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LUCHAS SOCIALES | Relevo de trabajadores

LUCHAS SOCIALES | Relevo de trabajadores

Jul 4, 2015

Entre los retos y realidades que enfrentarán los nuevos gobiernos del Partido Movimiento Ciudadano en las alcaldías están los laborales, que como todos los cambios implican voluntad política y una estrategia de transición adecuada; sin embargo, el tema es complicado para cualquier gobierno entrante o saliente.

Los empleados o servidores públicos viven la incertidumbre del cambio y esperan una transición tranquila, no una sacudida violenta durante el acomodo de sus administraciones. Más allá de las promesas y discursos de campaña, está demostrar la congruencia al entrar a la parte operativa y tomar el control total.

Esta situación cíclica de cada tres años se agrava cuando cambia la administración de color partidista, en cualquier nivel de gobierno, deja deudas en juicios laborales y laudos porque la realidad laboral de los empleados de los ayuntamientos no es analizada debidamente, son números y presupuestos o notas de periódico.

Como ejemplo claro se encuentra el Ayuntamiento de Guadalajara, en donde los empleados de la Secretaría Particular sufren y padecen de acoso laboral, debido a la cómoda razón de siempre: «el jefe», María Elena Homs Tirado, nunca contó con la menor idea y sensibilidad del respeto por el trabajador.

Los asignados a su oficina laboraron jornadas de más de 12 horas consecutivas sin el mínimo miramiento a sus derechos humanos. Ese fue el pan nuestro de cada día para los empleados que en la actualidad son presionados para firmar sus altas y bajas con una renuncia anexa.

La cultura política que ejercemos cuando ganamos una posición y adquirimos compromisos o se busca ejercer la gobernabilidad desde la posición cómoda de la confianza, las dependencias se llenan de amigos, familiares y favorcitos, tratando de generar un ambiente de confort y seguridad.

La realidad debería ser distinta: contar con los perfiles y la probada personalización de aquellos que servirán al ciudadano desde algún ayuntamiento y que llevarán por obligación la encomienda de servidores públicos.

En estas administraciones como en todas y de todos los colores, la explotación desmedida de los empleados contratados en la categoría de supernumerarios y de confianza, la basificación de última hora, son los vicios irresistibles para los que llegan y para los que se van, el uso de las personas y su militancia afín para cubrir espacios o pagar favoritismos hace que cada cambio de administración, y sobre todo de color, lleguen los que aprenderán sobre la marcha y se vayan los que sabían por experiencia de sus funciones.

Aunque según la Ley de Servidores Públicos los empleados de las dependencias gubernamentales se clasifiquen y, por ejemplo los supernumerarios, no tengan derecho a una indemnización, al término de su contrato sí tienen derechos básicos y dignidad, de la misma forma los trabajadores de confianza, según la ley tienen derecho a su basificación por una continuidad interrumpida de 3 años y medio, pero siempre son estas dos categorías las que más se usan a conveniencia y antes del plazo establecido.

Siempre se busca la forma de interrumpir y restringir su derecho, existen supernumerarios con gran cantidad de años, que por argucias nunca han tenido la opción de ejercer su continuidad de 5 años.

Los desenfrenos políticos ocasionan la falta de funcionalidad y nos dejan, como sociedad atada de manos, creyendo que poder es autoridad.

Esperemos que las próximas administraciones pongan el cuidado necesario en el ámbito laboral y dejen solo de dar cifras espectaculares, referentes al ahorro en los juicios y laudos, promuevan la dignificación al servidor público, sin distinción de color o ideología política, tendríamos entonces burócratas animosos de prestar su tiempo y colaboración al servicio de la sociedad, no empleados de gobierno desilusionados de su labor.