Portal informativo de análisis político y social

LUCHAS SOCIALES: Para los reflectores

LUCHAS SOCIALES: Para los reflectores

Feb 15, 2014

Por Mónica Ortiz —-

“En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno”.

Konrad Adenauer

Antes de cualquier debate de una iniciativa de ley de interés ciudadano. Antes de abrir las puertas con fines basados en ideologías que llevan en el fondo la intención del voto en sectores con difícil nivel de convencimiento, como son los jóvenes, los apáticos de la política y los gobiernos, están las básicas y complejas preguntas del ¿cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Y la madre de todas ¿para qué?

Basarse en derechos humanos y en libertad social no son las únicas plataformas fundamentales de la tarea de legislar. La propuesta de Enrique Velázquez sobre la legalización de la mariguana en el estado de Jalisco parte ya la discusión y la opinión pública, sin embargo la lista de los puntos a analizar es larga y de mucha responsabilidad social. Las posturas liberales u ortodoxas extremas no aplican a la delicada labor de discernir sobre el uso recreativo o medicinal del cannabis.

Entre lo que debe tomarse en cuenta para el correcto debate está legislar sobre quién produce, comercializa y distribuye la yerba, así como las restricciones en menores y el control de movilidad porque es igual de peligroso al uso de la combinación de alcohol y volante a que alguien con la capacidad disminuida o acelerada transite por las calles con efectos de esta droga.

La legalización no abona al problema de la adicción, todo lo anterior convendría ser argumentado por distintos especialistas en varias materias jurídicas, sociales y de salud. Un cúmulo de leyes por reformar, un sistema de justicia eficaz y capaz, una sociedad abierta e informada, no sólo del beneficio (como logro político de partido) sino todos los pros y contras que genera el uso de la mariguana.

El enfoque social, cultural y legal, no se debe proponer por corriente ideológica sino por convicción, menos aún hacer un comparativo corto y fantasioso con lo que pasa en otros países en el tema. No somos lo mismo, ni tenemos la misma estructura histórica, lo del vecino es del vecino.

Habiendo tantas necesidades en el estado, con categoría de urgente en lo social, perderse en las iniciativas mediáticas reservadas para sectores que les generan votos y militantes a cambio de droga o de comercio licito ¿por qué legalizar algo que es adictivo? que genera en el cuerpo alteración de estados, que aunque natural sigue siendo droga.

Faltará también razonar lo que sigue después de una aprobación, la estructura y la constitucionalidad, para conseguir la efectividad que otros países u otras situaciones de la historia, (hablando del consumo de alcohol) han generado.

No hay certeza de que la viabilidad y la funcionalidad de la legalización, producción, distribución, venta y consumo serán ajenas a la impunidad, a la corrupción de la que nuestras instituciones y poderes gubernamentales siguen sumergidas. El legislador propone y aprueba, que el gobierno en turno se haga bolas con la aplicación y funcionalidad de la nueva normativa.

No es que sea incorrecto legalizarla, pero sí son utópicas las bases en las que se argumentan las posibilidades de conseguir erradicar el narcotráfico y la criminalización de adictos, sobre todo de otras circunstancias ajenas a nuestra realidad como sociedad con carestía de educación eficaz, cultura y legalidad, con la enfermedad de la adicción al poder político y público de interés partidista.

Cuándo las iniciativas de ley se voten y llegue la hora de la verdad veremos lo mismo de siempre, el acuerdo de fracciones votando según la tendencia de posición y no el interés supremo del ciudadano.