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OPINIÓN | Enrique Ochoa Reza, el reto de enfrentar y combatir a la corrupción

OPINIÓN | Enrique Ochoa Reza, el reto de enfrentar y combatir a la corrupción

Jul 16, 2016

El pasado 5 de junio fue una de las jornadas electorales más duras para el PRI a nivel nacional, tenían la confianza de tener como dirigente nacional a Manlio Fabio Beltrones, tal vez el político más completo en la época actual, alguien quien ha estado en la política desde hace 40 años, que ha desempeñado diversos cargos en todos los ámbitos y que en su trayectoria solo le ha faltado ser presidente municipal y presidente de la República.

Manlio Fabio Beltrones fungió como el principal operador político y negociador del Presidente de la República para que las reformas estructurales pasaran en el Congreso de la Unión, siendo el coordinador de diputados federales del PRI, por eso con el cambio de la legislatura y la llegada como coordinador de César Camacho Quiroz, el Presidente de la República tenía dos opciones para Manlio Fabio, darle la presidencia del Partido o incluirlo en el gabinete federal, y con el gran reto que tendrían en 2016 optó por la opción de la dirigencia nacional del PRI.

Fue hace cerca de 10 meses cuando Manlio Fabio llegó al PRI y su primera prueba la tuvo en la repetición de la elección de Colima que se había ganado por alrededor de 500 votos, pero ante la impugnación se repitió y gran sorpresa se llevaron, Manlio Fabio y todo su equipo operaron y ganaron por 3000 votos de diferencia, con ese resultado se sentían confiados y seguros de obtener buenos resultados en los otros 12 estados donde habría elecciones el 5 de junio.

Días antes de la jornada electoral, el dirigente nacional del PRI declaraba que tendrían el triunfo al menos en 9 entidades de las 12 en disputa y la sorpresa fue que, solamente obtuvieron 5.

Ante los resultados obtenidos se empezó a hablar acerca de la salida de Manlio Fabio de la dirigencia nacional, lo cual se dio el pasado lunes 20 de junio, pero no sin antes dar un discurso contundente ante la Comisión Política Permanente de su partido, discurso en el cual aceptó su responsabilidad pero también habló de la responsabilidad de los gobiernos locales y el mal trabajo que realizaron, así como dejar claro un mensaje de autocrítica y de la lucha que se debe dar contra la corrupción, pero el punto más importante tal vez fue acerca de la relación y falta de apoyo del Presidente de la República al Partido Revolucionario Institucional.

 

Convocatoria y elección

Enrique Ochoa

El pasado viernes 8 de julio el Partido Revolucionario Institucional emitió la convocatoria para el registro de aspirantes a la dirigencia nacional del PRI, es decir, terminar el periodo 2015–2019 que no concluyó Manlio Fabio Beltrones.

Desde días antes de lanzar la convocatoria se manejaban algunos nombres para ocupar el cargo, entre ellos Enrique Jackson, Jorge Carlos Ramírez Marín, José Calzada, Miguel Ángel Osorio Chong, pero nunca se habló de Enrique Ochoa Reza, quien fungía como director de la Comisión Federal de Electricidad.

Fue días antes del registro cuando se empezó a ver a Enrique Ochoa Reza en reuniones con los líderes de los sectores del PRI, quienes mostraban su apoyo absoluto al registro de Ochoa, con lo que se podía dar por hecho que sería el indicado para llegar a la dirigencia nacional.

A pesar de que existió el «registro» de Hugo Díaz-Thome para buscar la dirigencia, no reunió los requisitos necesarios, por lo que se convocó al Consejo Político Nacional para la XXXVI Reunión Extraordinaria y ahí aprobar el nombramiento esperado de Enrique Ochoa Reza como nuevo dirigente del CEN del PRI hasta el 2019.

 

Los dos Enriques

Enrique Peña Nieto

Sorpresiva fue la llegada de Enrique Ochoa Reza a la dirigencia nacional del PRI, pero no existe otro motivo que el ser hombre de confianza del presidente Enrique Peña Nieto. Es bien sabido que el Presidente de la República es el priista número uno del país y, por ende, él es quien decide la persona que puede llegar a la dirigencia.

Con la presencia de Manlio Fabio Beltrones en la dirigencia, el presidente de la República no tenía ahí a un hombre de toda su confianza, pero institucional sin duda, por eso en la primera oportunidad que se presentó, no dudó y puso a alguien que tal vez no será muy conocido operando políticamente, pero tendrá todo el respaldo de Enrique Peña Nieto.

Sin duda alguna, el presidente Enrique Peña Nieto buscó un perfil diferente y no identificado con el ámbito político de antaño, en esta ocasión buscó un perfil académico-directivo, sin dejar de lado el trabajo político y la capacidad de negociación, pero sobre todo que fuera cercano a su grupo político y que le responda al 100%.

Enrique Ochoa Reza es licenciado en economía por el ITAM, licenciado en derecho por la UNAM, universidad de la cual es académico. Ochoa Reza también cuenta en su preparación académica con una maestría y un doctorado en la Universidad de Columbia en Nueva York, por lo que no se puede decir que el nuevo presidente del PRI carezca de un perfil académico destacado.

Dentro del sector público se ha desempeñado como subsecretario de Hidrocarburos en la Secretaría de Energía y hasta hace unos días como director de la Comisión Federal de Electricidad donde le tocó implementar y negociar con algunos grupos al interior como la Reforma Energética con el sindicato.

Durante el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León, entre 1997 y 1999, Enrique Ochoa Reza fue asesor de Luis Téllez, el entonces secretario de Energía, casualmente hoy en día, el mismo Téllez juega un papel importante junto con Luis Videgaray en la implementación de la reforma energética, sector en el que Enrique Ochoa se ha desempeñado durante este sexenio.

El primer reto que tendrá Ochoa Reza es al interior del PRI, poder unificar al partido, pero sobre todo hacer una autocrítica real y llevar a cabo lo dicho en su discurso sobre la lucha contra la corrupción y la denuncia de gobiernos corruptos, aunque sean emanados de su partido. Es una tarea difícil, pero si la logra y en unos meses llegamos a ver gobernadores destituidos y procesados, o funcionarios de cualquier otro nivel que sean militantes del PRI, se podrá dar un voto de confianza a su papel como dirigente y que realmente quieran cambiar las cosas.

La segunda prueba será en las elecciones en el Estado de México, Coahuila y Nayarit el próximo año, si obtiene buenos resultados garantiza su permanencia hasta 2018, pero si pierden el Estado de México estaría firmando su renuncia para la llegada de otro dirigente que le tocaría llegar al 2018 con un PRI disminuido y con pocas posibilidades de triunfo.

Habrá que ver los resultados de Enrique Ochoa al frente del PRI, no es una tarea sencilla, dependerá mucho del apoyo que tenga del Presidente de la República el que pueda lograr las tareas y superar los retos que conlleva ser el dirigente del partido del Presidente de la República en turno.

cejalfredo@gmail.com