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OPINIÓN INVITADA: El escandaloso Caso Michoacán

OPINIÓN INVITADA: El escandaloso Caso Michoacán

Mar 8, 2014

Por Pedro Vargas Ávalos —-

La historia se repite, porque la tentación del poder omnímodo es mucha. El caso Michoacán es elocuente muestra de ello.
Cuando Fausto Vallejo, a pesar de los pesares llegó al poder Ejecutivo del Estado tarasco, se presentía que algo grave ocurriría. La Entidad, dominada por el perredismo desde los tiempos de Cuauhtémoc Cárdenas, no estaba preparada para que un valetudinario tricolor la gobernara. Muy pronto los hechos acreditaron ese presentimiento.
La manifiesta debilidad de Vallejo, sus achaques notorios y la pulverización social de los michoacanos, arrojaron un triste panorama, tierra fértil para la delincuencia organizada.
Tras el paso del gobernante interino, Jesús Reyna García (permanente aspirante a ejecutivo), quien hizo lo posible por quedarse en la silla, regresó cual si fuera fantasmal comediante el señor Vallejo; ahora su tiempo se empleó en hacer las paces con su Secretario General. Mientras la ingobernabilidad avanzaba a grandes pasos, a la par de la inseguridad pública.
La terquedad priísta de no convocar nuevas elecciones, porque en medio del caos lo más seguro es que las pierdan, ha hecho que se sostenga al señor Vallejo (convertido de plano en simple figura decorativa) y para reforzar a la autoridad se optó por una medida imprevista: Nombrar un Comisionado Federal a fin e recuperar la confianza de los michoacanos.
Se descartó también declarar desaparecidos los poderes constitucionales en Michoacán, porque según el artículo 76 fracción V de la Constitución federal habría un ejecutivo nuevo que convocara a elecciones: Como esto es lo que no se quiere por el mandamás nacional, el Senado quedó fuera y nada tiene que ver en el desbarajuste purépecha.
En consecuencia se optó por la vía libre, recurso al que se inclinan los autócratas y que es actuar por sí y ante sí. A mediados de enero pasado se nombró a funcionario que fue Procurador en el Estado de México (de dónde más, si de allí proviene el presidente) como Comisionado Federal y para el desarrollo integral en Michoacán. Y para redondear la intervención, luego se designaron funcionarios en las más importantes áreas administrativas para que actúen dentro del Estado.
Ahora tenemos en esa Entidad cuna de Morelos, dos aparatos oficiales: El inocuo del sistema estatal, que sólo da lástima pero cobra quincenas y el aparatoso de la Federación, que al margen de lo inconstitucional, tiene acaparado todo, sin querer responsabilizarse de mayor cosa.
Para colmo, en lo inoficial están dos organizaciones de pronóstico reservado: Las defensas dizque ciudadanas y los grupos organizados delincuenciales. En medio de todo ese marasmo, el pueblo realmente indefenso pero víctima de unos y otros.
Hace años se aseguraba que la democracia y la ley eran el remedio para los más graves males; el escandaloso caso Michoacán prueba que su enfermedad no es grave, sino gravísima. Pero las cúpulas mandantes no quieren ni les gusta la democracia y como se ve, menosprecian la ley. En consecuencia, los males continuarán y si hubiese una paz, ojalá que no sea la de los cementerios; y si se aplica alguna ley, que no vayan a escoger la ley Fuga.