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Opinión: AMLO, el político del miedo y el odio

Opinión: AMLO, el político del miedo y el odio

May 7, 2018

Por Carlos Salinas Osornio //

“Le tengo mucha desconfianza a todo lo que llaman sociedad civil”.

Andrés Manuel López Obrador.

Dice Juan Pérez Ventura:

El miedo está presente en la política hasta el punto que se podría decir que la política es el arte de dar miedo para que te obedezcan…Cuando un político utiliza el miedo en su discurso no pretende alertar o avisar a la población, sino conseguir sus objetivos”. 

Han pasado los primeros días de una campaña. Van casi 100 muertes derivadas del proceso electoral. Documentales y promocionales de organizaciones de la sociedad civil que son presa de la censura. Un periodista víctima de su propia hazaña, que en la polarización social, cayó en la más irresponsable provocación a la violencia. Un sinnúmero de debates que desafortunadamente en el mayor de los casos, terminan en violencia, ya sea en chats, redes sociales o en espacios de los medios de comunicación que de acuerdo a cada situación y perspectiva se defiende la mejor opción de gobierno para México.

La historia de AMLO ha sido la de una persona que se caracteriza por reacciones violentas, su Padre lo definía así: “no se le podía decir nada, ni regañarlo porque se trababa, era una enfermedad…cuando perdía su equipo terminaba enfurecido”.

Como gobernante, descalificó la “Marcha por la Paz” (se trata de una marcha de pirruris), en 2006 con el “Cállate Chachalaca” al Presidente Fox, hoy en 2018 contra Krauze, contra los independientes y sociedad civil, más la amenaza de “soltar al tigre”. Su equipo principal ha tenido declaraciones como es el caso de Noroña pidiendo “quitar el nobel” a Vargas Llosa por pensar diferente. Taibo amenazando con “expropiar empresas”; Attolini con poner un “estate quieto” a los empresarios. Y Ackerman con la amenaza de que “Habrá Chingadazos” si pierde López Obrador.

Como narra Francisco Martín Moreno, sus seguidores, no defienden con argumentos, sino que atacan. No escuchan argumentos, sino que refutan con la violencia verbal que se resume a que si no piensas como ellos, eres parte de la “Mafia del Poder”, del “PRIAN” o quizá que hasta una mordida del tigre te mereces.

Cómo podemos pretender un mejor País, si Andrés, el experimentado candidato presidencial, con más de 4 mil días financiados por los partidos políticos, llega a su tercera elección, con los mismos argumentos. Con la denostación, con la descalificación, con el desprecio y con esas pocas ganas de querer hacer lo mejor para México. Sus asesores le construyeron en 2012 una república amorosa y en 2018 un amor y paz. No le acomoda, no se siente él. Pasaron 30 días y regresa a la amenaza, a la violencia, al berrinche y empieza a manipular cifras, a personas, sus propias ideas y su “Autodestrucción”. Lo mismo aglutina al que llamó corrupto, al que acuso de fraude, al que denostó como persona. Hoy no sabes que política social, económica y electoral defiende. La “Mafia del Poder” acabó por llamarse MORENA y su líder es otra vez ese “Mesías Tropical” que bien definía Krauze.

Una de las cosas más difíciles que vive hoy México, no es sólo que el entorno esté complicado. Sino que se pierda la ilusión de que podamos estar mejor, ahí sí estamos hablando de una de las peores crisis. Hoy López Obrador ha construido su discurso, aprovechándose de la desgracia del mexicano, de la violencia que acompaña a este País, de ese hartazgo por no ver que se sancione a los ex gobernantes, por escuchar cifras millonarias y ver que los bolsillos de la mayoría de la gente se encuentren vacíos, que en los centros de salud no haya medicinas y que se deba costear una vida cada vez más cara. AMLO no se pone la “camiseta” de la mayoría de los Mexicanos, sino que le pone más leña al fuego.

Él dice que la gente está “contenta” porque existe AMLO. Siembra el odio al corrupto (que bien puede ser su candidato a senador) o habla de la mafia del poder (que bien puede ser quién establece lazos con la sociedad civil por parte de su campaña). O habla del perdón a los delincuentes (sin pensar en las víctimas).

Andrés Manuel, quiere pasar a la historia como el eterno opositor, que se le recuerde por su lucha y no por sus acciones. Sabe que gobernar desgasta. Sabe que hoy frente a 2006 hay una diferencia de 12 años, y que no es el mismo y mucho menos no goza de la misma salud. AMLO seguirá sembrando odio, miedo y desgastando al sistema político, social y económico del país, porque nunca dejó de ser parte de la Mafia del Poder.

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