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Opinión: 9 meses de Trump ¿Es América más grande?

Opinión: 9 meses de Trump ¿Es América más grande?

Oct 22, 2017

Por Ramiro Escoto //

Esta semana que se va, tiene una característica: los primeros 9 meses de la Era Trump. El inimaginable candidato que se convirtió en presidente en medio de la controversia, pero sí de un discurso que esperaban escuchar quienes durante mucho tiempo aguardaron la promesa: “Hacer de América Grande”.

Sin embargo, durante 9 meses, el saldo de Trump ha sido catalogado más por las pérdidas de cabezas en su gabinete y decisiones que han dado al traste su empatía con grupos que le apoyaron en campaña, ahora, como velita de pastel, le encienden una que puede provocar un incendio que podría costarle su reelección: El TLC y su decisión de imponer medidas lejos de negociarlas.

A Trump le llevó adeptos amenazar a México, enfrentar a México y condenar a los mexicanos, pero al tiempo se dio cuenta que su agenda no sólo tendría vista hacia el sur, sino le vinieron asuntos más delicados que ha tenido que malabarear como las relaciones internacionales, la atención a los desastres naturales que le han literalmente llovido desde su decisión de romper con el pacto de “París” y cuyo costo ha rebasado los límites presupuestales históricos que ha tenido que enfrentar una administración con desastres.

A Trump lo han recibido con protestas, desde sus discursos que ahora son proclamados como racistas e insultantes, hasta las descalificaciones motu proprio a la prensa y los comunicadores. No, Trump no está a gusto en la silla que ocupa, y su irritabilidad lo hace cada vez más evidente al descargar sus “pensamientos” desde la mañana a través de su cuenta de Twitter, con la que descalifica con nombre y apellido a quienes se oponen a su dictadura. Castiga o busca imponer su autoridad y poder desde las fronteras, al revisar cada celular, cada computadora, cada cuenta de red social de quienes salen o entran al país.

A Trump en 9 meses también le llegó su parto, cuando sus relaciones con Corea del Norte comenzaron a tornarse ríspidas y controvertidas declaraciones que daban a entender un estallido en una guerra Nuclear sin precedentes, la mecha está ahí, continúa la amenaza…

Qué lectura le da a que la semana pasada, en El Vaticano, el Papa Francisco hizo comentarios al presidente de Alemania sobre los acuerdos del clima y la salida de Trump del mismo, evidenciando la falta de compromiso que el propio Trump había hecho al estrechar la mano del sumo pontífice en en su misma casa: El Vaticano.

Su familia, incluso, ha tenido que padecer la escrupulosa lupa anticorrupción, donde se han evidenciado nexos de negocio derivados del poder, al tiempo dicen, Trump será la historia del Nixon moderno; la Vanalidad de su esposa, al lucir más que marca y moda, atuendos no aptos para reuniones o giras, resaltando más la crítica que la propia misión.

A diversas instancias han llegado solicitudes para evaluar el estado de salud mental que guarda el presidente de los Estados Unidos, de la misma manera que lo hicieran cuando candidato, las mismas que han estado ahí, aguardando su tiempo, mientras que ahora, la atención se centra en Hillary Clinton y Barack Obama que ya opinan como estadounidenses sobre la manera que el presidente lleva el mando, los comentarios de ambos políticos y ex funcionarios federales han sido motivo de editoriales, análisis y han abierto un frente del que Trump no había dado cuenta.

Trump a 9 meses está en medio de su propio laberinto, y donde difícilmente tiene una salida, más porque es ahora, un hombre sólo, un hombre que podría tener su propio karma en el programa que el mismo diseñó: El Aprendiz… y donde seguramente le dirán: Estás despedido.