadarse ya que su tolerancia es limitada, termina por cambiar de luchas constantemente.

Personajes políticos como Augusto Valencia, que a todo le tiran y a nada le pagan, son de aquellos que dejan en los ciudadanos una sensación de insatisfacción, cuando se acercan los periodos electorales, pues no existe nada que apreciar, son Lores del Legislativo, quienes no hacen más que colgarse de todo aquello que le dé tema mediático, para que el nombre y el color se grabe en la sociedad; pero con la pena, la sociedad es más exigente cada elección, ya no se siente clase súbdita, ahora es sociedad reinante.

monicaortizg@hotmail.com