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ORDEN DEL DÍA: RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

ORDEN DEL DÍA: RESPONSABILIDAD COMPARTIDA

Dic 3, 2011

Apenas hace algunos meses la UNAM y el Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional, lanzaron una convocatoria para “la construcción de una Política de Estado para la Seguridad y la Justicia en Democracia”. El objetivo que se planteaban era el de revisar la tarea estatal de dar seguridad, sin desistir del imperio de la ley o retraer a la fuerza del Estado.

 

En el documento se afirma que es necesario dotar a los jóvenes de oportunidades de realización personal; se concluía que los jóvenes no representan peligro alguno, sino que son los jóvenes los que están en peligro. El plan fue coordinado por el ex-Procurador Jorge Carpizo y se admite la necesidad de combatir el delito. “Las estrategias para combatir el crimen organizado deben ser diversas, complementarias, constantes, que periódicamente se evalúen sus resultados y se hagan las rectificaciones del caso”. Pero advierte: “El delito jamás puede ser combatido con otro delito”.

 

En el mismo contexto y quizá siendo uno de los eventos que más hemos disfrutado por su riqueza democrática fue el dialogo en el Castillo de Chapultepec en el que participaron familiares de las víctimas de la delincuencia organizada y el Presidente Calderón. El tema era la seguridad, pero el aprendizaje fue el valor del diálogo, la lección: el valor del argumento como señal de futuro y solución.

 

Ahí, el Presidente de la República estuvo a la altura, defendió sus posturas: “No dicen nada (de) la violencia inhumana, bestial con la que actúan esos homicidas… en qué proporción son los criminales, los violentos, los responsables de esa violencia”. Y tocó el punto medular: “¿Será cierto que todo es culpa del gobierno? ¿Qué no tendrán nada que ver los criminales?… ¿Acaso no cuenta en la violencia la realidad abrumadora del crecimiento del crimen organizado?…”. Calderón también argumentó.

 

Felipe Calderón ha cargado con buena parte del costo de la violencia creciente que vivimos. Asumió como propia la bandera de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. Mientras, otras autoridades en muchos estados no quisieron asumir los costos que implicaba desafiar a las organizaciones criminales. Pero el problema de la violencia no lo puede resolver el Gobierno Federal por sí mismo.

 

Las policías locales son parte del origen del problema y deben ser el principio de la solución. Si bien la política federal en materia de seguridad es una, la violencia es muy distinta a lo largo del país, desde la tranquilidad de Yucatán al infierno de Tamaulipas. Si la pobreza explicara la violencia, el estado fronterizo con más problemas sería Chiapas y Nuevo León sería una de las entidades más seguras. Si el Gobierno Federal fuera el único culpable del problema, no tendría que haber mayor diferencia entre la relativa mejora de Tijuana y el horror creciente de Ciudad Juárez.

 

El grueso de los gobernadores del PRI no quiere un mando único federal, por lo que han frenado la reforma del presidente Calderón que busca una policía nacional, pero tampoco quieren hacerse responsables del desastre. El hecho que aparezcan 26 muertos en el corazón de la ciudad de Guadalajara e interrumpan la tranquilidad, obliga a revisar en qué se ha fallado y quien ha incumplido con la tarea que el Presidente Felipe Calderón ha dejado a las autoridades locales desde que comenzó la lucha contra la delincuencia organizada. La responsabilidad es de todos.

 

E-mail: jorgeasalinas@hotmail.com