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Metástasis: AMLO, el fraude y sus incongruencias

Metástasis: AMLO, el fraude y sus incongruencias

Mar 12, 2018

Por Flavio Mendoza //

Es inevitable no hablar del líder más popular de México, para bien o para mal, con crítica constructiva o destructiva, pero además es un factor clave de la vida pública del país en las últimas dos décadas. Pero más aún es analizar las diversas etapas y mutaciones en su trayectoria, sus encantos y desencantos, sus alianzas y divisiones, sus proyectos de nación desde 2006 hasta 2018, sus decisiones que le han costado derrotas y posiblemente el triunfo que espera.

En su más reciente declaración ha dicho que si pierde se va a Palenque, a descansar, pero que si hay un fraude entonces “se haga responsable quien suelte al tigre”, es decir, él ya no va estar para contener el desborde que provoque un estallido social. Dicha declaración fue nuevamente criticada por muchos y defendida por otros, pero más allá de esa declaración que deja esa sensación de que entonces él mismo reconoce que puede volver a perder, se complementa con un documento que entregaron algunos intelectuales, de los suyos, encabezados por Porfirio Muñoz Ledo, en el que alertan y solicitan al Tribunal Electoral medidas mínimas para garantizar que no exista fraude electoral en las próximas elecciones. Entre lo que piden está ya establecido en la ley a partir de la última Reforma Político Electoral, misma que fue votada a favor en lo general por algunos de los hoy integrantes de Morena.

Algunos analistas y politólogos han fundamentado esta teoría con base en una posible estrategia desde la PGR por eliminar de la contienda al candidato de Movimiento Ciudadano, PRD y PAN, Ricardo Anaya, al vincularse con actos de lavado de dinero y corrupción, trascendiendo incluso la versión que desde el Gobierno de Estados Unidos se espera un nuevo golpe al investigarse sus cuentas en aquel país, lo que pudiera ser letal electoralmente para la coalición Por México al Frente.

Incluso la estrategia de AMLO además de su versión de reconciliación amorosa y no persecución política, llama poderosamente la atención al tratar de acreditar ante los sectores más influyentes un proyecto de nación muy distinto al que ha construido desde 2006 y 2012, hasta contradictorio con lo que plasmó en su reciente libro “2018 La Salida”.

Primero fue Alfonso Romo Garza, coordinador del Proyecto Alternativo de Nación, operador político y posible jefe de gabinete, quien reconoció públicamente que AMLO no puede estar en contra de la Reforma Energética y que las rondas de licitación han sido transparentes y serán de gran beneficio para México. Ahora el candidato presidencial además cambia nuevamente su versión sobre la supuesta privatización del petróleo y Pemex; antes proponía crear 6 refinerías y en precampaña anunció que crearía 3 y que a la mitad de su gobierno produciríamos el total de barriles que consumismo al día.

Pero en la Convención Nacional Bancaria, en respuesta a una pregunta dijo que México produce solo 200 mil barriles de los 800 mil que se requieren al día para el consumo nacional, además agregó que nuestras 3 refinerías están produciendo solo al 35% de su capacidad, por tanto, dijo que crearía con la asociación de la iniciativa privada solamente una gran refinería como una que existe en la India, con capacidad de producir hasta 1 millón de barriles por día.

¿Entonces esa no será privatización del sector energético porque el proyecto lo desarrollará él?, además desde su lógica (utilizada también para anunciar que de llegar a la Presidencia de México cancelaría el nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México), no se requeriría ni siquiera una nueva refinería, bastaría con rehabilitar las que tenemos y hacer que produzcan el 100% de su capacidad y con ellas se produciría el total de gasolinas y diésel que se consume a diario.

¿Entonces su discurso siempre fue una mentira?, estos datos como el que volvió a dar sobre la eliminación de la corrupción por decreto, en la misma convención de los banqueros dijo que él como presidente será honesto, todos los gobernadores y presidentes municipales también lo serán, pero entonces esa lógica quiere decir que cuando fue jefe de gobierno en el Distrito Federal la corrupción de René Bejarano, Gustavo Ponce y Carlos Imaz se dio porque era corrupto.

La democracia en México tendrá nuevamente a un presidente electo por una minoría y sin mayoría en el Poder Legislativo, lo que sin duda complicará el desarrollo en el siguiente sexenio, la historia ya es conocida.

Twitter: @FlavioMendozaNA

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