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Opinión: Salvando vidas

Opinión: Salvando vidas

Dic 2, 2017

Por Héctor Romero Fierro //

Un verdadero programa que salvará muchas vidas planteó en su presupuesto de egresos para 2018 el gobernador Aristóteles Sandoval, me refiero a la inclusión de una partida, tendiente a instalar, principalmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara, alarmas sísmicas. Dicho programa deberá iniciar en escuelas e instalaciones públicas y deberá legislarse además para que los particulares tales como universidades, hospitales, plazas comerciales, etc. también instales alarmas en sus instalaciones.

Esto es necesario, ya que nuestra ciudad tiene una probabilidad de riesgo igual o superior al de la Ciudad de México. Recordemos que tanto las costas de Jalisco y Colima, la falla geológica del Río Santiago, la actividad volcánica del Bosque de la Primavera y el tipo de suelo, implica, que seamos considerados de Alto Riesgo. Estas alarmas sísmicas tanto gubernamentales como de compañías privadas nos pueden dar, aunado a una buena capacitación, los segundos necesarios para actuar ante el temblor.

Queda claro que entre más lejano este el epicentro mayor tiempo se ganará al activarse la alarma sísmica, por lo que no es lo mismo, un temblor con epicentro frente a Manzanillo que uno generado en la falla del Río Santiago, o en la de San Andrés o la Primavera, cuyos efectos devastadores serían prácticamente inmediatos. Lo lamentable es que la mayoría de edificaciones de la capital no fueron construidas contemplando soportar un temblor de fuerte intensidad, por lo que se debe reglamentar con mayor exigencia las nuevas construcciones.

Reforma Fiscal de Estados Unidos

En otra columna continuaremos con el tema sísmico en Guadalajara, pero es sumamente importante comentar que en la madrugada de este sábado, se aprobó, por parte del Senado del país vecino, el proyecto de reforma fiscal más ambicioso del los Estados Unidos, aprobado con escaso margen de tres votos, de un cómputo de 51 a favor y 48 en contra, Ahora, esta propuesta de ley deberá armonizarse en una comisión bilateral con la propuesta aprobada por la Cámara de Representantes apenas el pasado 16 de noviembre, pero creo que será relativamente sencillo ya en lo general ambas son coincidentes.

Lo más importante y al mismo tiempo devastador para nuestro país y que obligará a nuestras autoridades hacendarias a tomar medidas inmediatas, sin importar el periodo electoral, es la reducción del Impuesto Corporativo (ISR) del 35% al 20% el cual está por abajo considerablemente del mexicano y de la mayoría de sus socios comerciales. En su campaña populachera aumenta la cantidad mínima exenta de ISR a las familias pasando de 12.000 a 24.000 dólares por parejas, situación que le provocará el aplauso de la clase media.

Se mantiene una tasa mínima alternativa para empresas e individuos, creado para evitar que empresas y personas físicas evitaran el pago del impuesto mediante aplicación de deducciones por planeación fiscal, estableciendo límites a esas deducciones, creando además incentivos a los accionistas estadounidenses a domiciliar la “propiedad intelectual” en los Estados Unidos, estableciendo reglas para la transferencia de propiedad intangible hacia afuera de ese país, así mismo establece una serie de reglas tendientes a evitar que las empresas americanas erosionen la base gravable mediante operaciones con empresas relacionadas, entre otras modificaciones igual de importantes, incluyendo incentivos a la repatriación de capitales. De lograr armonizarse, la iniciativa deberá regresar a ambas Cámaras para su ratificación y de suceder esto podría entonces promulgar Trump su ley.

México de por sí, nunca ha sido competitivo en cuanto a tasas impositivas, ya que su impuesto corporativo carga además con un concepto arcaico llamado Participación a los Trabajadores en las Utilidades de la Empresa (PTU) que incrementa la tasa del ISR en un 10% más, por lo que nuestro país enfrenta la nueva tasa del 20% con la nuestra, compuesta con la PTU del 40%, situación nefasta para el país, cuya competitividad cae al suelo.

La única solución que tiene México es una reforma fiscal que disminuya el ISR, elimine la PTU y gire la misma, alrededor del Impuesto al Valor Agregado, eliminando la mayoría de excepciones y tratos preferenciales que actualmente le quitan efectividad al “sistema IVA”, situación probada internacionalmente pero que nuestros políticos le tienen terror por el costo político que ello implica, incluso existen estudios que concluyen que la tasa del IVA se podría bajar al 12%, recordemos que a menor tasa, mayor recaudación. Veamos la respuesta hacendaria.