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Luchas Sociales: Para gobernar Jalisco

Luchas Sociales: Para gobernar Jalisco

Dic 10, 2017

Por Mónica Ortiz

Acostumbrados ya estamos a diferenciar la política partidista de la política social, razón por la que para solicitar a esta sociedad gobernar el estado, se necesita más que estrategia política, electoral y mediática o posicionamiento en las encuestas de ambiguo sustento.

A partir de este momento, nosotros, la sociedad, deberemos darnos el tiempo de conocer y evaluar todos los aspectos de las campañas políticas, si bien es cierto en este momento viven las luchas internas de las precandidaturas, también lo es que nos dan una muestra del despliegue con el cuentan para aproximadamente seis meses más de tortura política electoral, basada en métodos de marketing, encuestas y guerra sucia.

Sin embargo hagan lo que hagan y por la condiciones políticas que existen el país de hartazgo y el contraste de la percepción política a una ciudadana y viceversa, será el voto útil el que al final definirá la elección del 2018, el sentido del voto útil se irá generando mediante el proceso electoral y solo lo podrá aprovecharlo quien logré mantenerse congruente y coherente a pesar de la guerra estratégica que le avecina.

En Jalisco, una estrategia de voto ciudadano podría marcar un interesante referente en este tiempo de información y transparencia, pues a pesar de la ola naranja que marcó la elección del 2015 y de la salida del Partido Acción Nacional en el 2012, después de 18 años en el poder, el regreso del Partido Revolucionario Institucional al Ejecutivo, ha generado un buena percepción del trabajo del gobernador Aristóteles Sandoval Díaz y aunque su inicio fue cuestionado, encontró la forma de entender a la sociedad y de hacer las cosas según su sentir, en realidad dejó que le marcáramos el paso, fue firme y enérgico, cuando se vislumbra que los ciudadanos le coincidían, aunque a la clase política o al interés partidista no, la figura del gobernador es amigable y cordial por lo que consiguió la simpatía necesaria para que en los últimos años de su mandato, no existieran motivos para que la ciudadanía lo etiquetará de forma negativa, en una comparativa simple a manera de recordatorio tenemos de muestra los últimos años de Emilio González Márquez, al que su famosa “mentada” nos hizo evaluarlo de manera instantánea.

En este sentido hablar de gobernar Jalisco, hoy resulta complicado, cuando la sociedad cuenta con las herramientas necesarias para acercarse a la verdad y la tecnología a la mano para ser partícipe de las políticas públicas o cuando los criterios se diversifican en torno a un tema de interés social, las exigencias aumentan, por lo que desear gobernar la entidad es simple, pero lograr convencer de votar a los jaliscienses eso, será titánico; acostumbrados ya estamos a diferenciar la política partidista de la política social, razón por la que para solicitar a esta sociedad gobernar se necesita más que estrategia política, electoral y mediática o posicionamiento en las encuestas de ambiguo sustento, la correcta evaluación de los perfiles que los partidos propondrán a esta sociedad.

Respecto a la imagen creada mediante un buen trabajo de marketing político, durante dos procesos electorales, en Jalisco la figura política de Enrique Alfaro había logrado posicionarse, sin embargo a diferencia del actual gobernador su manera arrogante y necia de gobernar Guadalajara, le ha creado una notable baja en la percepción ciudadana, los motivos son tan evidentes que comienza a ser criticada ya no su administración municipal, sino él en lo particular; temas tan delicados como la insensibilidad a los comerciantes de banqueta, los tianguistas, los calandrieros y en total a todo aquel que critique o cuestione, sumando su forma de responder a los cuestionamientos que se le hacen en los medios de comunicación, no lo convierte precisamente en el ideal de gobernador que la mayoría en Jalisco buscaría, solo ha mostrado estricta firmeza, mano dura y autoridad, pero lo más grave es la severidad a las clases más desprotegidas y oídos sordos a las condenas, por lo tanto no tiene disposición al diálogo ni apertura a la negociación, en este sentido el poder ejecutivo, en la figura del Gobernador, sí requiere características que Enrique Alfaro no ha mostrado y ya es tarde para hacerlo, las oportunidades se dan solo una vez en la vida y en Jalisco no estamos para pulir perfiles políticos, ni somos campo de entrenamiento.

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