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Opinión: El alcohol y la confianza

Opinión: El alcohol y la confianza

Nov 5, 2017

Por Ramiro Escoto //

A OMAR BORBOA LE DETUVO UN ÁRBOL, Y UN VIDEO LO PONE EN ANTECEDENTE DE QUE AL FRENTE DEL VOLANTE ESTABA COMETIENDO UNA FALTA AL REGLAMENTO DE VIALIDAD; SI BIEN ES CIERTO QUE NO HABÍA UN OPERATIVO DE “SALVANDO VIDAS” EN LA ZONA, NO EXIME A LA AUTORIDAD QUE TOMÓ EL CASO DE REMITIRLO A UNA PRUEBA DE ALCOHOLEMIA.

EL MISMO JUEVES, EN REDES SOCIALES Y EN UN VIDEO DE MENOS DE 40 SEGUNDOS, EL POLÍTICO EXPUSO SU “AGRADECIMIENTO” (EN TONO SARCÁSTICO) DE QUIENES SE PREOCUPARON POR ÉL TRAS EL ACCIDENTE Y SIGUIÓ CONSUMANDO SU DICHO DE “ESTAR CANSADO”.

El reciente caso en el que se involucra al ex diputado y ahora secretario del PAN en Jalisco, Omar Borboa, no sólo advierte las consecuencias de una trasnochada o un presunto exceso de copas, advierte que estamos inmersos en conductores que evaden su responsabilidad en el conducir un vehículo en estado inconveniente (incluso el cansancio lo es) y poner en riesgo a la población, como fue el caso.

A Omar Borboa le detuvo un árbol, y un video lo pone en antecedente de que al frente del volante estaba cometiendo una falta al reglamento de vialidad; si bien es cierto que no había un operativo de “salvando vidas” en la zona, no exime a la autoridad que tomó el caso de remitirlo a una prueba de alcohloemia, además de retenerlo y enviarlo a que responda por el daño al árbol, dicho sea de paso, propiedad municipal. No, no hay declaración, ni del PAN, partido al que pertenece este ciudadano, ni tampoco del municipio ni de la Secretaría de Movilidad.

Este silencio, me provoca desconfianza, y es que se aprecia a los primeros respondientes que, en el nuevo sistema de justicia tienen en su mano, en su poder, la consignación o en todo caso la implementación del reglamento, pero ante la falta de transparencia del caso, podemos pensar desde corrupción, tráfico de influencias, hasta errores emanados del mismo proceso en el incidente, y eso, es muy peligroso para un proyecto como el de “salvando vidas” o de sancionar a quienes bajo el influjo del alcohol conducen en las calles.

El mismo jueves, en redes sociales y en un video de menos de 40 segundos, el político expuso su “agradecimiento” (en tono sarcástico) de quienes se preocuparon por él tras el accidente y siguió consumando su dicho de “estar cansado”. El mensaje, lo hace bañado, sonriente y como si nada hubiera pasado, sin darle valor al riesgo que corría él y los que pudo haber afectado.

Un hombre como Omar Borboa, que tiene o dice tener un prestigio, conoce de leyes, (de hecho hizo algunas), conoce de responsabilidades y alcances, sabe de que existen plataformas de transporte que pudieron trasladarlo sin riesgos, sabe de poder tener un chofer, o al menos de que un mensaje como el que envió es osado y carente de lo que hoy seguimos cuestionando: transparencia.

La noticia ya tuvo alcance nacional, y si, se enfoca al comportamiento de un político y la consecuencia de estar conduciendo “cansado”… esta columna no pretende hacer más leña de esta fogata (o quemazón), sino que busca en la autoridad la explicación necesaria para limpiar su nombre que hoy está en la delgada línea de la confianza. Debe deslindarse responsabilidad sobre la forma en que se intervino en el caso, de existir favoritismos debe haber una sanción ejemplar, y es fácil conocer el hilo, el nombre o los nombres: están en el parte de los primeros respondientes en el accidente, que además permitirá medir su efectividad con las sanciones correspondientes.

Así como me indigna que las redes se anuncien los puntos del operativo “salvando vidas” con la irresponsabilidad que eso lleva, me inquieta que un Omar Borboa o cualquier otro evada y luego use las redes para dar un “reporte” de su estado, cuando es evidente la impunidad que representa, pero más el sistema que ahora parece favorecer a unos y a otros no. Es la oportunidad de las autoridades de establecer que se deja a un lado – al menos en este caso – que al amigo: justicia y gracia. 

Ya se acabó la fiesta y la resaca… de vuelta a la realidad, y en espera de la explicación y sus consecuencias.