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Luchas Sociales: Vacuna vs corrupción

Luchas Sociales: Vacuna vs corrupción

Ago 19, 2017

Por Mónica Ortiz //

Hablar de corrupción en México, es por desgracia comentar el día a día, existe un porcentaje muy alto de situaciones cotidianas, referentes o relacionadas a la corrupción, desde las más simples situaciones hasta los casos más complicados, como los enriquecimientos absurdos e increíbles de los políticos, mediante el saqueó de un municipio o Estado, auxiliados de una gran cantidad de ciudadanos ejerciendo política y gobierno, se corrompen por diversas circunstancias y convierten su ejercicio público o gubernamental en actos constantes de corrupción al servicio de un político, partido o grupo de poder.

En el entendido de una definición simple, los actos de corrupción son los abusos cometidos al amparo del poder, mediante la administración pública, el servicio público y la representación popular, aunque es cierto que en la actualidad y como práctica democrática, el combate a la corrupción está sobre la base de la cultura de la transparencia gubernamental y el acceso a la información pública, es una de las mayores herramientas de uso público, para la erradicación de actos de simulación en el ejercicio del poder u omisiones, calificadas de opacidad, pero no resulta suficiente apelar al acceso de información y la transparencia, hace falta otra forma en la construcción de una verdadera sociedad democrática.

Sin embargo, lo que pudiera complementar el ejercicio de la transparencia gubernamental y el acceso a la información pública en el combate a la corrupción en Jalisco, puede ser sin duda el próximo Sistema Estatal Anticorrupción, por lo que es de suma importancia, apostarle a la conformación de este nuevo modelo de filtro anticorrupción, hablando claro, no logrará en la inmediatez eliminar la corrupción gubernamental en el Estado, sino poner otro cimiento que empodere a la sociedad en una democracia participativa, en Jalisco ya tenemos más de una década conociendo la cultura de la transparencia, falta fortalecer otro pilar importante de vigilancia y fiscalización, basado en estructuras organizadas de nuestra sociedad, las cuales nos garanticen un contrapeso democrático.

Quizás eliminar la corrupción, es el reto más grande que tenemos en el país, es una enfermedad social que nos crea un sinfín de circunstancias adversas para el desarrollo personal y social, sin embargo combatirla va más allá de organizarse para levantar muros contra los corruptos y ponerles trampas a los ratones, es mantener una estructura lógica y coherente, basada en la cultura e información que debe nacer en casa, en la que el ciudadano deje de ver los actos de simulación y corrupción, fuera del alcance de la denuncia y el castigo para los no conocen de servicio público ni representación política.

Se demanda, la amplía socialización de este próximo Sistema Estatal Anticorrupción, bajo el esquema que forje la confianza en la conformación de frentes sectoriales que avalen su función y mecanismo de combate a la corrupción, tal vez a mediano plazo y largo plazo veremos resultados, no existen fórmulas mágicas contra nuestra cultura y educación mexicana, en la que profesamos hasta en las cosas más simples y cotidianas que la verdad es: “él que no chinga, no avanza”.

En el ámbito político, el panorama actual nos enfatiza la falta de voluntad política para aceptar y participar de aquellos mecanismos que pudieran restarle independencia y discrecionalidad a los actos de gobiernos en pleno ejercicio, por lo que para frenar la implantación, se busca desmoralizar a los sectores y a la sociedad, con una actitud indiferente e incrédula de los sistemas que al paso del tiempo, pudieran crean estructuras solidadas ingobernables para los cotos de poder, pero convenientes para la política democrática en el país y en el Estado.

Por lo tanto, es obligación generalizada darle especial atención a la conformación del nuevo Sistema Estatal Anticorrupción, actualmente son más de 50 interesados en participar para conformar la Comisión de Selección que se encargará de elegir al Comité de Participación Social del Sistema, integrado por representantes de organizaciones civiles, cúpulas empresariales o universidades, primer paso en el proceso de implementación e inicio de otra forma de generar responsabilidades, observación y aplicación de la ley en el ejercicio de la función pública, no es la cura a la corrupción en Jalisco, es un mecanismo más para cerrar el paso, pero depende de la voluntad política y de una sociedad participativa, consciente del problema y las consecuencias de las prácticas corruptas y de la opacidad que nos tienen en el hartazgo general.

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