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Opinión: La justicia y la maestra

Opinión: La justicia y la maestra

Ago 12, 2018

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Por Alfredo Ponce //

No es ajeno a nuestra historia que un presidente inicie su mandato con un golpe mediático, recuerdo la detención de “La Quina”, Joaquín Hernández Galicia, el 10 de enero de 1989, apenas un mes después de haber tomado posesión el Presidente Carlos Salinas, daba un golpe de autoridad sobre la mesa y mandaba un mensaje a toda la nación de la fuerza que requiere un presidente mexicano para ganarse el respeto, bueno, según ellos.

El 26 de febrero de 2013, un poco más de dos meses después de llegar a la silla presidencial, Enrique Peña Nieto, daba su golpe, cuando, Elba Esther Gordillo Morales, una de las mujeres mas poderosas de la historia, lideresa de 1.5 millones de trabajadores de la educación y quien había llegado a ser una de las protagonistas mas importantes del poder de los últimos 25 años, era detenida, en medio de su vida glamurosa, a la que estábamos acostumbrados.

NO SABEN CON QUIÉN SE ESTAN METIENDO”

Era evidente que durante muchos años la influencia política de “La Maestra” no solamente se respetaba, sino también se temía, formó cotos de poder en el magisterio, su poder iba mas allá de las aulas, teniendo dependencias a su disposición o en las cuales, “casualmente”, quienes las dirigían, tenían una conocida cercanía, como el ISSSTE o la Lotería Nacional. En su equipo, había, diputados, senadores, gobernadores y muchas mas personalidades.

Aquella mañana, en su jet privado, gritaba a los elementos que la detenían, “no saben con quien se están metiendo”, pero tristemente, ninguna llamada que desesperadamente realizaba, rendía frutos, las influencias se habían terminado, “alguien” de mayor poder que ella, estaba cobrando una factura, los costos de un día haberse peleado con el PRI, o haber apoyado a un político de otro partido tenían que pagarse y había llegado la hora.

EL TIEMPO PASA

Sesenta y seis meses después de estar privada de la libertad, otros en hospitales, o en detención domiciliaria, la autoridad judicial decide, que ni lavó dinero, ni hizo operaciones con recursos de procedencia ilícita, ni evadió al fisco, o quizá, si lo hizo, pero sus expedientes están mal integrados, o quizá todo este circo solamente era parte de un macabro juego político en donde los poderosos usan cualquier arma disponible para vengarse de los que les han volteado la espalda en sus caminos y esto es lo que realmente debe analizarse.

JUSTICIA SUI GENERIS

Si algo le duele a la sociedad mexicana es la falta de justicia, lo cual, lleva a la impunidad y conduce a la inseguridad. Por cualquier lado que se vea, el caso de Elba Esther es una fotografía exacta. El sistema judicial no funciona, es inoperante, porque por donde lo veas, falla y vuelve a fallar y no pasa nada, apoyándose en la demagogia, de la separación de poderes.

En este caso particular, como en muchos más, si no se tenían elementos claros y seguros de que la detenida había cometido delitos, nunca debió haber sido privada de su libertad y si fue liberada habiendo cometido delitos, pues peor tantito. En la justicia mexicana se privilegian las formas, no el fondo, lo que dice el papel es más importante que lo que hizo el infractor.

Si el expediente está mal hecho, aunque seas culpable puedes salir y los que se equivocan en integrar los expedientes, siguen como si nada, dejando a pensar que en el sistema judicial existe un agujero enorme por donde se salen los que delinquen.

Pero en este caso en especial, ¿alguien tenía duda que esto era un asunto político?

COINCIDENCIAS Y TRASCENDENCIA

La nota vende y los medios se dieron vuelo relacionando la libertad de Elba Esther con la entrega de constancia de presidente electo a López Obrador, yo encuentro una coincidencia que me parece mas importante que cuando el actual gobierno llega la detienen y cuando pierde el poder la liberan. Cinco años sin libertad se dice fácil, sobre todo para quien no los está sufriendo, pero lo que debemos estar analizando no es un caso en particular, que ya está juzgado por la sociedad, no está a duda, que no es normal que una maestra salida de Comitán, llegue a vivir como jeque árabe. Lo trascendente, en esta historia, es lo mal que funciona en México la justicia.


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