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Opinión: Reforma fiscal forzosa

Opinión: Reforma fiscal forzosa

Sep 30, 2017

Por Héctor Romero Fierro //

En múltiples foros he insistido que aunque nuestro gobierno no tenga el deseo de realizar una reforma fiscal de gran calado, el inminente cambio en la materia tributaria de nuestros vecinos del norte, propuesto por Donald Trump implica que el gabinete de Peña Nieto tenga un plan “B”que de perfeccionarse se reduciría la tasa del Impuesto corporativo a solo el 15% (aunque algunos Representantes apuestan a dejarlo en el 20%). Esta propuesta de Trump no es nueva, ha venido insistiendo en ella desde su campaña y cada vez se ve un poco posible su aceptación por todas las fuerzas políticas de ese país.

El anuncio lo inició el presidente de Estados Unidos acompañado de los secretarios del Tesoro, Steve Mnuchin, y de Comercio, Wilbur Ross, con un mitin en una industria del Estado de Missouri, prometiendo a sus obreros una carga fiscal menor, señalando: “esta es una oportunidad única para una generación y para lograr una verdadera reforma fiscal para los estadounidenses de a pie, los trabajadores”. Medida populista a mas no poder, con la que piensa obtener el soporte de los votantes y con esto presionar a los Demócratas para que la apoyen, y sacar su reforma avante.

Aunque Trump no ha publicado en qué consistirá el detalle de su reforma señaló: “necesitamos un código tributario simple, justo y fácil de entender”, terminando, a juicio de este, con los vacíos legales y las confusiones del actual sistema fiscal, criterio que no comparte el equivalente del SAT en ese país. (IRS), agregando además que será necesario bajar los impuestos, para que, por esa vía, aumentos los salarios de los trabajadores.

Ese es el lado populista de la reforma, apoyado en la misma masa de trabajadores de las industrias de la tercera ola que le dieron el pase a la presidencia, y que ahora utilizará para apoyar su reforma fiscal, pero en realidad, como buen empresario, lo que pretende es una disminución del Impuesto sobre la Renta a las empresas del 35% a solo el 15% como lo señalaba con antelación, inclusive Trump señaló en su cuenta de twitter apenas el pasado miércoles: “El proceso de aprobación del Recorte de Impuestos y Reforma Impositiva más grande de la historia de nuestro país comenzará próximamente. ¡Dese prisa el Congreso!”.

Lamentablemente solo tenemos vaga información al respecto y algunos estudiosos de la materia temen que lo que pretenda implementar, además de las disminuciones lógicas de tasas impositivas, sea el llamado “Flat Tax” propuesto originalmente por dos economistas de ese país, Robert E. Hal y Alvin Rabushka en su libro con ese título, impuesto que recientemente ha sido adoptado por más de 20 países implementando un impuesto de tasa única y con él reemplazar el impuesto sobre la renta de tasas progresivas. En México ya se trató de implementar el mismo por parte de Felipe Calderón y tristemente el Congreso modificó de tal forma la iniciativa que terminó siendo el pésimo, ya derogado, IETU o “Impuesto Empresarial a Tasa Única”. Sus creadores señalan que es tan sencillo que la declaración de dicho impuesto se puede formular al reverso de una de esas tarjetas postales.


La implementación de ese impuesto tiene gran éxito ya que simplifica enormemente los sistemas impositivos y en aumentar notablemente la recaudación. Podemos afirmar que la base de ese impuesto es el consumo, y no las utilidades o el ingreso, permitiendo dejar fuera de la base de tributación el ahorro, lo que lo estimula la inversión y el ahorro en forma importante, además que elimina perversas exenciones como de las que está colmada nuestras leyes fiscales evitando con eso enormes distorsiones fiscales.

¿Pero que implica para nuestro país? Pareciera que nada, porque los vecinos pueden hacer lo que quieran con el tratamiento fiscal que den a sus empresas, sin embargo, cualquier decisión macro económica impacta duramente en las finanzas nacionales.

En México la tasa del Impuesto que pagan las empresas es del 30% sobre sus utilidades, pero además tienen una improcedente y mal implementada carga laboral llamada Participación a los Trabajadores en las Utilidades de las empresas PTU equivalente al 10% de su utilidad, lo que se convierte en una carga efectiva del 40%.

Este diferencial de tasas, que oscilara entre un 20% o 25% real, convertiría a México en poco atractivo para la inversión extranjera, por lo que muchos empresarios mexicanos que operan en todo el mundo cambiarían las sedes de sus negocios a la Unión Americana. O bajamos las tasas o salimos del mercado, así de fácil.