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Opinión: Seguridad jurídica y arbitraje

Opinión: Seguridad jurídica y arbitraje

Mar 26, 2018

Por Héctor Romero Fierro //

Uno de los grandes problemas que enfrenta nuestro país y que se tiene que resolver de inmediato es la falta de seguridad jurídica y el fortalecimiento del estado de derecho, lo que podemos resumir, en palabras del doctor Agustín Carstens, hasta hace poco gobernador del Banco de México, que señaló: “El gran reto de México es lograr que se cumplan las leyes”, también el secretario general de la OCDE, el mexicano José Ángel Gurría, en París, declaró: “El principal problema que impide el crecimiento de México es la falta de seguridad y certeza jurídica, ya que inhiben la inversión extranjera y nacional. De la actuación de los abogados dependerá el desarrollo nacional”.

Esto implica, con mucha razón, que el gobernado no tenga la mínima confianza en los órganos de impartición de justicia, ya que día a día nos enteramos resoluciones judiciales totalmente aberrantes y que lesionan gravemente la libertad y patrimonio de los justiciables, la gran mayoría por corrupción y otras por falta de capacidad de algunos jueces, que es una forma diversa de corrupción.

Lamentablemente esa corrupción, no es general, pero ha permeado no solo entre jueces de primera instancia sino que lamentablemente llega ya, hasta algunos Tribunales Federales. Yo en lo personal confiaba plenamente en la justicia federal, máxime cuando actuaban como tribunales de tutela constitucional al conocer de Juicios de Amparo, pero últimamente he visto actuaciones no tan apegadas a derecho, además, por el exceso de juicios instaurados, muchos de ellos innecesarios o improcedentes, los juicios tardan generalmente años en resolverse.

Afortunadamente la rama del derecho que mas rápido evoluciona es el derecho mercantil, que regula precisamente los actos de los comerciantes y es precisamente ese gremio el que adopta inicialmente como forma alternativa para resolver determinadas controversias surgidas en sus relaciones comerciales la figura del arbitraje, utilizado mucho al desconfiar de los tribunales legalmente establecidos. Además de que es un procedimiento ágil.

Pero, ¿qué es el arbitraje? Lo podemos definir como un procedimiento por el cual se somete una controversia, por acuerdo de las partes, a un árbitro o tribunal de varios árbitros que dicta una decisión sobre la controversia que es obligatoria para las partes. Al escoger el arbitraje, las partes optan por un procedimiento privado de solución de controversias en lugar de acudir ante los tribunales.

La segunda pregunta que surge es si el arbitro o tribunal arbitral está integrado por particulares qué fuerza tienen sus laudos (sentencias). En nuestro país el arbitraje está regulado adecuadamente en el título cuarto del libro quinto del Código de Comercio y si la parte que perdió se niega a ejecutarlo, el laudo se presentará ante un juez para que éste simplemente lo ejecute, en este caso, amparado por la fuerza del Estado para hacer valer los resolutivos del laudo.

En el caso de los arbitrajes internacionales México se adhirió a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Reconocimiento y la Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras (conocida como Convención de Nueva York) que establece normas legislativas comunes para el reconocimiento de los acuerdos o pactos de arbitraje y el reconocimiento y la ejecución de las sentencias o laudos arbitrales extranjeros y no nacionales.

Por “sentencias o laudos no nacionales” se entiende aquellos que, si bien han sido dictados en el Estado donde se prevé su ejecución, son considerados “extranjeros” por la ley de ese Estado porque el procedimiento seguido conlleva algún elemento de extranjería, por ejemplo cuando se apliquen normas procesales de otra nación.

Hasta hace unos años en nuestro país existía un desconocimiento total de la materia arbitral, afortunadamente, y motivado principalmente porque casi la totalidad de los contratos internacionales prevén sometimiento al arbitraje, ya se estudia dicha materia en las facultades de derecho de nuestro país, aunque en algunas, equivocadamente como materia optativa.

Someterse a arbitraje es de lo mas sencillo, simplemente implica insertar en el contrato una pequeña cláusula llamada doctrinalmente “compromisoria”, la cual, al basarse en la voluntad de las partes es ley suprema en el contrato, y generalmente se le otorgan, con ella, los aspectos administrativos del arbitraje a una institución arbitral. Lamentablemente en México hay pocas instituciones en las que se pueda confiar para administrar un arbitraje, me refiero al Centro de Arbitraje de México (CAM) y la Cámara de Comercio de la Ciudad de México y en Jalisco el Centro de Arbitraje del Colegio de Corredores Públicos del Estado, lamentablemente CANACO y Coparmex han sido incapaces de instrumentar sus centros de arbitraje, por motivos más de liderazgo que legales.

En materia civil también existe el arbitraje, inclusive en Jalisco esta previsto como un medio más de resolución alterna de controversias en la Ley de Justicia Alternativa, sin embargo el Instituto de Justicia Alternativa (IJA), no ha realizado lo necesario para impulsar el arbitraje civil que vendría a resolver con agilidad muchos procedimientos tales como conflictos de arrendamiento, entre otros.

Lo más recomendable es alejarse de los juzgados para la resolución de controversias y pactar cláusulas escalonadas de resolución de controversias mediante métodos alternos, esto es, si surge un conflicto primero intentar solucionarlo mediante mediación o negociación y de ser posible despúes mediante un arbitraje. Es mucho más seguro, barato y confiable que un juicio que lamentablemente no sabemos en cuántos años terminará, y cuál sea su resultado aunque uno tenga la razón.

E-mail: hromerof@correduria58.com

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