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Opinión: Reforma fiscal

Opinión: Reforma fiscal

Ago 5, 2017

Por Héctor Romero Fierro //

Mucho se habla de la necesidad de una verdadera reforma fiscal, necesaria no sólo para incrementar los ingresos del gobierno sino además por política fiscal ya que debe incentivar la creación de empleos, la inversión, competitividad, fortalecimiento tanto de los mercados internos como de exportación, y que todo esto incida en un adecuado crecimiento de nuestra economía. La mejor política social es aquella que además de fomentar la creación de riqueza genera empleos bien remunerados.

Muchos funcionarios públicos olvidan que los impuestos no sólo tienen un fin recaudatorio, sino que además tienen, implícitos o no, fines y efectos extrafiscales. México tiene leyes fiscales que al menos ha permitido finanzas públicas sanas en un ambiente internacional desfavorable y además le ha permitido al gobierno federal mantener su enorme gasto a pesar de la grave pérdida del ingreso. Lamentablemente muchos de sus ingresos provienen de eventos no recurrentes y tarde o temprano se tendrán que modificar las leyes fiscales para adecuarlas al entorno internacional, a pesar de que fue promesa de Peña Nieto no efectuar reformas fiscales durante su mandato, situación que ha cumplido.

Una de las piedras angulares del actual gobierno federal ha sido el ataque frontal a la evasión fiscal, y las cifras demuestran su eficacia. México tenía uno de los más altos índices de evasión incluyendo un tráfico de facturas apócrifas impresionante, lo que ha obligado a implementar medidas drásticas, que a la gran mayoría nos incomodan y que además provocan un exagerado incremento en el costo administrativo para poder cumplir con las obligaciones fiscales, pero que, desde el punto de vista de equidad, debieron tomarse desde hace tiempo.

Muchos somos contribuyentes cautivos, y la verdad causa mucha molestia que grandes contribuyentes dejen de pagar impuestos por utilizar esquemas descaradamente abiertos de evasión fiscal y que los mismos no fueran sancionados, entre más se evade, menos obra y servicios públicos podemos disfrutar, la evasión debe sancionarse con todo el rigor posible, sin embargo la planeación fiscal no es, ni debe considerarse un delito. Si yo, por razón de negocios puedo tomar la opción que más me favorezca aunque sea la que menos impuestos pague, bienvenido.

Lamentablemente enfrentamos la otra cara de la moneda, nos despluman con el cobro de impuestos, pero por el lado del gobierno no vemos en realidad muchas acciones que demuestren que se quiere combatir la alta corrupción y despilfarro de los recursos públicos, recursos que nosotros los ciudadanos les entregamos para que los administren adecuadamente. Usted amigo lector, ha visto en los últimos años a un funcionario público en la cárcel por despilfarrar nuestro dinero? ¿Eso implica que estamos rodeados a nivel municipal, estatal y federal de blancas palomas, o demuestra la ineficacia e ineficiencia de los encargados de evitarlo, como en el caso de la Auditoría Superior del Estado de Jalisco que sigue en manos de Godoy? Anuncio, cuando estas líneas salgan a prensa ese órgano estará iniciando otra auditoría profunda al Ayuntamiento de Zapopan, existiendo muchísimos sujetos obligados a los que no se les molesta ni con el pétalo de una rosa, ¿casualidad o venganza?

Viene el final del sexenio y es momento de poner sobre la mesa, como lo hizo ya la COPARMEX, y que en media hora le dijeron que no era posible por el momento. Urge discutir una Reforma Fiscal integral y verdadera, no arreglos cosméticos a la ley, la cual debe cumplir una serie de premisas básicas y necesarias, como son: La seguridad jurídica del contribuyente que evite la gran discrecionalidad que tiene el SAT y que permita al pagador de impuestos conocer sus obligaciones en forma clara y sencilla simplificando en lo posible el cumplimiento de sus obligaciones, que impulse la inversión y la creación de empleos, y por último el fortalecimiento de la recaudación fiscal y el combate a la evasión.

La necesidad de esta reforma debe iniciar su discusión ya, desaparecer las grandes distorsiones que tiene la ley del IVA y dejar sólo exento de ese impuesto alimentos básicos y medicamentos del cuadro básico de salud, enajenación de terrenos y sólo exportaciones a tasa cero. En el Impuesto sobre la Renta permitir la deducción al 100% de las prestaciones laborales distintas al sueldo, de inversiones productivas, los consumos en restaurantes y la compra de automóviles, tarifas adecuadas para personas físicas y bajar la tasa del impuesto corporativo a niveles internacionales cercanas al 25%. Esto último lo tendremos que hacer voluntaria u obligadamente ya que al hacerlo Trump en su país, no nos quedará otra.