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Luchas Sociales: Piso parejo y regulación de pautas publicitarias

Luchas Sociales: Piso parejo y regulación de pautas publicitarias

Jul 22, 2017

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Por Mónica Ortiz //

En tiempos electorales, nada sobra cuando de normativa y regulación política-electoral se trate y pueda garantizar el equilibrio y la coherencia de la participación democrática de forma efectiva, estamos por ingresar en la primera etapa de la contienda electoral para nuestro Estado Jalisco y para el Instituto Nacional Electoral (INE) resultó trascendente aprobar la discusión y análisis de los lineamientos necesarios para mantener la equidad entre participantes de la contienda 2017-2018.

En este contexto, el INE aprobó el análisis y discusión de la regulación de las apariciones o promoción de candidatos o aspirantes por la vía de las redes sociales como lo son Facebook, YouTube y Twitter entre los más utilizados, se pretenden generar condiciones de “cancha pareja” en los participantes políticos de las elecciones federales y locales del 2018 a partir del 8 de septiembre próximo, cuya finalidad es reducir la ventaja y opacidad en los actos publicitarios de propaganda en precampañas y campañas en radio, televisión, medios impresos, internet y anuncios espectaculares.

El objetivo es atacar el llamado uso indebido de la pauta publicitaria pagada, ya que no se tiene forma efectiva y transparente de comprobar el costo real ni el origen del pago utilizado por el actor político o partido, debido a que las empresas de redes sociales que ofrecen marketing comercial, a pesar de ser una perfecta herramienta digital para promocionarse, son de índole privada ejecutando actos comerciales, no pueden ser obligadas o sujetas a la transparencia y rendición de cuentas, por lo que no es complicado excederse en los topes presupuestales de campaña y los actos que podrían señalarse de ilegales en materia electoral, no existe forma de exigir a estas empresas revelar las contrataciones de pautas publicitarias, sus costos ni tiempos, para acreditar que exceden la regulación a través de diversas herramientas como lo son los videos y las transmisiones en vivo.

En este asunto los ciudadanos vivimos en periodo electoral la saturación brutal y directa, mediante un bombardeo de apariciones, mensajes en imagen o video de los aspirantes y sus estructuras, que evidentemente lleva como objetivo principal, la captación de votantes y simpatizantes como materia prima del negocio político de este nuestro país, esto sucede debido a los vacíos legales de la normativa electoral y en consecuencia nos inunda con desinformación, descalificaciones de adversarios, actos de desestabilización social y toda clase de simulaciones, situando a la sociedad votante como clientes perfectos para esta clase política contemporánea que se rehúsa a dejar de ostentar el poder mediante las quimeras y los timos de las campañas políticas.

No se puede argumentar erróneamente, una restricción basándose en la libertad de expresión como derecho, pues el sentido de una campaña política implica recurso público, transparencia y rendición de cuentas, aún en el caso de los independientes por razón de honestidad y credibilidad, lo que no admite el marketing comercial, convirtiéndose en un acto ventajoso incompatible con la libertad de expresión, ya que involucra un pago que blinda consecuentemente su control de la autoridad electoral por ser una transacción entre empresa privada y sujeto obligado (partidos políticos), lo que ha generado en los últimos procesos electorales visualizar los claro oscuros y simulaciones de las prácticas de campaña, directas a persuadir al ciudadano, al procedimiento electoral y adversarios políticos, mediante anuncios promocionales con pautas planeadas para su aparición anticipada en las distintas redes sociales, sin la posibilidad de transparentar la realidad del costo de dicha publicidad y menos las formas de bombardeo masivo, por lo que los posiciona fuera del alcance de las reglas de cualquier contienda.

No es censura ni es restricción, es reglamentación lógica e ineludible, por lo que deberíamos considerar que nuestra situación social de hartazgo en contenidos políticos y gubernamentales tiene que ver con ausencia de control, vigilancia y fiscalización de las actividades de quienes gustan de participar en los procesos electorales. Solo la transparencia y la exigencia de rendición de cuentas, permiten someter a presión a los que mediante la política, llegan al poder después de vendernos una falsa imagen o proyecto político, debe ser favorable ir creando los filtros necesarios para cambiar a nuestra clase política nefasta por aquella que anhelamos y merecemos, razón por la que suena absurdo que esta medida regulatoria, la intenten cuadrar como censura, es desatinado pensar que la clase política es víctima conveniente de las instituciones reguladoras del proceso electoral, limitando su libertad de expresión comercial.


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