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OPINIÓN : Semana Mundial de Elecciones

OPINIÓN : Semana Mundial de Elecciones

May 31, 2014

“Para efectos de nuestro país, el único proceso que pudiera tener impacto es el de Colombia, por la cercanía y lazos estratégicos que nos unen en materia económica. Sin embargo, no se visualiza un cambio radical en este rubro. Tanto la corriente de Uribe como la de Santos son afines a la estrategia económica de México en Latinoamérica”.

Por Juan Alberto Salinas Macías

Durante el fin de semana pasado se llevaron a cabo procesos electorales en Ucrania, Egipto, Colombia y para el Parlamento Europeo. Cada una de estas cuatro, parte de un contexto político complejo y está en juego ejercer un replanteamiento institucional y estratégico en su política doméstica, regional e internacional.

Primero, Ucrania es quizá el país con el proceso electoral más observado. Es un país que su geopolítica lo condiciona por ser una zona de amortiguamiento entre Occidente y Rusia. Viene de un torbellino de cambios institucionales después de una década inestabilidad política que comenzó su etapa más álgida de levantamiento social el pasado mes de febrero, ocasionando que el Presidente Yanukovich saliera del país, exiliado a Rusia y acusado de violaciones severas a derechos humanos.

Rusia, con una visión de añoranza soviética, ejerce presión en el Este del país para anexar territorios de forma legalmente cuestionables mediante presencia militar y de fomento a grupos pro-rusos. Sus medios de presión son la amenaza militar, económica y ejercicio de presión mediante grupos de presión pro-rusos. Estos han ocasionado que a nivel territorial Ucrania “perdiera” Crimea, mediante un referéndum realizado el marzo pasado y constantes levantamientos en ciudades como Donetsk.

La deuda en Ucrania se ha incrementado en los últimos años, tiene como principal acreedor a Rusia debido, entre otras cosas, a la compra de gas natural del cual son el principal proveedor en Europa. El catalizador del conflicto fue la cercanía de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, buscando la adhesión de Ucrania a la UE y a la OTAN, abriendo sus puertas como lo han hechos los países del báltico a un esquema democrático, económico y de alianza militar.

Lo que está en juego desde el periodo de transición derivado de la salida de Yanukovich y hoy con las elecciones es la apertura e integración a Occidente o la alianza histórica con Rusia. Son dos adultos buscando la influencia del pequeño.

En Ucrania tuvieron la oportunidad de votar más de 36 millones de personas y se registró una participación aproximada del 60 por ciento que fue revisada por más de mil 200 observadores internacionales. El candidato ganador, Petro Poroshenko, conocido como el Rey de Chocolate, es un empresario pragmático, que fue eficaz al convencer a la población sobre su principal objetivo: recuperar la estabilidad del país. Fue colaborador de amistades de Putin y apoyó de forma activa al ex presidente Yanukovich y hoy es aliado de Occidente. Ya anunció su primera gira de trabajo a Polonia y reuniones con Merkel y Putin dentro de la agenda del primer mes. Asimismo, manifestó un rechazo contundente sobre la anexión ilegal de Crimea a la Federación Rusa y se ha posicionado bajo la agenda de diálogo y apertura con los actores internos y regionales. Es importante darle seguimiento a este país que geográficamente sufre de ser de suma importancia en la interacción entra la UE y la OTAN y Rusia.

Segundo, Egipto ha sido uno de los países que más ha sufrido cambios en los últimos años. (Recomiendo ver el documental The Square en Netflix para ilustrar la afirmación.) Fue uno de los países que inmersos en la Primavera Árabe, la cual logró derrocar el régimen encabezado por Hosni Mubarak. Ha tenido dos líderes desde la caída de Mubarak. El primero de ellos fue Mohamed Morsi, miembro de los Hermanos Musulmanes y parte oposición durante el movimiento en Tahrir Square. Al derrocar el régimen, traicionó a una parte importante de los actores que lograron la alternancia y se radicalizó la religión en el ejercicio de Gobierno. Uno de los puntos más delicados en Egipto. El segundo fue Hussein Tantawi que, más que un rol decisivo, es transitorio al proceso electoral que se llevó a cabo.

Aproximadamente 54 millones de egipcios tenían derecho al sufragio, del cual poco menos del 50 por ciento lo ejerció. El candidato ganador de las elecciones por una mayoría contundente (el más cercano competidor se estima obtuvo el cuatro por ciento de los votos) fue Abdel Fattah al-Sisi, ex ministro de defensa egipcio. Los resultados oficiales llegarán la próxima semana, pero actualmente es reconocido su triunfo en la esfera interna.

La nueva administración tiene como principal reto lograr la estabilidad e integración política que no ha podido consolidarse desde el 2011. Lo que sucede en Egipto tiene fuertes implicaciones a nivel regional, pues es un país que está en medio entre el Norte de África y Medio Oriente.

Tercero, las elecciones en Colombia. Es un país que se encuentra en la quinta década de conflicto armado con un grupo de liberación nacional y ha ocasionado la muerte de más de 220 mil personas. Sin embargo, su apertura económica desde el ex Presidente Uribe ha sido notable y hoy es uno de los países más fuertes en Latinoamérica.

El resultado electoral del pasado domingo no permitió obtener a ninguno de los cuatro principales contendientes el porcentaje requerido de 50+1 para liquidar la contienda en primera vuelta. Por ende, el próximo 15 de junio tendrán la ronda final entre el presidente Santos, en búsqueda de otros cuatro años de gobierno, y Zuloaga, apoyado por el ex presidente Uribe.

Parte de lo interesante de esta contienda radica en que Santos fue el “delfín” de Uribe y se postuló en el Partido de la “U” (en su momento, por Uribe). Una vez en el poder, el distanciamiento entre ambas figuras lo llevó hasta poner en jaque la reelección de Santos que hasta hace un año parecía inevitable.

Lo que está en juego en la elección, es un enfoque en materia de seguridad por el diálogo de paz que ha promovido Santos en la Habana; éste busca dar amnistía e integración política actores de las FAR. Uribe y su alfil Zuloaga son firmes opositores en un dilema de justicia transicional; prefieren “justicia” que “paz”.

Cuarto, las elecciones del Parlamento Europeo. Realmente su rol es relativamente menor dentro de la política europea, pero sí dejó en claro un avance importante en para los grupos en los extremos del espectro político ante la incapacidad de las corrientes políticas mayoritarias de lograr acuerdos importantes para la reconfiguración de la Unión.

Para efectos de nuestro país, el único proceso que pudiera tener impacto es el de Colombia, por la cercanía y lazos estratégicos que nos unen en materia económica. Sin embargo, no se visualiza un cambio radical en este rubro. Tanto la corriente de Uribe como la de Santos son afines a la estrategia económica de México en Latinoamérica.

Al final, la política democrática en su sentido esencial es integración. Medio para el desarrollo de libertades que permiten transitar de la incertidumbre a la certidumbre, permitiendo la repetición si se avalan los resultados. Ojalá estos procesos logren fortalecer los fines de las libertades esenciales y brinden un mejor rumbo a sus pueblos.

 

Twitter: @SalinasJA