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MANUEL BUENDÍA Y LA VULNERABILIDAD PERIODÍSTICA

MANUEL BUENDÍA Y LA VULNERABILIDAD PERIODÍSTICA

Jun 5, 2011

Al margen del trascendente legado del periodista Manuel Buendía Téllez Girón, a quien recientemente recordamos a 27 años de su criminal asesinato, con su ejemplo de vida y forzada desaparición, se significó también en la vulnerabilidad de todo periodista en México, que hoy nadie puede negar y que en este tiempo de crisis, percibimos en nuestras entrañas.

Al académico Buendía lo conocieron sólo quienes fueron sus alumnos. Así que como también decimos: “Reportero sin suerte, no es reportero”, no sólo encontré a quien disfrutó de su amistad, sino también de sus lecciones como maestro. Les cuento algo personal, hace unos meses, cuando enfrenté un momento difícil que me recordó la vulnerabilidad del periodista, hubo una persona que cual “árbol frondoso en medio de ese clima caluroso y seco”, significó una refrescante fuente de tranquilidad, su nombre: Gerardo Galarza, director editorial de Excélsior. Un gran jefe, sencillo, profesional, íntegro, empático, un maestro. Y claro que tenía que serlo, pues uno de sus maestros en la UNAM, fue precisamente Buendía.

Quiero compartirles lo que él me confió entonces: “Tuve la fortuna de ser alumno de Manuel Buendía en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, allá por los lejanos 1977 o 1978, ya no lo recuerdo. Ya era entonces el gran columnista. Es muy fácil recordar su elegancia en el vestir y en la expresión. “Tenía fama de ser un profesor muy duro. Lo era. La materia que tomé con él se llamaba Oficinas de Prensa. Era obligación aprender a hacer boletines de prensa, por supuesto. Bueno, podrías hacer el boletín perfecto, pero cada falta de ortografía o sintaxis que te encontraba, significaba la pérdida de un punto. Así que con cinco errores, el boletín perfecto, servía, pero para reprobar.

“Sí era muy estricto con los alumnos, pero ponía el ejemplo: él mismo revisaba, corregía y calificaba los trabajos encargados y, generalmente escribía –con pluma fuente con tinta color ocre– los comentarios que consideraba necesarios. Puedo presumir en que fui de los pocos que aprobamos el curso, pese a que me había advertido que no lo pasaría, ya que a la primera clase que asistí, no era la primera sino la segunda y, además llegué tarde: suspendió su intervención y me dijo que la entrada era a las nueve y que estaba en desventaja, ya que me recomendaba retirarme porque seguramente iba a reprobar.

“Acepté el reto. Pasé… con la mínima, pero pasé. Y así como me había advertido de mi probable reprobación, me felicitó por haber aprobado. Fue una gran experiencia. Tenía una frase que repetía mucho: ‘Si no se tiene vocación por el reporteo, es más fácil y da mejores resultados vender corbatas en la Zona Rosa’”. Al leer entre líneas al “Jefe” Galarza, comprendí que entendió plenamente mi sentir en aquellos momentos difíciles; también percibí que si bien Manuel Buendía ya no aparece como columnista en Excélsior, dejó en los fundamentos su enseñanza y ésta vive a diario en la redacción y en ese papel con tinta que sigue llegando a sin fin de lectores.

Pero… ¡ups! Creo que si el maestro Buendía diera un vistazo a nuestro México, a nuestro periodismo, no sólo nos reprobaba, incluso puedo ver que muchos traeríamos en la mano, corbatas de todos colores para ofrecer en calles y plazas públicas. Pero, ya en serio, aunque sé que de seguro me reprobaría, yo también aceptaría el reto, tan sólo por tenerlo como aestro una clase. Manuel Buendía sigue siendo un maestro del Periodismo para quienes lo conocemos a través de sus legados.

Esto me recuerda la frase que insistía vez tras vez a los jóvenes reporteros: “Asuman un compromiso personal, individual, intransferible. Si ustedes prometen esto, y lo cumplen; si otros mexicanos jurasen igual, y también lo cumplieran, mañana mismo en la Patria amanecería otra vez la esperanza”. Y como periodista, consciente de su vulnerabilidad, Manuel Buendía dejó una gran lección: “Valiente es el que conoce el miedo, lo siente a lo largo de cada hueso y aún así, lo vence en nombre del deber, por la propia dignidad y en un acto de fidelidad a su vocación de periodista”.

Sí, al final, todo es un compromiso personal e intransferible.

Es periodista multimedia

E-mail: analisis@notiemp.com