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MÉXICO, CAPITAL DE LA ILEGALIDAD

MÉXICO, CAPITAL DE LA ILEGALIDAD

Sep 10, 2011

Sin temor a equivocarme, usted como automovilista alguna vez se ha convertido en víctima de la delincuencia, al menos en una ocasión; quizás le robaron las polveras de su vehículo, espejos, faros, rines, calaveras, molduras y otros implementos. Historias coincidentes, algunas increíbles por la rapidez con la que cometen el hurto. También miles de veces hemos escuchado promocionales oficiales: “Denuncie el ilícito” ante la autoridad, “no se convierta en cómplice”, “no compre cosas robadas”.

 

Sin embargo, cuando usted se decide a denunciar un robo ante la Procuraduría de Justicia de Jalisco, le dan un formato para que llene –por cierto, ya es un machote sólo cambia el modelo, color y lugar del robo–, posteriormente le piden las facturas para que usted demuestre que fue víctima, después se manda el caso al Archivo, donde hay cajas y cajas con miles de casos similares al suyo. Al transcurrir de los meses –por lo regular– usted no recuperó sus piezas mientras que los sujetos siguen cristaleando o destazando vehículos en menos de un minuto, en las mismas zonas de la ciudad y curiosamente nadie ve nada.

 

Ante este escenario, ya muchas personas prefieren no denunciar el ilícito… para qué perder además el valioso tiempo. El automovilista mejor opta por andar con su coche mutilado o si trae algunos pesos, consigue la pieza en las típicas zonas donde expenden autopartes baratas; lamentablemente ya hasta con una risa de incredulidad o impotencia dicen: “¡Y era el mismo espejo que me robaron!”.

 

Es increíble que incluso hasta los malandrines se beneficien con los recovecos de la legislación que estimulan el mercado negro y el robo de autopartes. Por ejemplo, el Instituto Jalisciense de Asistencia Social emitía facturas globales por 500 tapas de vehículos o decenas de faros, lo que obvio provocaba que cuando se realizaban los operativos en las zonas donde expenden partes robadas, se presenta el papel con el que se cubre legalmente la ilegalidad.

 

Entonces ahora para motivar la denuncia ciudadana, lo que la Procuraduría de Justicia está haciéndola de “Robin Hood” moderno, porque le ofrece a usted buscar su pieza en el almacén donde se guardan todas las autopartes aseguradas a malandrines o las que recuperó la dependencia durante los operativos. Usted encuentra polveras pertenecientes a vehículos compactos pero también a camionetas de lujo al igual que espejos de todo tipo y colores, molduras, calaveras, rines, llantas, faros, burreras, etcétera. Se le deja esa pieza a resguardo al denunciante para que lo utilice en su coche: “Lo importante es hacer justicia y con esos mecanismos legales les regresamos (las piezas)”, me decía el primer fiscal jalisciense.

 

Tomás Coronado Olmos está convencido que el robo de autopartes ya se hubiera eliminado si las empresas automotrices repusieran las partes robada, como una forma de seguro de reposición. Sin embargo, ahora nos encontramos con que las mismas aseguradoras fomentan que anden por las calles los automóviles “chino-mex”, porque en sus pólizas hay un apartado en letras chiquitas donde dice que después de un tiempo, las piezas dañadas del automóvil pueden reponerse con otras aunque no sean originales. ¡O sea que usted paga miles de pesos e impuestos por un coche nacional y al poco tiempo ya su vehículo registra mutaciones, y quizás usted ni siquiera se ha dado cuenta!

 

No es de extrañar entonces que el mercado negro de los automóviles sea un fructífero negocio internacional. Igual se roban coches en Guadalajara, se embarcan en Manzanillo enteros o en partes, y finalmente, terminan en Sudamérica o al otro lado del Océano. No cabe duda que el mal de México es su corrupción, la impunidad. Estamos en el país del “mercado libre” porque hay mercado negro y libre de autopartes robadas, medicamentos, suplemento alimenticio, falsos lácteos, tequila adulterado… hasta magistrados ¿ilegales?… la lista es interminable.

 

Y lo peor, nadie ve, nadie oye, nadie actúa, sólo nos miramos unos a otros, ahora sí que como los “chinitos… nomás milando”.

 

* Es periodista multimedia

Twitter @adrianalunacruz

E-mail: analisis@notiemp.com