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Opinión: Volver al valor

Opinión: Volver al valor

Jun 10, 2017

Por Ramiro Escoto Ratkovich //

Con cierta naturalidad los medios ya informan sobre los actos de violencia que terminan en parricidios, como el ocurrido en Tlaquepaque donde un padre da muerte a dos de sus hijos, dejando un tercero y a su esposa herida.

Qué decir de las mujeres que fueron asesinadas, y al ser reclamados sus cuerpos, familiares advirtieron a las autoridades que habían hecho denuncia tiempo atrás de amenazas de quienes ahora son sospechosos de feminicidio.

Algo pasa en nuestra sociedad, la falta de valores, el enojo en las calles que deriva en el “desquite” con la familia, con la sangre, con los más cercanos… padres, madres que se envalentan contra los hijos a base de golpes o de gritos, castigos y limitaciones como si eso resolviera lo externo. Es ahí donde nos preguntamos si los programas de escuela para padres son efectivos, si el acercamiento de ayuda psicológica tiene sentido y respuesta, efectividad pues.

Hoy, en la recta por buscar una posición política, muchos buscarán en los hechos, en las cifras volver a vender la ilusión de “ reconstruir el tejido social “ frase que se escucha en las comunidades donde el alcoholismo, la drogadicción, el pandillerismo, la desocupación es el marco de lo cotidiano, la tierra fértil para sembrar la esperanza de un voto. Hasta hoy, a quienes entrevisté en su momento, no han cumplido con esa premisa, y la loza la llevan esas terribles noticias, donde la sangre corre por las calles de su municipio, de su distrito.

Las autoridades puede que logren la captura de los agresores, puede resolver el “móvil” de lo que llevó a generar violencia en un sector, pero algo nos hace falta como sociedad para aprender de estas notas que de manera cotidiana leemos, escuchamos y vemos.

Pensemos un momento en nuestros hijos, sobrinos o nietos, en la generación que viene, en el mundo que estamos formando junto a ellos y para ellos. Me llama poderosamente la atención una serie de fotografías que circularon en medio de los ataques terroristas en Londres donde una persona auxilia a un herido tras ser atropellado mientras una joven camina con la mirada puesta en la pantalla de su celular, ajena, desconectada de esa realidad que imprime miedo y solidaridad a la vez.

Ahora la misión, la tarea es de nosotros como sociedad, no es un tema de gobierno, es un asunto que desde casa debemos fomentar. Desde el desayuno, la comida y la cena, desde pasar tiempo de calidad, desde esas reuniones que buscan involucrarse con las actividades del otro, opinar sin entrometerse, cambiar la forma y generar compromiso. Reuniones para sacar problemas en equipo, hacer de la Familia y los más cercanos una célula de confianza y de ahí emanar al político que si tendrá herramientas para salir con un discurso que buscará los “comos” resolver una situación que nos separa, que nos aleja del bien común.

No hay otra forma de sacar este tema adelante, y no será a corto plazo. De nada sirve tener escuelas de calidad, empleo y mejores servicios si no se pone foco al estado de cada individuo. De nada sirve tener un sistema de justicia “novedoso y práctico” si el sistema penitenciaro no cumple su valor intrínseco que es la readaptación social y de ahí, los culpables que salen, los inocentes que salen no encuentran esa, la llamada segunda oportunidad.

Actuemos desde el principio, volvamos al inicio a darle valor a los valores.

Twitter: @ramiro_escoto