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Opinión: Algo está mal

Opinión: Algo está mal

Sep 16, 2017

Por Ramiro Escoto //

A mis 5 o 6 años, aprendí a jugar dominó, me lo enseñó mi abuelo materno en esas tardes donde solía convivir conmigo y compartir las experiencias de un europeo venido a América; en ese entonces comprendí que el que “abría” la partida era el que tuviera la “mula” de seis, y comencé a esconderla entre las manos y a veces debajo de las piernas, siempre abría yo la partida pero no siempre ganaba. Un día mi abuelo me dijo que la trampa no era buena, y aunque tuviera la “mula” abridora, no era garantía de ganar un juego.

El tiempo pasa y esta anécdota me lleva a preguntarme: ¿Qué está mal?, vivo en un país donde un hombre me promete seguridad, empleo, mejores condiciones, sé que esta persona está postulándose a un puesto público a través de una institución política que lo respalda, que lo presenta como parte de su marca, pero llegado el momento de su elección algo está mal, me dicen que no es él, es su gente, sus asesores, sus secretarios, que no porque sea el Presidente tiene la solución de facto… como la “mula de seis”… pero aún así, el juego no se gana.

Vivo en una ciudad donde sobre la avenida López Mateos debajo de la Glorieta Minerva, las autoridades municipales instalaron de sur a norte 12 extintores… pero sólo de un lado, o creyeron que sólo en esos carriles hay accidentes, o lo hicieron por cumplir. No duraron una semana cuando unos vándalos los destruyeron: quebraron cristales, enchuecaron las estructuras y se robaron las mangueras; una mañana me dijeron que la Policía de Guadalajara logró la captura en flagrancia de varios sujetos maltratando estas estructuras, y que repararían el daño, algo pasó que ya llevo 6 meses viendo la misma imagen y nada, no se resolvió, no se reconstruyó, siguen inhabilitados.

Me presentan como ciudadano a un “experto” en seguridad, un hombre que tiene experiencia, que dice tener la solución a los problemas de inseguridad y violencia de mi colonia, no lo veo más que en las noticias, justificando el hecho de que el nuevo sistema de justicia los rebasa y es garante de los delincuentes… algo está mal.

Tengo un diputado, o dos, un senador, o dos… no llamaron a mi puerta ni en tiempo electoral, un día busqué al que me representa y su asistente me dijo que no se encontraba, lo veo en las noticias criticando, lo sigo en las redes, criticando, o en una entrevista “a modo” pero no veo una iniciativa que realmente me represente, al tiempo el diputado cambió de partido y hasta de discurso, ahora le ha dado por declarar que los tiempos no le dieron para sacar más iniciativas, pero que buscará seguir trabajando por su estado desde otro espacio público… algo está mal.

Veo a quienes critican las foto – infracciones, se quejan que son recaudatorias, pero los veo a exceso de velocidad con cubreplacas y con vidrios polarizados, los veo detrás de las ambulancias ganando el paso aprovechando la emergencia… algo está mal.

Veo el esfuerzo de las autoridades – o el intento al menos – de evitar inundaciones mejorando la infraestructura donde se puede, pero seguimos tirando basura en las calles…

Vivo en un país donde existe la corrupción, en la escuela, en la oficina de gobierno, en el evento deportivo, en la calle…ese acto que involucra a 2 y que sostiene que es el precio para lograr o evadir cualquier cosa, y escucho un discurso que dice: basta a esa práctica y crea una fiscalía para castigar la práctica… pero nace sin cabeza, sin presupuesto, sin proyecto… algo está mal.

Vienen tiempos electorales, veo las mismas caras, los mismos nombres pero con distinta frase, una mercadotecnia renovada que busca convencerme, pero no le creo, no me atrapa cuando desde hace 18 o más años está ahí, en la boleta, sin cumplir, sin lograr lo que prometió, dice que tiene experiencia y sabe hacerlo, pero yo veo lo contrario… será la única opción?… algo está mal.

Otros me dicen al estar escribiendo esta columna que las palabras y el análisis es infructuoso, que es complicado, que así funciona donde vivimos, que es parte de un “sistema” y que difícilmente podremos ver un cambio radical… lo escucho y algo está mal.

Si trabajo más de 8 horas, si pago mis impuestos, si trato de llevar una vida recta, ¿por qué la inmensa ola de lo que está mal me lleva? No creo que la maldición de la “mula de 6” me persiga, o de lo contrario muchos también pensaron que el abrir el juego con esa ficha les haría ganar, o en todo caso, la misma mula si se queda al final se “ahorca” como sucede en el juego donde la destreza de los puntos es la que cuenta.