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Metástasis: El campo corre riesgos con el populismo

Metástasis: El campo corre riesgos con el populismo

Abr 15, 2018

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Por Flavio Mendoza //

Los compromisos de los candidatos, que se supone, se sujetan a sus proyectos y propuestas de nación, pero que muchos de ellos se sujetan al momento y a la efervescencia social de respaldo en campaña, hace que la mayoría de candidatos en la actualidad se dejan llevar por lo que sus asesores de campaña en marketing político e impacto de imagen personal les sugieran, para ganar a un electorado que se mueve por los sentimientos más que por las propuestas y capacidades de los diferentes candidatos y sus propuestas técnicas.

Por ejemplo en materia del campo mexicano, del que existen muchos mitos, por ejemplo, que la entrada en vigor del TLCAN es el principal responsable del abandono de los pequeños y medianos empresarios a sus tierras, así como de la improductividad agrícola, principalmente de algunos cereales, creado un malestar social, al grado de creer que el gobierno simplemente prefiere consumir al extranjero este tipo de alimento, pero además así es como lo utilizan los populistas para prometer y crear falsas expectativas de solución para el bienestar del país.

Por ejemplo, la reciente firma del “Plan de Ayala Siglo XXI”, del candidato Andrés Manuel López Obrador, en el que promete que México deje de importar alimentos al extranjero, para alcanzar la soberanía alimentaria y el campo recupere la productividad, lo que supondría que los beneficiarios de ello serían los productores de las tierras. Sin embargo, como otras propuestas de éste candidato, no tiene más fundamento que el deseo de ser autosuficientes, pero para ello no solo se requiere dejar de importar al extranjero, si esto sucede a través de un decreto, primeramente se afectarían los tratados aún vigentes, o la intención y los nuevos tratados comerciales en la relación trilateral con los países del norte, que no solo incluyen importaciones, sino exportaciones de otros campos industriales y productivos, además al no tener previsto lo que se requiere para la producción, el otro gran riesgo es no tener la suficiente producción para la demanda del consumo nacional, lo que incrementará el costo ante la demanda y carencia, por ejemplo, en el maíz, arroz, frijol, carne y lácteos, artículos de primera necesidad y que son consumidos por las clases más pobres de nuestro país, por tanto los que menos tienen serían los que más sufrirían.

El campo mexicano tiene décadas de retraso, no basta con crear más programas, sí que éstos lleguen de manera equitativa, no igualitaria, para todos, es decir, con especial atención para subsidiar la producción de los pequeños y medianos productores. Por ejemplo en el maíz, donde México consume grandes cantidades, el campo mexicano no produce lo que la demanda nacional requiere, que para este año se espera el consumo de casi 22 millones de toneladas, de las que se tendrán que importar cerca del 16% de ellas principalmente a Estados Unidos, Brasil y Argentina, pero la productividad no se soluciona con más subsidio al campo, es todo un proyecto de desarrollo rural, agrario, de comunicación e industrial. Es decir, un sexenio sería insuficiente para que el campo mexicano produzca al ritmo del consumo nacional, es una mentira, porque además del apoyo a pequeños y medianos productores, se requiere que este plan de desarrollo en conjunto gobierno – productores – iniciativa privada inviertan en carreteras, tecnología que simplifique y aproveche al máximo la tierra para la producción, infraestructura hídrica, bodegas de almacenamiento y empaque para la distribución y comercialización.

Si los programas y la inversión pública no cambia de asistencialismo, para ser detonante de la economía interna, la iniciativa privada no tendrá la voluntad de invertir, así como el desarrollo tecnológico y de infraestructura agraria que deberá tener inversión pública privada, lo que los populistas dirán que es privatización del campo mexicano, entonces no se puede esperar la autosuficiencia del campo ni la soberanía alimentaria, pero antes de que este gran proyecto transexenal sea realidad, es imposible dejar de consumir al extranjero en esta materia, eso solo sería un suicidio alimentario y económico para México.

Twitter: @FlavioMendozaNA


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