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Opinión: Bitcoin

Opinión: Bitcoin

Dic 10, 2017

Por Héctor Romero Fierro //

Preocupados los analistas financieros, autoridades fiscales y de lavado de dinero, dado el auge que tiene en nuestro país y en el mundo entero las llamadas “criptomonedas”, esto es, monedas virtuales que sirven para intercambiar bienes y servicios a través de un sistema de transacciones electrónicas, sin necesidad de un intermediario, normalmente bancario y regulado. También se les denomina, criptodivisa, criptomoneda, criptocurrencies, moneda electrónica, dinero virtual, dinero privado, etc.

El más común y mayormente utilizado es el llamado “bitcoin”, sin embargo, ya hay muchas más en circulación en la red de internet, como son el DarkCoin, Vertcoin, LiteCoin, DogeCoin entre otras 39 que cotizan diariamente más de mil ya existentes., según Ignacio M. González García, titular del curso “Monedas Digitales y Criptomonedas” del Instituto de Estudios Fiscales del Gobierno Español, 18 tienen un tráfico de más de un millón de dólares diarios, y sólo 10 tienen una capitalización de más de $10 mm. Recientemente también ha surgido uno nuevo con un desarrollo exponencial denominado “Litecoin” y en días pasados el presidente Maduro, anunció la emisión de una Moneda Virtual Bolivariana, creo que se llamará BitBurro.

Se deben prender ya focos rojos en cuanto a la cotización del bitcoin, el cual en los meses de Octubre, a los primeros días de diciembre acumula ganancias exponenciales colocándose sobre los dieciséis mil dólares, acumulando ganancias nunca antes vistas en una criptomoneda, subiendo más del 40% en menos de una semana.

Desde 1983 David Chaum introdujo la idea de dinero electrónico “digital cash” señalando importantes ventajas frente a la moneda acuñada, y al mismo tiempo señalando que el primer problema sería el evitar, que se pudiera hacer copias falsificándolo, igual como se intenta con los billetes de curso legal. Los primeros sistemas digitales de pago, que utilizaron dinero electrónico, fueron E_Gold, (1996) y PayPal (1998). Estas entidades emitían a cambio de la entrega de dinero real, “dinero electrónico”, constituyéndose un crédito a su favor.

Pablo Pérez Burgueño define el bitcoin como: “un bien patrimonial, privado, incorporal, digital, en forma de unidad de cuenta, creado mediante un sistema informático y utilizado como medida común de valor por acuerdo de los usuarios del sistema”, inclusive un político español, eurodiputado por cierto, recientemente en su declaración patrimonial declaró tener en su haber bitcoins y litecoins. 

El bitcoin se basa en la existencia de una red descentralizada de persona a persona (P2P). Ninguna empresa, gobierno o institución controla su red, ni los emite y nadie está obligado al aceptarlos, se diseñó para tener, siguiendo un algoritmo, un número máximo de 21 millones de unidades. En el año 2013 había 12 millones en uso, un 57% del total de bitcoin que se crearán. En el 2015 había algo más de 14 mm. Para 2017 se habrá alcanzado el 75% del total. Cada vez es más difícil crearlos y se ha estimado que el último bitcoin se extraería en 2140, y al poder ser creado solamente un número limitado, no hay inflación, sin embargo, se presentan altas variaciones de su precio en función a la demanda. 

Además, es relativamente anónimo ya que los usuarios pueden tener múltiples direcciones de bitcoin públicas, pero no están vinculadas a nombres, direcciones físicas ni otro tipo de información que permita identificar a sus tenedores. Sin embargo, el sistema de bitcoin necesita cambiarlos en determinados momentos por dinero real y ahí es donde se identifican a los usuarios. 

La forma de obtener bitcoins es a través del cambio por una moneda fiduciaria, por ejemplo, dólares o por un objeto del que seamos poseedores. Una vez adquiridos se almacenan en un “monedero” electrónico de bitcoins, que es una aplicación preparada para archivarlos o se imprime un código que los representa que debe conservarse como si fuera un billete. 

Podemos concluir que el bitcoin y demás criptomonedas similares no son, en realidad monedas, es un objeto, cuyo valor fluctúa constantemente pues vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por él. La empresa y el comprador pueden negociar el precio que quieran para un bitcoin o pueden tomar alguna referencia del mercado, por lo que definen de la siguiente manera: “es un bien patrimonial privado. Es incorporal, digital, tiene forma de unidad de cuenta, es creado mediante un sistema informático y se utiliza como medida común de valor por acuerdo de los usuarios del sistema.”

En ese mismo sentido la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), regulador de nuestros vecinos del norte, ha determinado que el bitcoin es oficialmente una materia prima, y cotiza en los mercados inclusive en los de futuros como el petróleo o cualquier semilla o cereal, sin embargo, no será hasta este fin de semana cuando el Mercado de Derivados de Chicago inicie a negociar contratos de Futuros en relación al bitcoin, fijando como referencia un Índice del monto de las transacciones en determinadas Casas de cambio.

En México serán regulados a partir de la vigencia de la Ley Fintech recientemente aprobada por el Senado. Los inversionistas bisoños deben recordar que todo lo que sube…baja.

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