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Opinión: Padeciendo al SAT

Opinión: Padeciendo al SAT

Abr 23, 2018

Por Héctor Romero Fierro ///

Hasta hace un poco de tiempo la única área del Servicio de Administración Tributaria, (SAT) que era considerada por la población como la cara amable de esa dependencia oficial era precisamente la de Servicios al Contribuyente, que casi siempre atendía amablemente a todo contribuyente que se presentaba ante ésta a realizar cualquier trámite en su calidad de contribuyente, destacando entre estos la Inscripción al Registro Federal de Contribuyentes, trámite que ha cambiado a raíz de la emisión de la normatividad interna de ese órgano denominada “Estrategia integral para combatir operaciones simuladas o actos tendientes a defraudar al fisco federal”, programa emitido a mediados del año 2015 que plantea esquemas agresivos de fiscalización al contribuyente que inician desde el preciso momento en que un grupo de accionistas deciden constituir una sociedad, obligando ahora al fedatario a requerir que los socios que integren la sociedad naciente cuenten y proporciones su clave en el Registro Federal de Contribuyentes (RFC), y que el Corredor Público o Notario conserve su cedula fiscal emitida por el SAT.

Ahora forzosamente para dar de alta la empresa no basta con presentarse en alguna de las Administraciones de Asistencia del SAT, hacer cola y realizar el trámite correspondiente, ahora se requiere una cita que tardan hasta mas de un mes en otorgarte, ya que al presentarte ante la autoridad de buena fe a realizar un trámite como cualquier ciudadano resulta que la autoridad simplemente te observa como un delincuente fiscal en potencia y lo primero que abre a tu nombre no es tu alta en el RFC, sino que de inmediato abrirá un “perfil de riesgo” ordenando al personal actuante a formular un “marcaje de riesgo” que pareciera sencillo, pero tiene “tras bambalinas” un trabajo digno de la Gestapo Alemana o del CISEN.

Tu alta inicia con un cuestionario que debes llenar, el SAT considera que la firma de este cuestionario es de carácter persuasivo y no te permitirán, violando los más elementales derechos humanos hacerte acompañar por tu fiscalista o tu contador. Si del cuestionario se desprende alguna situación de riesgo para el fisco o te niegas a responder alguna pregunta, que te aplican algunos los empleados del SAT como interrogatorio policiaco, automáticamente se te considerara sujeto a marcaje y si te niegan a responder cualquier pregunta, también.

El siguiente paso es casi en automático con la mínima escusa negarte la inscripción hasta que realices una aclaración por escrito que al menos tardarán 10 días hábiles para responderte. En realidad ya te abrieron tu perfil de riesgo y están validando, aunque no lo creas, desde la veracidad ante el fedatario publico de la realidad del Acta Constitutiva, ante su propio registro la emisión de los RFC de los socios que la constituyeron, ante el Instituto Nacional Electoral, en su caso, la validez de la credenciales para votar con fotografía (o pasaportes) utilizada para identificarse tanto el o los administradores y los accionistas, y ojo, y asómbrate, la validación ante el Registro Civil con el propósito de comprobar que el supuesto administrador o alguno de los accionistas no “gocen” ya de una acta de defunción a su nombre. Simultáneamente a esto, realizarán una visita de inspección al domicilio manifestado para validar la realidad y existencia de ese domicilio. Si en tu mismo domicilio existen ya registrados otros contribuyentes, tendrás que aclarar a satisfacción del SAT tu relación con esos contribuyentes. Simultáneamente estarán, como dice la normatividad vigente, “googleando” el domicilio para verificar si existe correlación entre el cargo en la sociedad o inversión realizada por el accionista y su situación económica derivado del domicilio manifestado. Lo anterior ya que el fisco considera que muchos contribuyentes utilizan ante el SAT el robo de identidad o un abuso de personas en situación vulnerable y por ello no permiten además la asistencia durante el trámite de inscripción. Por cada trámite requieres una cita, antes con una cita desahogabas todos tus trámites.

El SAT considera grave doce situaciones: 1) Identificaciones oficiales no soportadas por el emisor, 2) Cancelación de certificados digitales, 3) Riesgo de cobranza, 4) Empresas vendedoras de facturas apócrifas, 5) Auditorías de empresas fachada, 6) Devoluciones de impuestos fraudulentas, 7) Retención de impuestos salariales, IVA, y otras retenciones no enteradas, 8) Riesgo sanitario, piratería y seguridad nacional, 9) Exportaciones simuladas y no retorno de importaciones temporales, 10) Operaciones inexistentes con proveedores internacionales, 11) Operaciones con juicios de amparo sobreseído o negado, 12) Casos penales.

En otra entrega hablaremos de los “contagios fiscales” por domicilio similar o por socios mutuos de alguna empresa con problemas fiscales, que te traban los trámites.

La inscripción ante el SAT, por cualquier detalle que no guste al empleado, no podrás hacerla al menos en un mes y tu mientras seguirás sin RFC, luego entonces no puedes aperturar una cuenta de cheques y menos realizar gastos de arranque del negocio al faltarle la clave del RFC y menos iniciar operaciones porque el SAT aun no te libera la facturación electrónica. ¿Cuánto pierde el contribuyente al no poder iniciar sus operaciones? Por eso afirmo que el SAT perdió el lado amable y nos trata como verdaderos delincuentes hasta que demostremos que no lo somos, sin aplicar la disposición constitucional que reza que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Si en las oficinas de Asistencia al Contribuyente ahora te tratan mal, date una vuelta a la oficina de Abastos para que conozcas una administradora nefasta.

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