Portal informativo de análisis político y social

MUNDO TAURINO: MORANTE DE LA PUEBLA, EXPECTACIÓN POR ADMIRAR SU ARTE

MUNDO TAURINO: MORANTE DE LA PUEBLA, EXPECTACIÓN POR ADMIRAR SU ARTE

Feb 4, 2017

El pasado 11 de diciembre del año 2016, en la Plaza de Toros México, el torero español «Morante de la Puebla» regaló para la historia taurina una faena de esas que dejan un gran sabor de boca, derramando, tal cual, arte en todo su esplendor.

Por Fernando Osorno

De los cuatro festejos confeccionados para conmemorar el 50 aniversario de la Plaza de Toros Nuevo Progreso de Guadalajara, sin duda alguna el que está causando una expectación muy especial es el del próximo sábado 11 de febrero. Los boletos en taquilla poco a poco están dejando de pertenecer a la empresa para pasar a las manos de miles de aficionados que ese día abarrotarán el coso taurino de la colonia Independencia.

Y digo expectación por los tres toreros que están colgados del cartel, así como la ganadería de postín.

Los matadores que harán el paseíllo en punto de las cuatro de la tarde y con la debida autorización de la autoridad municipal, son el español (sevillano) José Antonio Morante «Morante de la Puebla», el diestro peruano Andrés Roca Rey, y como tercer espada un torero de la tierra azteca, el matador aguascalentense Luis David Adame, quien se recupera de manera favorable tras sufrir el pasado 20 de enero una cornada cerrada en el muslo derecho en León, Guanajuato.

Todos ellos lidiando un bien presentado encierro de la prestigiada ganadería «Teófilo Gómez».

Esta gran expectación la está causando el ver en el ruedo a tres toreros con personalidades muy interesantes pero muy distintas entre sí.

Con un toreo valiente como el del peruano Roca Rey que sale una tarde sí y otra también a jugarse de verdad el físico, aunado el gran arte que también sabe regalar a los aficionados, Luis David Adame, un torero con reciente alternativa que mucho promete.

Adame como novillero dio la gran emoción de ver en él una promesa seria dentro del mundo taurino mexicano.

Pero para la apreciación de este poco conocedor del arte taurino y sus magnificencias es el poder ser testigos de la maestría, de la seriedad, de la serenidad, del oloroso y delicioso perfume de las esencias finas cuando se encuentran el sentimiento y el arte con el trapío y bravura de un toro, de su cuidado, de su tiempo, de su espacio y que puede regalarnos este próximo sábado 11 de febrero el torero español «Morante de la Puebla».

El pasado 11 de diciembre del año 2016, en la plaza de toros «México», el torero español «Morante de la Puebla» regaló para la historia taurina una faena de esas que dejan un gran sabor de boca, derramando, tal cual, arte en todo su esplendor.

Miles de aficionados que asistieron al coso se deleitaron con la exquisita faena bordada por el español al toro «Peregrino», un extraordinario ejemplar de la ganadería de «Teófilo Gómez», un toro bravo y noble, cárdeno de pelo.

La poca cara del burel hizo que algún sector reprochara su salida, pero esto cambió de inmediato.

Este toro era el segundo del lote del diestro Morante de la Puebla.

Desde que tomó el capote y dio los primeros lances, poco a poco el público fue centrando la imagen en sus pupilas y se dedicó, desde ese momento mágico, a ser testigo de lo que sería una faena completa, rotunda, inmortal.

A cada pase del español, el silencio se rompía con grandes estruendos de emoción que alcanzaban las gargantas con un grito que erizaba la piel de pies a cabeza, ¡Ole!, los olees se escuchaban una y otra vez, y cada momento con mayor intensidad y júbilo. Que entrega entre toro y torero, que pundonor y que gran facilidad se percibe el toreo cuando así se torea.

El tiempo parecía detenerse a cada muletazo del de la coleta y luces, parecía también estar disfrutando del momento prodigioso y de sublime espacio.

Un lance tras otro y el público seguía extasiado oliendo esa maravillosa esencia llamada arte.

Llegó el tiempo del encuentro de la cruz, ese encuentro que da y quita orejas y rabos.

Encuentro perfecto entre torero y bestia, una estocada en todo lo alto que hizo rodar al de «Teófilo Gómez».

La algarabía inmediata fue plena y así plena se exigieron los apéndices para el torero.

Dos orejas, lo demás quedó ya en lo de menos, que, si debió ser también el rabo o no, eso ya no importó, la faena histórica había culminado y se quedaría ya grabada durante toda la eternidad. Salida a hombros de la plaza de toros «México» y el corazón de los aficionados se fueron junto con José Antonio en la espuerta.

Por ello es que desde mi humilde y pobre opinión es que existe la expectación de verle de nuevo destapar el frasco de las esencias en la Plaza Tapatía, de embestir los bureles y de encontrar el arte, estoy seguro que sí lo estaremos presenciando.

Muy bien por la empresa taurina de la plaza de toros «Nuevo Progreso» el traer para el importante festejo carteles de este talante y seriedad. Bien pues también por los aficionados que sin duda alguna llenarán hasta la cepa los cementos de la plaza.

Cambio de Tercio…