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LUCHAS SOCIALES | Ni para bien ni para mal

LUCHAS SOCIALES | Ni para bien ni para mal

Sep 11, 2016

Un Congreso sin oficio ni beneficio, es el que tenemos instaurado en el Estado, en la paradójica idea de un legislador en Jalisco, parece no caber más razón que aquella de encontrar el beneficio partidista o personal, así tenemos hoy a nuestros diputados en dimes y diretes, después de que sale a la luz pública, el aumento silencio que pretendían auto concederse, sumado a  los préstamos personales que varios diputados pretendieron y sólo dos lograron.

El punto interesante es como en nuestro Estado, la materia legislativa no tiene mucha ciencia, la función transcendental de la figura del legislador, es sin mucho pensarle un escaparate político y no una representación social, lastimosa es por lo tanto, es la imagen donde no logramos estabilizar el poder social, en la siempre falsa esperanza de que cada legislatura que elegimos será la buena, en consecuencia tenemos una corresponsabilidad, sí deducimos fríamente que estamos ante un fenómeno de reflejo social.

En el punto del sigiloso aumento a los chambeadores diputados, mismos que pretendían aumentarse o ajustarse el suelo, de manera discreta en obvio acuerdo general, no podremos más que entender que no han logrado hallar su papel legislativo y menos aun han intentado ser distintos a otras legislaturas, ni a otros poderes de gobierno, es completamente absurdo escuchar que lo transcendental, es limpiar el cochinero buscando las culpas en algún rincón del edificio legislativo.

Sin embargo, debemos notar que todos estos asuntitos menores para algunos y reprochables para otros, son la oportunidad perfecta para ver trabajar a los operadores políticos, intentando colgarse de todo cuanto pueda generar, una percepción con baja interpretación y pobre argumentación con respecto a las querellas, cuando lo importante debería ser el rechazo rotundo a los legisladores que ven en su cargo un trabajo partidista y de proyección personal, sin comprender que la sociedad actual requiere del legislativo, una labor más decente, seria e inteligente, aquí no existen  nimiedades, son representantes o son trabajadores de partidos y gobiernos.

Mientras en Jalisco tenemos diputados como Augusto Valencia, con necesidad de un préstamo, haciéndose pasar por un humilde trabajador del Congreso y a la totalidad de los diputados sintiendo que merecen un aumento, por la labor ardua que realizan por el Estado y la sociedad; en temas de materia legislativa, la sociedad no tiene todavía nada que aplaudir desde que entraron en función y se instalaron en un curul, lo único que podemos percibir es que son muy divertidos como vecinos y sus situaciones internas nos mantienen ociosamente entretenidos, es la vecindad legislativa.

En el mismo contexto, hablando de poder y política, hoy la sociedad crecidamente exigente, se siente un poco más merecedora de respeto, en estos tiempos en que la información fluye hasta de manera descontrolada, es imposible que los políticos, autoridades y servidores públicos, nos apliquen constantemente la evasiva de sus obligaciones y funciones, por lo tanto las justificaciones ya nos vienen sobrando y hasta enfadando, sobre todo esa frase que intenta desviar la atención con la falacia reiterativa de “eres de otro partido, si me críticas” ya no genera en los ciudadanos más que un sentir de escapatoria tradicional y obligada de los políticos.

En conclusión tenemos que, efectivamente son importantes los asuntos en los que las capacidades y habilidades de nuestros legisladores, no marcan una pauta ni para bien ni para mal, aunque el segundo punto es el recurrente, no es menor el conocer que no avanzamos como sociedad en asuntos públicos, seguimos inmersos en la simulación, las culpas y la justificación, de quiénes en algún momento determinado se comprometieron y se vendieron como los mejores en las obsoletas campañas electorales.