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Opinión: Pueblo solidario

Opinión: Pueblo solidario

Sep 23, 2017

Por Héctor Romero Fierro // 

En un momento en el que el país ha demostrado ser más solidario que sus propias instituciones vemos de la mano trabajando a autoridades federales y locales, ejército, marina, rescatistas nacionales, brigadas extranjeras y miles y miles de ciudadanos colaborando en el rescate de víctimas y haciendo donativos sin intención política alguna, simplemente nos mueve un sentimiento común, ayudar a nuestros semejantes, se debe considerar criminal lucrar con el dolor ajeno o tratar de influir en el voto de los mexicanos utilizando el efecto material y psicológico de los daños ocasionados por los recientes sismos.

Hace 32 años ocurrió una catástrofe similar, pero en aquel entonces el Presidente de la Republica, Miguel de la Madrid entró en pánico y paralizó la oportuna intervención del Gobierno Federal, de quien dependía entonces el gobierno del entonces Distrito Federal, ahora las cosas son diferentes, primero se reconoció que la Ciudad de México es una zona lamentablemente sísmica y se implementaron normas de construcción acordes con esa realidad, existen sistemas de alarmas sísmicas tanto públicas como privadas, frecuentemente se realizan simulacros para tener a la población capacitada para saber qué hacer en caso de un fenómeno de esta naturaleza, situaciones que de seguro evitaron en su conjunto que el número de pérdidas humanas fuera superior, por lo que puedo afirmar que en la Ciudad de México hay equipos, brigadas y personal debidamente capacitado para atender graves contingencias como las que estamos viviendo, pero lo más importante, voluntad de casi toda la población de apoyar a sus hermanos en desgracia, valor humano que nunca podríamos cuantificarlo y ahí está, llevemos todo esto al resto del país, urge.

Pero también hemos visto lo peor de la condición humana, aquella que por un puñado de votos es capaz de traicionar a sus propias gentes. De inicio parecieran hechos aislados, pero ya que los analizas en su conjunto te das cuenta que tanto declaraciones de algunos políticos, como campañas de desprestigio iniciadas en redes sociales, que muchos retransmiten sin entender el mensaje, haciéndose cómplices silenciosos de este crimen a México. Yo creo que el informar e informarse es un derecho constitucional, pero el inventar historias a toda costa para desinformar o golpear a los gobiernos tanto federal, de la Ciudad de México, estatales y municipales es algo que la propia sociedad civil debiera rechazar.

Vemos claramente campañas tendientes a golpear a Peña Nieto, a Mancera, a los Gobernadores y autoridades de las zonas siniestradas, a pesar de sus esfuerzos. El mejor ejemplo es una campaña perfectamente bien orquestada para obligar a los partidos políticos, sin necesidad, a donar una parte o todo el dinero que recibirán el año próximo, supuestamente para atención de los damnificados, de entrada suena atractiva y plausible la propuesta, hasta que te enteras que esos mismos lidercillos te ocultan que nuestro país cuenta, en gran parte con los recursos suficientes para enfrentar una contingencia de estas, la idea es de los diferentes Presidentes de la Republica, que pensaron en México, no en los partidos políticos que los postularon, y que dio origen al Fondo de Desastres Naturales, FONDEN, el cual fue creado para ayudar a los distintos gobiernos, ya sean federal, estatal o municipal, que tienen en determinado momento de su gestión, que enfrentar una grave contingencia, que en muchas ocasiones, sin el apoyo de este Fondo les sería imposible solventar.

}El presupuesto de egresos para 2018 contempla un aumento de los recursos de este fondo de 6 mil millones de pesos, pero además el Gobierno de la Republica, tomando en cuenta que nuestro país corre riesgos de graves fenómenos naturales como temblores, ciclones y maremotos en ambos litorales, contrato recientemente con el Banco Mundial una cobertura, parecida a un Seguro de daños, de 360 millones de dólares que en conjunto alcanzarían a principios de 2018 una bolsa acumulada de 15 mil millones de pesos, cantidad casi igual a la que se estiman los daños causados por los recientes ciclones y sismos que han asolado nuestro país.

Por lo que, analizándolo fríamente, no se requiere cortar los presupuestos de los partidos políticos para el 2018. Pero además el presupuesto de estos aún no existe, y nadie puede rechazar, pedir que se le reduzca o donar algo que no le pertenece, actualmente esos recursos solo están en la imaginación del colectivo y son una cifra plasmada dentro del paquete fiscal para 2018 dentro del Presupuesto de Egresos, que la Cámara de Diputados tiene la obligación de estudiar, ajustar y aprobar en los términos de la Fracc. IV del art. 74 Constitucional.

Entonces los diputados, que representan precisamente al pueblo podrán disminuir el monto de financiamiento a los Partidos Políticos, reasignado los recursos originalmente propuestos y llevarlos a diversos rubros necesarios no solo para reconstruir nuestra herida patria sino además para impulsar su desarrollo.

¿Acaso es tan complicada esta solución?