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Opinión: Ejemplar elección

Opinión: Ejemplar elección

Jul 3, 2018

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Por Héctor Romero Fierro //

No cabe duda de que la elección del pasado domingo fue un ejemplo internacional de democracia y civilidad, donde, en forma abrumadora, triunfó Andrés Manuel López Obrador, y no solo en la Presidencia, sino que Morena obtuvo la mayoría en el Congreso de la Unión, al obtener un número récord de senadores y diputados federales.

Tengo que iniciar por felicitar a la autoridad electoral, pero en especial a todos esos ciudadanos acompañados de los representantes de los diferentes partidos políticos y observadores debidamente acreditados, que cumpliendo una obligación cívica, desde días antes acudieron a la necesaria capacitación y el día de la elección dedicaron muchísimas horas para actuar como funcionarios en la casilla; muchos de ellos, sin tomar sus alimentos, estuvieron desde antes de las siete de la mañana y terminaron, por lo copioso de la votación, hasta ya entrada la noche o madrugada siguiente, cumpliendo a cabalidad sus funciones electorales, logrando con ello un proceso impecable. Al finalizar, podíamos apreciar en el ingreso de cada casilla “la sabana”, donde se plasmaban los resultados en ella obtenidos.

De ahí pasaron los paquetes a las oficinas distritales, donde, a partir del miércoles se iniciará el cómputo correspondiente, función realizada también por ciudadanos.

No cabe duda, ganó la democracia, pero ¿en realidad ganó México? Yo en lo personal lo dudo, que me perdonen todos los que expresaron su voto a favor de Morena, soy muy escéptico. Una democracia desinformada, o con ansias inducidas de venganza, lleva a los países a cometer equivocaciones. Por el bien de México me gustaría equivocarme, pero lamentablemente prometieron tantas cosas imposibles de cumplir, que en el corto plazo la sociedad le estará reclamando el incumplimiento de éstas.

La corrupción no acaba por la asunción de alguien honrado al poder y muchos de los morenistas (en su mayoría arribistas de otras fuerzas políticas) tienen una gran sed de venganza, por lo que llegarán a los puestos públicos, queriendo asumir parte de la riqueza del Estado, que ellos creen que les corresponde, ya que lucharon por ella desde la izquierda mexicana.

Uno de los principales retos que tendrán el gobierno saliente y el equipo entrante será dejar debidamente concluida la instalación del Sistema Nacional Anticorrupción, tanto a nivel federal como en cada una de las entidades federativas, particularmente por lo que hace a los nombramientos del Fiscal General de la República, así como las fiscalías especializadas que integran la FGE, especialmente la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción. Ahí estriba en realidad la disminución de la corrupción gubernamental a niveles internacionales. Ya veremos a partir del primero de diciembre si el gobierno entrante abre, como se comprometió, el 100% de los procesos de compra del sector público, así como una total transparencia en la asignación de la obra pública.

Aquí también cobrará especial relevancia la Dra. Irma Eréndira Sandoval, quien desde la Secretaría de la Función Pública, concluirá la consolidación de esta dependencia frente a las responsabilidades asumidas en materia de responsabilidades administrativas y como integrante del Sistema Nacional de Fiscalización.

El segundo tema donde espero equivocarme, es en la disminución del número de víctimas, ya que, contrario a lo esperado, los carteles, al desaparecer los apoyos que tuvieran en algunas corporaciones policiacas, entrarán en una guerra intestina por seguir o intentar controlar “la plaza”; y aunque el señor López anuncie el mando único, (que antes se negaron a aceptar) no será suficiente, sin la cooperación y coordinación de las Fuerzas Armadas, que exigieron saliera de las calles, para controlar la desbordada delincuencia organizada, que no tiene colores ni partidos políticos.

En el tema económico es donde tengo más dudas del verdadero cumplimiento de promesas electorales, ya que los recursos con los que cuenta el país no son precisamente holgados, y como dicen en mi rancho, “si se jala la cobija para taparse la cabeza, te descobijas los pies”. El país ha tenido los dos últimos años ingresos extraordinarios, que es poco probable que vuelvan a repetirse, como es el caso de los picos de recaudación que tuvo el Servicio de Administración Tributaria (SAT) por el programa de ataque a los vendedores de facturas apócrifas.

Por lo que respecta a la propuesta para reducir el IVA y el ISR en la zona fronteriza, ¡pues cambiemos todos nuestros domicilios fiscales ahí!, ¿o acaso los del resto de la República somos ciudadanos de segunda?

Esto sin hablar de los apoyos a los “ninis”, estudiantes, pensionados, etc. que Andrés Manuel prometió, los cuales tristemente resultan inviables ante las capacidades de las arcas públicas.

Por un lado, prometen (y ojalá cumplan) apoyos a los que somos viejitos y que estamos jubilados o que pronto lo estaremos, y por otro lado, el futuro Secretario de Hacienda, recién nominado, ya está planteando una restructura al sistema de pensiones. SI, porque el sistema está quebrado y no hay cómo cubrir las pensiones a las que tenemos derecho.

Ante esta posible reforma, lo más seguro es que para las jóvenes generaciones desaparezca ese derecho, y a los viejitos, nos vean muy saludables y nos aumenten, la edad para gozar de la jubilación. ¡Ya me los imagino! “¿Cómo que te quieres jubilar a los 60 años, si eres un roble?, jubílate hasta los 65 o 70 años”, dirán.

Todo esto, aunado al ofrecimiento del sistema de cobertura universal del sector salud, donde medicamentos, servicios públicos en consultorios, clínicas y hospitales, desde el primer nivel de atención hasta la medicina especializada, sean accesibles y gratuitos.

Suena hermoso, ¿no? Y lo mejor, todo esto, sin subir los impuestos.

Veremos cuantas empresas pueden enfrentar, sin subir sus precios y producir picos inflacionarios, un salario mínimo arriba de los $170 pesos diarios, más el costo de la previsión social, y mi gran duda, cómo en una economía tan dependiente del dólar se piensa evitar los aumentos del precio de la gasolina, si el principal efecto es por el aumento en el precio del dólar, ¿o regresaremos a los subsidios?

Ahora que hablamos del dólar, debo reconocer que su discurso inicial fue impecable y logró calmar a los mercados y calificadoras, pero dudo que esa suerte dure hasta el primero de diciembre; veamos en los próximos días cuántos dólares salen del país, aunque culpen a los chinos de ello, y más sin la firma del TLC.

Por el bien del país espero equivocarme, pero hay que ser realistas, al fin de cuentas somos especialistas en quiebras de empresas.

E-mail: hromerof@correduria58.com


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