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MUNDO TAURINO | ¡Sí a la fiesta brava!

MUNDO TAURINO | ¡Sí a la fiesta brava!

Oct 1, 2016

La fiesta brava, desde los mismos principios de su larga historia, ha sido causa de ataques por parte de quienes desconocen esta ancestral tradición.

Hoy en día, son diversos los actores políticos que aprovechando su corta estadía en los diferentes escenarios parlamentarios y de poder municipal se atreven a presentar iniciativas que van en contra de la realización de las corridas de toros y novillos.

Como es el caso en nuestro estado de Jalisco, del diputado Enrique Aubry, del Partido Verde Ecologista de México, quien ha presentado una iniciativa ante el Congreso de Jalisco para prohibir las corridas de toros. ¿Sabrá el diputado cuántos empleos genera la fiesta taurina y que él pretende prohibir?

¿Sabrá el diputado cuánto daño ocasionaría en caso de que su propuesta cause eco en sus correligionarios legislativos? (Estoy seguro que no le harán segunda y eliminarán desde comisiones la iniciativa).

¿Sabrá el diputado cuánto daño le causaría a miles de jaliscienses que subsisten de esa economía?

El golpe económico que traería la aprobación de la ridícula medida de prohibir la fiesta de los toros en México es incalculable, pues más de 500 mil empleos directos se verían totalmente afectados.

«De la fiesta del toro en México dependemos más de medio millón de personas directamente, que nos quedaríamos sin empleo. Ya no solamente te hablo de toreros, sino ganaderos, empresarios, barrenderos, mulilleros, banderilleros, picadores, gente que tiene sus puestos de comida cerca de las plazas de toros, transportistas; en fin, medio millón de personas que nos quedaríamos sin empleo», dice Diego Silveti, torero mexicano.

Porque estoy seguro que desconoce Enrique Aubry tales datos, le invito a que lea esta columna y se dé cuenta de lo ridículo de su propuesta e iniciativa.

Para empezar, tenemos que decir que dichas iniciativas no son una idea de tan «brillante legislador» pues estas se han realizado a lo largo y ancho del mundo taurino, España, Colombia, Venezuela, Perú, Francia, Portugal y ahora México, sin que en ninguna de ellas haya trascendido de manera positiva, dando la razón a que la fiesta brava no puede ser borrada de la historia, ni de la antigua, ni de la moderna.

En el caso de España, el matador Alejandro Talavante apunta: «Son puras cuestiones políticas», y añade que «ahora mismo con la crisis que está azotando España, creo que lo menos que hay que hacer es prohibir, sino generar y buscar alternativas y ahora mismo hay mucha gente joven que se está enganchando al mundo del toreo y que puede tener ahí su salida y su vía de escape para sobrevivir y subsistir; me parece un contrasentido todo lo que ha pasado».

 
Los argumentos de los antitaurinos

En las entrañas del debate, los antitaurinos argumentan que la tortura no es arte ni cultura y defienden la vida de los animales; a su vez, los aficionados a las corridas de toros exponen la tradición, la cultura y el arte presente en la tauromaquia.

Pero aquí estamos a favor del debate y así sea a favor o en contra de las corridas de toros, a continuación presento el panorama económico de la fiesta brava en nuestro país para que usted, amable lector, saque sus propias conclusiones.

La Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos, Rejoneadores y Similares cuenta con 320 agremiados entre matadores y novilleros. «(Torear) no es un hobby, es la forma, es su trabajo donde llevan de comer a su casa; su importancia de donde vive el torero y su familia, los gastos, el trabajo, las escuelas, las rentas, todo eso», explica el matador Antonio Urrutia, presidente de la Asociación. «Los toreros desde que nos metemos a esta profesión prácticamente nos olvidamos de todo, aquí no llevas otra carrera a la par, que si hubieras estudiado una licenciatura, un doctorado o algo», añade Urrutia.

Datos:

En México existen 276 ganaderías de reses bravas.

Más de 82,500 hectáreas de pastoreo de reses bravas en todo el país.

Poco más de 850 festejos se celebran al año en las diferentes plazas de toros que existen en la República y que son parte importante y fundamental en sus fiestas patronales, celebraciones que en más de la mayoría de los casos son festividades que datan desde muchos siglos atrás. Por principio de cuentas, en este tenor, se estaría transgrediendo de manera directa e insultante la historia de nuestra nación.

Un toro, durante una temporada grande se vende entre 45,000 y 55,000 pesos, mientras que para una novillada en alrededor de 25,000 a 30,000 pesos.

Si se cancelaran las corridas de toros, tan solo en el Distrito Federal se generaría un impacto económico negativo en las ganaderías, desde donde se generan, más o menos, 2,000 empleos directos, y entre 10,000 y 11,000 indirectos (comenta la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, ANCTL).

Si se cancelaran en toda la República Mexicana, se estarían asesinando 16,000 empleos directos y más de 263,000 indirectos.

«En la Plaza México y en Guadalajara prácticamente (los toros) son del mismo precio, pero si no lidian ahí, pues tendrían que irse a otro lugar. Desde luego, el precio es menor para el ganadero. Donde el ganadero vende mejor sus animales es en la Plaza México», señala la Asociación.

Pero es muy importante conocer que los mismos ganaderos dicen que esto no lo hacen por dinero, pues el costo de la manutención de los animales es mayor a las ganancias que se cree obtienen. La gran mayoría de los ganaderos insisten en lo que único que están haciendo es preservar la raza del toro de lidia.

«Si no existieran las corridas de toros, simple y sencillamente ya se habría extinguido la especie animal», dicen.

Si los «animalistas» entendieran esta situación, la controversia no existiría, dicen defender al animal y con sus acciones lo único que están logrando es que se extinga la especie del toro bravo.

Es importante también enterarse que del mundo del toro no sólo viven los matadores, los ganaderos y los empresarios. El círculo económico incluye, entre otros, a transportistas, carpinteros, charros, picadores, comerciantes, médicos, veterinarios, periodistas, publicistas, boleteros, inspectores, valderos, monosabios, gente que vende cojines, refrescos, papitas, gente que tiene sus puestos al lado de la plaza y que vive de ese dinero que reditúa en todas las corridas de toros en la gente que va a comer. Turismo nacional, porque muchísima gente va de otros lados de México y del mundo para ver las corridas en nuestro país.

En lugar de que se dé más difusión a la fiesta taurina la cosa para que haya más empleos, quieren prohibir este ancestral espectáculo de arte y valor, en el que se encuentran frente a frente el toro bravo y el torero.

La fiesta taurina es una de las fuentes que más empleo genera y, de no tenerla, se perderían muchísimas fuentes de trabajo.

Dicen unos: «Tortura, ni arte ni cultura».

«En las democracias, las minorías también cuentan», se escucha del otro lado.

Para concluir mi columna, quiero preguntarle ¿Qué pasó con los animales de los circos que también prohibieron? ¿Los sacrificaron? ¿O qué sucedió con ellos?

Yo le puedo responder, los animales que pudieron salvarse pasaron a formar parte de los zoológicos particulares de narcotraficantes.

A todas luces la iniciativa que propone el diputado es única y exclusivamente electorera, tal como sucedió con la de medicinas gratis y pena de muerte a secuestradores.

Invito al diputado a que, de forma seria y objetiva, presente un sustento tangible del porqué sería benéfico para la economía el prohibir las corridas de toros.

Sí a la fiesta brava. Sí a la democracia de las minorías. Sí al respeto por el empleo de cientos de miles de mexicanos.

Cambio de tercio…